El emotivo regreso de la supercampeona del Tetra de Chapelco
Después de 26 años de ausencia, Marisol Ibañez Gross volvió a participar del Tetra, la exigente competencia que ganó en seis ediciones.
Cuando el pasado sábado 2 de septiembre, Marisol Ibañez Gross traspasó la línea de llegada del Tetratlón de Chapelco, en ese momento recordó, como lo hace siempre, a sus padres, quienes le transmitieron desde muy chica el amor y la pasión por los deportes y la actividad física. Hacía veintiséis años que “la niña maravilla”, como la bautizó un periodista de San Martín de los Andes, no participaba del Tetra, carrera que ganó en seis oportunidades.
Fueron veintiséis años de ausencia de la Gran Campeona del Tetra que para esta ocasión se propuso llegar y disfrutar. Así de simple, como es esta mujer de 57 años, que ese fin de semana decidió participar de esta exigente competencia y no ser una espectadora como lo fue todos estos años.
Cuenta que esa larga ausencia se debió, entre otras razones, a que estaba un tanto cansada y también porque en estos últimos años toda su atención estuvo dedicada a cuestiones comerciales que emprendió junto a su madre.
“Empecé con los deportes desde muy chiquita y valoro ese momento cuando mis padres decidieron llevarme al Club Lácar donde a los 6 años empecé el curso de esquí. Con los años fui campeona argentina y hasta los 18 hice el curso de esquí todos los inviernos. En el verano nos mandaban a jugar al vóley, al tenis. Pasé toda mi vida haciendo deportes. La atleta que soy se lo debo todo a mis padres”, explica Marisol a LMNeuquén, y subraya su amor eterno al club fundado el 1 de mayo de 1946 y que actualmente cuenta con más de 2 mil socios y socias. Agrega que sus padres pretendían que a ella y a sus hermanos les fuera bien en los estudios (en la Escuela Primaria 5 y el secundario en el CPEM 13) para así premiarlo con la práctica de los deportes que les gustaban. “Si andábamos mal en el colegio, nos cortaban el deporte y eso era la muerte para mí y para mis hermanos”, asegura la reconocida instructora de esquí.
Marisol nació en Chile pero cuando tenía 4 años su familia decidió trasladarse a la Argentina, más precisamente a San Martín de los Andes. “Mi padre había escapado de la Guerra Civil Española y se fue a Chile donde conoció a mi madre. Después tuvieron la mala suerte que los agarró la época de la dictadura de Pinochet en Chile así que mi padre tuvo la posibilidad de conseguir trabajo en una empresa maderera de San Martín de los Andes”, describe.
Marisol siempre le estará agradecida a la vida, más allá de las situaciones difíciles que tuvieron que pasar sus padres, la decisión de instalarse en la localidad cordillerana porque “es un lugar ideal para hacer deportes, tenemos las montañas, los senderos, un paisaje inigualable, no solo podes salir a correr, podes caminar, agarrar la bici y hacer trepadas o lo que quieras”.
Antes de que esta reconocida deportista, líder y fuente de inspiración de muchas mujeres quienes comenzaron a entrenar y competir y, por que no, ganar, decidiera tomarse un tiempo para afrontar esta exigente competencia, Marisol ganó las ediciones de 1988, 1989, 1990, 1991, 1992 y 1994 del Tetratlón de Chapelco y obtuvo el segundo lugar en 1995. Cuenta con orgullo que la Copa Challenger de Damas del Tetra lleva su nombre. Esta competencia exige una entrega física máxima porque combina cuatro actividades: esquí, mountain bike, kayak y running. Se inició en el cerro Chapelco, los competidores recorrieron senderos y bosques del Parque Lanín, parajes de comunidades mapuches y de Valle Escondido, se internaron en el lago Lácar y finalizó en la ciudad con un circuito donde realizaron 14 kilómetros de esquí, 37 en mountain bike, 10 de kayak y 12,8 de running; un trazado durísimo en medio de tanta belleza natural.
Esta pionera en participar en competencias deportivas de alto impacto y pruebas combinadas de montaña, ese sábado 2 de septiembre emocionó a todos los espectadores cuando llegó a la meta ubicándose en el quinto lugar en un tiempo de 5.35.56 horas a escasos 8 minutos de Nadina Hudson, que logró el tercer puesto, y a sólo 2 minutos de Catalina Petersen, quien ocupó el cuarto lugar.
