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Cada vez hay más pedidos para que el cuidado de los hijos sea compartido

Las mujeres son las que principalmente se ocupan de los hijos, pero hay una tendencia que de a poco intenta modificar esa realidad. Los hombres siguen en falta con la cuota alimentaria.

La mujer como exclusiva cuidadora es un mandato que, en los últimos años, empezó a ponerse en discusión. El tema irrumpió en la agenda feminista y hasta supo trasladarse al Estado con diversas políticas públicas. Así, de forma incipiente, la realidad empieza a transformarse en las dinámicas familiares con parejas o matrimonios separados que pugnan para que el cuidado personal de los hijos/as sea equitativo (lo que antes se conocía como tenencia compartida). El cumplimiento de la cuota alimentaria, en tanto, sigue siendo un reclamo de muchas mujeres que atraviesan situaciones de violencia.

Según el Código Civil y Comercial, el cuidado debe ser compartido por regla, aunque en los hechos esto no siempre se cumple. En la modalidad alternada, las infancias conviven un tiempo con cada uno de los progenitores. El cuidado compartido indistinto establece que los hijos/as residen de modo preferente con uno de los progenitores y ambos se hacen cargo.

A la hora de hablar de los cuidados es difícil establecer definiciones cerradas ya que no todo lo que llega a la Justicia es reflejo de la realidad. Aunque hay datos oficiales de los casos en los Juzgados de Familia, también hay un universo de situaciones que no están plasmadas, desde aquellos acuerdos de corresponsabilidad hechos “de palabra” hasta la ausencia de cuotas alimentarias cuando, la mayoría de las veces, las madres son las únicas que se hacen cargo de sus hijos/as. Aún así, dos abogadas coinciden en que en los últimos años hay una demanda mayor para que los cuidados por parte de ambos progenitores sean compartidos y no sigan en manos exclusiva de las mujeres.

En principio, Angélica Acosta aclaró que en general se promueve que las infancias sean escuchadas para que puedan decidir con quién prefieren vivir de manera permanente, más allá de que mantengan comunicación con el progenitor/a. “La mayoría prefiere vivir con sus mamás, algunos con sus papás y muchas mamás, por una cuestión patriarcal, prefieren que vivan con ellas. El cuidado compartido se propone por una cuestión de dinámica familiar y hacer una corresponsabilidad parental, que es lo ideal, pero no es unívoco”, explicó la abogada respecto a los casos que aborda de forma particular y en los que, generalmente, no hay situaciones de violencia de por medio.

“Las tareas de cuidado siempre fueron patriarcales y quedan resabios de la división entre lo público y lo privado, de que la mujer se tiene que hacer cargo de los cuidados y la familia”, planteó. Así, aseguró que “los cuidados personales continúan mayoritariamente en las mujeres”, pero que “enhorabuena, es una tendencia que se está modificando” ya que, según su registro, en los últimos cinco años “viene mucha gente a pedir cuidados compartidos”.

“Hay cambios de paradigma, donde los cuidados están saliendo de la esfera privada y se está pensando en una corresponsabilidad parental en beneficio no solo de los padres sino también de las infancias. Porque también es que las infancias puedan vivir una maternidad o paternidad responsable”, explicó la letrada. Y aclaró: “hay algunos cuidados que siguen recayendo sobre las mujeres, como quién va al médico, que ojalá las paternidades también los asuman. Pero hay una concepción de cambio, donde las mujeres también están trabajando sobre la autonomía económica“.

Y marcó que “también hay personas, la mayoría varones, que se desentienden de la paternidad", mientras que "las mujeres no se desentienden nunca de su maternidad”.

En tanto, las situaciones de este tipo que llegan a la Subsecretaría de las Mujeres de la Municipalidad siempre se dan de la mano de diversos tipos de violencia. En este ámbito, las demandas por cuota alimentaria, régimen de comunicación o cuidados compartidos se incrementaron sobre todo desde el inicio de la pandemia.

