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Los detenidos el 24 de marzo en Neuquén, entre la tragedia y la comedia

Entre tanta tragedia que significó la dictadura militar inaugurada el 24 de marzo de 1976, hoy voy a contar algunos episodios muy singulares de vecinos de nuestra ciudad.

Por aquellos años en Neuquén no se vivía el nivel de violencia de otras ciudades, como por ejemplo, Bahía Blanca, donde una banda de la Triple A asesinaba gente con total impunidad, y la guerrilla hacía sentir su accionar.

Neuquén estaba bajo el paraguas de dos “dones”. Don Jaime y Don Felipe. El obispo Don Jaime de Nevares que tenía una actitud muy pro-activa en defensa de los derechos humanos. Y el gobernador de Don Felipe Sapag, quien, con su policía, controlaba y evitaba que en nuestra provincia operen los grupos más violentos. Incluso después del golpe el nivel de represión no llegó a los niveles de otras provincias.

Según un excelente trabajo “Terrorismo de Estado: memorias de la Norpatagonia” elaborado por la Subsecretaria de DDHH de la Provincia de Neuquén, a cargo de Alicia Comelli : “ El 24 de marzo, en nuestra región fueron detenidas al menos 56 personas, que en su mayoría fueron liberadas a los pocos días, lo que nos permite pensar que se trató de una manera de marcar el inicio de una etapa de mayor violencia y miedo en el proceso represivo. De acuerdo a la información recabada, 390 personas fueron detenidas en la Subzona 5.2, de las cuales 49 permanecen desaparecidas, mientras que otras 341 recuperaron su libertad.”

Cuarenta y nueve jóvenes secuestrados, torturados y asesinados son una atrocidad. Pero, en comparación con lo sucedido en otras provincias, aquí el nivel de represión fue menor. Según el mismo informe de los desaparecidos un 40% militaban en JP y Montoneros y un 20% en el ERP (Ejercito Revolucionario del Pueblo) . Entre ellos había jóvenes de la zona y otros que habían llegado de otras provincias.

Detenidos 24 de marzo Legisladores Neuquén

Poco antes de morir el ex-dictador Videla, explicó la “Operación Bolsa” que consistió en detener esa misma noche varios centenares de dirigentes políticos y sindicales en todo el país. Ese operativo tenía dos objetivos, por un lado evitar cualquier intento de resistencia al golpe y segundo, tener presos políticos en las cárceles para mostrar una represión, no legal, pero a la vista de todos. Mientras tanto, en la mas absoluta clandestinidad desataban el genocidio, que ahora todos conocemos. En ese listado figuraban algunos de dirigentes neuquinos cuyas historias voy a contar.

Los detenidos de la “Operación Bolsa” en Neuquén

Como dice el trabajo mencionado antes, el 24 de marzo hubo 56 detenidos. La mayoría fueron liberados a los pocos días. Solo voy a mencionar algunos de quienes pasaron mas tiempo presos. Tampoco son todos los nombres, sino particularmente los de Neuquén Capital a quienes conocí.

Este listado no incluye los detenidos antes del golpe y en los meses posteriores al 24 de marzo. Y tampoco incluye a los detenidos desaparecidos. Las primeras desapariciones comienzan en junio de 1976 en Cutral Co, Plaza y Neuquen.

Algunos de los detenidos el 24 de marzo y la semana siguiente son : Carlos “Chango” Arias, diputado provincial, liberado 31/7/78. Eduardo Buamscha, diputado provincial, liberado el 1/7/1977 . Ramón “Turco” Jure, liberado el10/4/1977. Leonardo “Negro” Pino, liberado 1/4/1977. Alberto “Beto” Durán, vecinalista, liberado el 10/5/1976. Acensio Paynemil, liberado el 24/5/1976. Orlando “Nano” Balbo, docente liberado el 14/2/1978. Raúl Horacio Cabezas, S/D. Sergio Guaycochea, S/D . Julio Salto, S/D. Carlos Kristensen, de Cipolletti liberado el 17/1/1979.

Unos meses antes habían sido detenidos tres conocidos referentes del Partido Autentico de Cutral Co : los abogados Horacio Lava y Ricardo Mazieres y el músico Alberto Zapata.

