El gobernador Omar Gutiérrez resaltó todas las obras públicas que se vienen realizando en la capital para acompañar el permanente crecimiento que tiene la ciudad de Neuquén.
El mandatario resaltó el desarrollo urbanístico en la zona de la meseta, los trabajos que se vienen realizando en servicios e infraestructura, y los eventos culturales y sociales que ponen a la capital a la altura de las grandes urbes de la Argentina.
¿Cómo lo encuentra este aniversario de la ciudad de Neuquén?
Bien, trabajando por la provincia y por la ciudad que me vio nacer y desarrollarme en términos personales, laborales y políticos. Es un motivo de orgullo para mí haber nacido en esta ciudad, haber crecido en estas calles y que la sociedad me haya honrado con la posibilidad de ser dos veces gobernador de mi provincia.
¿Qué obras son las que más destaca?
Siempre digo que no hay obras más o menos importantes, sino necesarias. El lunes vamos a inaugurar con Mariano el Centro de Convenciones El Cisne, el más importante de la Patagonia. El miércoles pasado inauguramos el Salón de Usos Múltiples del barrio San Lorenzo Sur. Más de 30 años esperaron los vecinos a un intendente que cumpliera con la promesa de reconstruir el polideportivo en esa zona de la ciudad. Lo mismo que aquellos que en San Lorenzo Norte ya disfrutan de la primera pista de pump track barrial que construimos en el Parque del Oeste. O los miles de vecinas y vecinos que hoy cuentan con servicio cloacal por la puesta en marcha de la Colectora del Oeste. Y el próximo viernes 16 arrancamos la obra emblemática del Hospital Norpatagónico.
Lo que quiero decir es que son todas igual de importantes. Algunas apuntan al desarrollo económico de la ciudad, otras a dar respuesta directa al vecino o vecina, o a fomentar las prácticas deportivas y culturales, pero son todas fundamentales.
¿Qué obra de infraestructura aún está pendiente?
Siempre vamos atrás de una ciudad en constante crecimiento, en todo sentido: poblacional, habitacional, en términos económicos. Neuquén capital es una ciudad viva que crece todos los días un poquito. Eso demanda respuestas más rápidas y específicas para demandas que aparecen casi a diario. Pechi Quiroga decía siempre que la ciudad de Neuquén te va corriendo el arco. Sin embargo, aunque es imposible no ir detrás de esa demanda, quiero destacar que no le hemos perdido pisada. Y ejemplo de ello es el nuevo Hospital Norpatagónico que comienza a construirse esta semana en la zona de la meseta.
¿La zona de la Meseta será el futuro para la ciudad?
Es el presente, además del futuro. Con la incorporación de las 8 mil nuevas hectáreas al ejido, la ciudad va a continuar desarrollándose con sentido norte y noroeste. Hacia allá va esa “nueva ciudad” como le gusta decir a Mariano. Ahí están el nuevo hospital, la ruta petrolera 67 asfaltada hacia Vaca Muerta, las nuevas urbanizaciones, el Parque Industrial, la futura pista de motocross y el kartódromo. La semana que viene vamos a inaugurar dos obras históricas: la Colectora Cloacal Oeste y la red de agua potable para la Colonia Nueva Esperanza. Desde que comenzamos a gobernar la provincia nos comprometimos con los vecinos de la Colonia, por eso construimos un jardín, una escuela, mejoramos las redes eléctricas y los accesos al barrio.
¿Cuáles cree que son los mayores desafíos hacia adelante?
Garantizar un acceso en términos de justicia social con equilibrio territorial para todas las ciudadanas y ciudadanos de la capital. Lo que denominamos justicia social barrial, fortaleciendo la participación con mismas posibilidades y oportunidades.
¿Cómo acompañará la ciudad el desarrollo de Vaca Muerta?
Como ese gran centro logístico que demanda nuestra formación geológica estrella. Y creo que la ciudad está dando pasos firmes en ese sentido. El aeropuerto, las rutas, la gastronomía y hotelería, las oficinas de las empresas que operan en la cuenca neuquina, el desarrollo de los servicios bancarios y financieros en general.
En dos años, Mariano ha cambiado para bien el destino de la ciudad y la va a convertir en una de las cinco más importantes del país. Miren solamente el desarrollo de parques y de paseos costeros. Hizo realidad aquel sueño que comenzó Pechi (Quiroga) de poner la ciudad de cara al río, como decía el fallecido intendente. Hoy subimos la apuesta y Neuquén mira a sus dos ríos y a su Confluencia, integradas en la trama urbana y la vida cotidiana de neuquinas y neuquinos.
La Fiesta de la Confluencia ya es una de las más importantes del país, ¿cómo cree que seguirá ese crecimiento?
Con la declaración como fiesta nacional, lo que pone a nuestra querida festividad en otro plano de importancia a nivel nacional.
¿Cree que los neuquinos ya tienen un sentido de pertenencia e identidad con la ciudad?
Hace un par de años me preguntaron lo mismo y entonces recordé aquella bella estrofa que Osvaldo Arabarco escribió para nuestro himno, que dice “y vio por vez primera la piel de hombres distintos. Y sin perder su estirpe fundió una nueva piel”. Me parece que, desde entonces, neuquinas y neuquinos tenemos nuestra identidad, forjada por mujeres y hombres trabajadores que nacieron y se criaron aquí, y desarrollaron toda su vida en esta tierra; y por todas aquellas personas que eligieron a Neuquén como el lugar para edificar su destino y criar a sus hijos, y hacer grande esta provincia.
¿Qué piensa cuando ve todos los sacrificios que hicieron los pioneros a principios del siglo pasado?
Admiración, respeto, cariño, agradecimiento... En ocasiones trato de ponerme en la piel de esas neuquinas y neuquinos que configuraron su neuquinidad a fuerza de viento y tierra, de jarilla y cardos, de un desierto que convirtieron a fuerza de amor y de agua de nuestros ríos en la bella ciudad que hoy podemos disfrutar. No debe haber sido fácil. Sin embargo, ninguno de ellos claudicó. Por eso cuando nuestro trabajo se pone cuesta arriba, como en los momentos de pandemia que superamos, en esos momentos difíciles siempre pienso en ellos para seguir adelante.
¿Cómo se imagina la ciudad dentro de los próximos 40 años?
Como una ciudad equilibrada en todos sus sectores, indistintamente de si hablamos del centro o de un barrio, con la misma cantidad y calidad de servicios en el centro o en cualquiera de sus puntos cardinales; en la que todas y todos tenemos los mismos derechos.
Creo además que, como pensaron esos pioneros a los que hacíamos referencia, Neuquén va a ser definitivamente esa capital de la Patagonia que muchas y muchos imaginaron y desearon en término de desarrollo equilibrado de la economía con movilidad social, con alto niveles y educativos, con un Estado ocupando ese rol fundamental de agente dinamizador de la economía para trabajar en sintonía con el sector privado. Me imagino y sueño con Neuquén como capital de la Patagonia, de la inversión pública y privada, de la actividad industrial, comercial, energética, productiva, servicios y de turismo; y capital de la ciencia y tecnología.
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