“Cuando llegué fue una alegría inmensa. Recibí mensajes muy emotivos, mucho reconocimiento, además estaban mis sobrinos que tienen entre 11 y 21 años, que pudieron verme correr y que me digan: ‘Tía, yo quiero correr como vos’. Fue algo hermoso, que no me lo voy a olvidar jamás”, dice con emoción.
Relata que que muchos fueron los que la acompañaron en este regreso, “muchos me vieron correr de chica y todavía me siguen viendo haciendo deporte, me ve arriba de la bici”.
En cuanto a la competencia, Marisol comenta que debió afrontar y superar obstáculos que se fueron presentando en el camino. “Me caí siete veces de la bicicleta, en una me caí mal, sin embargo en ningún momento se me cruzó abandonar. Me senté, me recuperé, tomé aire y me dije ‘Vamos de vuelta’. Tenía que llegar al objetivo y le dí para adelante, siempre”, describe.
Recuerda que cuando comenzó a participar del Tetra, un año después de la primera edición en 1987, era una de las pocas mujeres que se animaban a afrontar dicha competencia. “En ese entonces eramos cinco mujeres. Era raro que una mujer en esa época hiciera tantas disciplinas bien, no era lo normal, no es como en la actualidad donde hay una gran cantidad de mujeres que hacen todo muy buen. Me encanta que esté ocurriendo esto en algo tan especial y difícil como es el Tetra”, explica la supercampeona del Tetra.
Confiesa que el deporte le dio la gran satisfacción de conocer “gente muy linda y muy sana”. Cuenta con alegría que cuando se juntan para salir a correr o caminar lo hacen llenos de felicidad “dejamos todas las preocupaciones y los problemas de lado y es un estado de alegría, una gran motivación, es todo vida sana, y sobre todo me entusiasma cuando corro a la par de chicas de 25, 26 años”.
Además de atender su comercio en pleno centro de San Martín de los Andes, Marisol desarrolla un completo entrenamiento que consiste en acudir al gimnasio tres veces por semana a las ordenes de Facundo Romera, el experimentado atleta que triunfó en esta última edición del Tetra; además los martes sale con su bicicleta a pedalear al menos dos horas y media, y los jueves corre dos horas y media también y los sábados realiza alguna actividad física. En el verano disfruta de la playa con familiares, navega en lancha o se va a la montaña duerme allí y regresa al día siguiente. Los domingos es su día de descanso.
Comenta que su próximo objetivo es correr el Patagonia Run, considerado el festival de trail y ultra running más grande y prestigioso de Latinoamérica que se realiza en San Martín de los Andes y recibe todos los años a miles de corredores de todas partes. “El Patagonia Run es mi gran objetivo para el próximo año, nunca lo corrí y siempre estuve como espectadora. Ahora me puse las pilas para correr esos 70 kilómetros. Creo que ahora estoy en el momento justo, terminé algunas cuestiones personales y estoy con la cabeza más tranquila para enfocarme y entrenar para tan importante carrera”, explica.
De “niña maravilla” a “guerrera total”
“Jamás dejé de salir a correr, andar en bicicleta, jugar al tenis porque el deporte es mi pasión como también mi cable a tierra”, afirma Marisol Ibañez Gross, unos días después de lograr la quinta ubicación en una nueva edición del Tetratlón de Chapelco, la competencia que la vio regresar tras veintiséis años de ausencia.
Recuerda que empezó a correr el Treta un año después que comenzara a desarrollarse esta prueba. “La primera vez, en 1988, la gané”, subraya. “Comencé a esquiar desde muy chiquita por mis padres que me llevaron al Lácar, y para ser buena esquiadora tuve que salir a correr mucho, y andar en bicicleta y así entrenar la parte física. Es como que esas disciplinas las tenía muy aceitadas pero lo que me faltaba era hacer kayak. Cuando surgió la idea de competir por primera vez, aprendí a remar en kayak y ahí me largué”, cuenta.
Considera que toda persona que hace el Tetra es “un guerrero total” porque “siempre tenes algún problema o hay barro o toca en un clima feo y todos esos obstáculos te hace querer superarlos”.
Marisol precisa que la etapa de mountain bike resultó dificultoso porque los senderos del bosque se encontraban con abundante nieve y había tramos con agua y barro.
En esta edición participaron más de 500 deportistas y la prueba se llevó adelante con el lema “Corremos por nuestro país”, con una pechera que llevaba los colores de la bandera argentina y un sol en el pecho. Desde la organización resaltaron la presencia de Marisol, “nos puso muy contentos”.
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