Como he dicho en notas anteriores, el golpe del 24 marzo, fue uno de los mas anunciados de la historia. Por ejemplo la tapa de Clarín del día 23, anunciaba “Inminencia de cambios en el país”, en la bajada agregaba que los legisladores retiraban sus pertenencias y pedían adelanto de dietas. La Opinión titulaba “Mañana se cumplen 90 días de la apelación de Videla”. Los diarios de la tarde y las radios hablaban de los movimientos de tropas. Muchos de los militantes de la época, optamos por abandonar nuestra vivienda habitual, e ir a esperar el comunicado N.º 1 en una casa mas segura. Muchísimos años después, le pregunte al Turco Ramon Jure que pasó un año preso: ¿Turco vos porque no te rajaste esa noche, si todos sabíamos del golpe?. “Yo ya tenía dos pibes, mi mujer...no los podía dejar solos e irme”.

Tapa La Opinión detenidos 24 de marzo

La historia no esta trazada con tiralíneas. No todo es a+b = c . La historia esta hecha por personas, con sus claros y oscuros. Sus aciertos y errores. Bueno, sobre estos claroscuros tratan estas historias.

La casa mas quemada, la casa de la JP

Esa casa tipo chalet de Belgrano y Salta, todavía resiste el paso de la piqueta. Hoy la ocupa la Asociación Dante Alighieri. Pero en los 70 estaba habitada por estudiantes universitarios todos militantes que progresivamente fueron involucrándose con las organizaciones FAR y Montoneros.

Ya para el año 74 todo el ambiente estudiantil, referenciaba la casa como sitio de reuniones y hospedaje de la militancia montonera. Y obviamente la misma referencia tenía la policía y los servicios de inteligencia. La casa la alquilaban los padres de Sergio Guaycochea, un joven mendocino llegado a vivir en Neuquen. A mediados del 75, sus moradores habituales dejaron de frecuentarla, pero nunca cambio de dueños, por lo que seguía de algún modo estando abierta al alojamiento de los amigos. Y, si había un sitio menos seguro para quedarse a dormir un 24 de marzo de 1976, era justamente ese, la casa de la JP.

Carlos Pont, dirigente de la JUP y miembro de Montoneros, que habitó la casa recuerda : “Hacía tiempo que nosotros nos habíamos mudado y hasta evitábamos pasar por la esquina. Ya en enero del 76, la casa quedó deshabitada. Habíamos tenido allanamientos, y era de cajón que si había golpe, el primer lugar que iban allanar los milicos era esa casa. Yo nunca supe porque, ni como, Nano Balbo que era un compañero de JUP, que no estaba encuadrado en Montoneros, se le dio por venir, y quedarse justo ese día a dormir en la casa. Obvio, fue uno de los primeros allanamientos de la madrugada del 24, y el Nano fue a parar de cabeza a la U9. Eso se llama estar momento justo en en el lugar equivocado.” reflexiona Pont.

detenidos 24 de marzo Nano Baldo

Mala fecha para una boda

Todos los que nos casamos alguna vez, sabemos que una boda no se organiza de un día para otro. Además del turno del civil y la Iglesia, hay que conseguir el salón, preparar los vitel-toné, las mayonesas, etc.. Bueno, antes era así, se organizaba con dos o tres meses de anticipación. Ya se, ahora cambió, y se organizan un año antes. Pero en los 70, no teníamos ni tanto tiempo, ni tantas pretensiones de fiesta.

Bueno, la cuestión es que el 25 de marzo un conocido vecino de Neuquén se casaba con la hermana de Sergio Guaycochea, quien si estaba encuadrado en Montoneros y había dejado Neuquén para refugiarse en Mendoza. Pero… era el casamiento de su hermana querida, y no podía fallarle. Así que, rompiendo las estrictas reglas de seguridad, se vino sigilosamente a Neuquén, con el pensamiento de pasar desapercibido entre tantos jóvenes invitados a la fiesta. Tampoco acertó que a Videla se le iba a ocurrir dar el golpe, justo el día antes del casamiento de su hermana.

Cuestión que ambos acontecimientos estaban preparados con anticipación, golpe y casamiento. Y, antes de que los novios puedan cortar la torta, cayeron los militares a buscar a Sergio Guaycochea. Los militares podrían haber esperado para detener a Sergio, pero eligieron arruinar la fiesta.