“Hubo un cambio, creo que por una cuestión de que hay más información. Han llegado mujeres que no han querido reclamar cuota alimentaria por 14 años”, ejemplificó la directora del área jurídica, Gabriela Lobo. Y precisó que “desde que empezó la pandemia es impresionante cómo aumentaron todos los casos, fue como un antes y un después en cuanto al flujo”, mientras que previamente -en su experiencia laboral independiente de la Municipalidad- indicó que “no habían tantas consultas, habían algunas pero creo que hace bastante empezó el aumento de los reclamos”.

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Cuota alimentaria, lo que más llega a la Justicia

En las causas que llegan a los Juzgados de Familia de Neuquén no se registran grandes variaciones entre los últimos años, pero sí la gran mayoría de ellas sigue siendo por cuota alimentaria. Según los datos oficiales, en el primer semestre del 2022 ingresaron 247 causas por régimen de comunicación y 209 por cuidado personal de los hijos. Las causas por alimentos fueron muchas más: hubo 1107. En tanto, en todo el 2021 ingresaron 2059 causas por alimentos, lo que representa el 17% del total, mientras que por régimen de comunicación hubo 528 (4%) y 399 por cuidado personal (3%). En 2020 los porcentajes se mantuvieron iguales, con diferencias en las cantidades de causas. En las estadísticas, los datos no están disgregados por género.

“Hay muchas cuestiones que se solucionan extrajudicialmente. Cuando se llega a lo judicial es porque algún progenitor incumple y casi siempre los varones incumplen, sobre todo los que no ven a sus hijos y no se hacen cargo de sus hijos”, señaló la abogada Angélica Acosta, quien además criticó que muchas veces el Poder Judicial no dispone de medidas efectivas para el cumplimiento de las causas por alimentos, tal como posibilitó la reforma del Código Civil y Comercial, donde se introdujo la posibilidad de imponer “medidas razonables” a los fines del cumplimiento, como por ejemplo la prohibición de entrar a canchas de fútbol o ir a la cárcel los fines de semana.

“Hay un montón de cosas que podría hacer el Poder Judicial y no lo hace, no toma todas esas medidas razonables que habilita el Código”, cuestionó. “Tenemos un Poder Judicial anestesiado, que no mira las causas, no hace audiencias, nunca saben de qué causas hablan. Es un sistema vetusto. En una causa por alimentos hay prueba, no hay que determinar un año de prueba. El Poder Judicial hace como que resuelve, pero no resuelve los problemas de las personas”, planteó.

Cuidados y violencia económica

Los casos que llegan a la subsecretaría de las Mujeres de la Municipalidad y al servicio de asesoramiento Socorro Violeta -donde Acosta también forma parte- tienen como denominador común la violencia manifestada de diversas formas. Pero la violencia económica suele ser transversal a la física, sexual o psicológica, convirtiéndose en el mayor obstáculo para lograr superar todas las otras.

“En aquello que es consecuencia de violencia familiar contra la mamá y los hijos, siempre está la consulta latente sobre el cuidado personal y alimentos. También tenemos muchas consultas directamente por alimentos que obviamente son tomadas como violencia económica. La falta del progenitor no conviviente en donde le niega ayuda económica o cuidado, y esto obviamente le genera un sobrecosto o un gasto mayor a la madre porque tiene que buscar una niñera o tienen varios hijos y tienen que solventar los gastos solas", explicó Gabriela Lobo.

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La abogada marcó que prácticamente todas las mujeres que llegan al área municipal "tienen a cargo el cuidado de los hijos y van a pelear la cuota alimentaria" y aseguró que "depende de muchas cuestiones, pero sí la mayor cantidad de las situaciones de violencia vienen de la mano con cuidado personal".

"En todas las modalidades la regla es el cuidado compartido, pero en la mayoría de los casos la mujer es la que carga con el cuidado casi exclusivo porque el progenitor no se hace cargo de sus obligaciones, entonces hay que ir a pedir una cuota. Lo mejor es no judicializar las situaciones, pero la mayoría de las veces es imposible y tenés que judicializarlo porque no se ponen de acuerdo, porque se niegan y la mujer, además de tener el cuidado, muchas veces se tiene que retirar del hogar, para buscar una vida más tranquila lejos de la violencia", se explayó Lobo.

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