Mala fecha para una boda. Sergio pasó dos años preso, pero los militares no lograron frustrar la historia de amor, y el matrimonio perduró, “hasta que la muerte nos separe”.

La importancia de llamarse René

Seguramente cualquiera de nosotros, estando en una sala de espera o un aula, si llaman a Rene , vamos a mirar a los hombres allí sentados, esperando que alguno se levante. Hoy es mas común, los nombres unisex, conque los padres bautizan a sus hijos. Pero hace 50 años nuestras cabezas estaban formateadas para el rosa y el celeste. Como máximo conocíamos algún José María.

René Etelvina Chávez, probablemente haya rezongado toda su infancia y juventud por llevar un nombre masculino. Y seguramente haya sido victima de bullying (antes no sabíamos que se llamaba así ) por parte de sus compañeritos de escuela. Pero, lo que nunca pensó que esa confusión iba terminar salvándole la vida.

René Etelvina Chávez en 1976 era Diputada Provincial de Neuquén, identificada con la Juventud Peronista de Montoneros. René si, vio venir el golpe y ya días antes, con la ayuda de su amigo y asesor el “Negro” Antonio Coria, buscó ocultarse.

En una nota que dio a La Mañana de Neuquén, René Chávez recordó el miedo que le causó trasladarse desde General Roca hasta Bahía Blanca, y de ahí hasta Buenos Aires en ómnibus.

“Durante ese viaje sentí mucho miedo, temor y susto por mi vida”, remarcó “Cuando viajé hasta Bahía Blanca fuimos parados a la altura del puente sobre el Río Colorado donde subió la policía con planillas que contenían una nómina con las personas buscadas. Yo estaba sentada al final de los asientos ocupados. Cuando llegaron a las dos personas que estaban delante de mí, observé que figuraba mi apellido y nombre escrito con lapicera; ahí me asusté demasiado y pensé que había llegado mi hora, pero gracias a Dios nada me pasó. Detuvieron a los dos que estaban a mi lado, de nacionalidad chilena, que más tarde subieron de nuevo. Los bajaron a ellos y a mí no me pidieron ni los documentos”….

Hoy podríamos decir que a René la salvo el patriarcado. Para mentalidad formateada de los milicos, si buscaban a un prófugo de nombre René Chávez, no podía ser otra cosa que un hombre con barba de guerrillero y cara de duro; pero nunca una inocente mujercita rubia, a quien sus papas, vaya a saber porque causa, habían bautizado como René.

El gauchito Raúl Horacio Cabezas

Primer semana de mayo de 1976, quien escribe viajaba de Rosario a Neuquén en un TIRSA. En esos años TIRSA y Chevallier hacían el mismo recorrido al mismo horario. En Santa Rosa paraban a cenar y llegaba de madrugada a Neuquén.

En el restaurante de Santa Rosa, cuando bajan los pasajeros de Chevallier, veo uno disfrazado de gaucho que me llamo la atención, bombacha, alpargatas, sombrero alado negro. De inmediato lo reconocí era Raúl Horacio Cabezas. Los Cabezas tenían campos en Piedra del Águila y también en Entre Ríos. Raúl Horacio que estudiaba en Buenos Aires, militaba en el Comando Tecnológico Peronista con Licastro y Fernandez Valoni.

“¿Raúl que haces así disfrazado?” le disparé cuando lo vi. “Callate boludo que vengo rajando, me allanaron el departamento en Buenos Aires, me vengo a Neuquén a presentarme en la Federal”. Traía un papelito de extravío de documento a nombre de un paisano de verdad. Todo olía bastante trucho el disfraz y el papelito de extravío. Yo le digo “pero te van a meter en cana”. “Y, no se, yo creo que presentándome con un abogado puedo aclarar mi situación” ... me responde. “El tema es llegar bien y que no me bajen del colectivo en algún control del caminero.” “Bueno, hagamos una cosa, yo, cuando me bajo en Neuquén, paso por tu casa a chequear si llegaste o no” le respondo.

Y así fue, seis de la mañana pase por el departamento de los Cabezas, en la Félix San Martín y allí estaba Raúl Horacio con su familia. Esa misma tarde acompañado de su hermano Carlos y otro abogado se presento en la sede de la Federal de Neuquén. Lo detuvieron y pasó un largo año en la cárcel de Rawson. Aunque parezca extraño uno o dos años de cárcel “en blanco”, durante la dictadura, fue casi una vacación, al lado de quienes cayeron en la maquinaria de la represión clandestina.

P/D Termino de escribir esta nota y busco su nombre en google. Me encuentro la lamentable noticia que Raul Horacio a quien hace años no veía, falleció hace unos días el 28 de febrero del 2023. QEPD . Nano Balbo, Arias, Duran, Guaycochea, el Sordo, Jure, también fallecieron.

Déjenme entrar, yo estoy preso acá

La escena parece salida de una comedia italiana de Dino Rissi y Marcello Mastroianni.

Entre Ríos al 300, puerta de la Cárcel U 9, dos de la tarde, un joven golpea insistentemente las manos “déjenme entrar, yo estoy preso acá” . La guardia se alborota, “¿este esta loco o que?” .

Para intentar entender esta anécdota nos vamos a remontar mayo de 1973 y a un personaje que hoy purga una condena por represor : Raúl Guglielminetti. Guglielminetti en 1973 era personal civil del Servicio de Inteligencia de Ejercito y trabajaba como periodista en la radio LU5 .

En mayo de 1973 la JP de Montoneros impulso una ola de “tomas” de diversas instituciones estatales, entre ellas radios y hospitales. La urgencia revolucionaria llevaba a tomar de manera violenta estos lugares, en lugar de esperar que el nuevo gobierno cambie los directivos, como sucede en cualquier cambio de gobierno. En ese momento LU5 era de propiedad del estado nacional. Así que la JP avanzó ocupándola por la fuerza. Carlos Pont recuerda: “cuando ingresamos todos armados Guglielminetti estaba en su escritorio, y dijo “tranquilos muchachos, no pasa nada”…., abrió el cajón, saco con dos dedos su pistola 45, se la puso en la cintura y se fue sin decir ni mu”.

Leonardo el Negro Pino, protagonista de esta historia recuerda: “Cuando tomamos LU5 la primer medida fue rajar a Guglielminetti. El tipo no opuso resistencia, dijo algo así como, “bueno hoy ganan Vds., mañana podemos volver a ganar nosotros… yo lo único que les pido que no se metan con mi familia” . Fue como un pacto de caballeros, un trato casi amable. Esto lo charlamos mucho con el Turco Jure cuando estábamos adentro, porque nos sorprendía su proceder durante el golpe.”

El “Turco” Ramón Jure, solía contar que quien fue a detenerlo a su casa el 24 a la madrugada, fue Guglielminetti, y que tuvo un trato correcto, incluso que le pidió que no despierte a los niños y el tipo lo hizo.

detenidos 24 de marzo Ramón Jure

Leonardo Pino, al igual que Ramón Jure, habían roto con la JP de Montoneros a principios de 1974, ambos trabajaban de asesores del bloque de diputados en la Legislatura. Y fueron parte (sin saberlo) del llamado “Operativo Bolsa” , la detención de dirigentes peronistas que no estaban involucrados en la guerrilla, pero que tenía por finalidad evitar cualquier reacción al golpe y de paso mostrar a la sociedad la represión “legal” o visible. La mayoría permanecieron de uno a tres años a “disposición del Poder Ejecutivo”, es decir sin ninguna causa o proceso legal. En general no fueron torturados para obtener información porque la inteligencia militar tenía claro que por haber roto los lazos con las organizaciones armadas dos años antes, no tenían información de valor para entregar.

Pino el 24 de marzo, como muchos de nosotros, abandonó su casa y se fue a dormir a Cipolletti. Pensando que había pasado el peligro el 31 de marzo retornó a la Legislatura para retirar papeles y efectos personales y allí fue detenido y llevado directamente a la Unidad Penal 9 .

Su relato es el siguiente: “ Unos días después de la detención nos vienen a buscar y nos llevan a la sede de la Federal de la calle Santiago del Estero. Allí Guglielminetti dice “este es mío” y me lleva a una oficina. Se pone hablar, me pregunta boludeces, supongo que sabía que no tenía muchos datos para dar. Transcurre un par de horas, y me dice “bueno vamos”. Subimos a un Falcon, cuando pasamos por el kiosco de la diagonal, me pregunta ¿querés bajar a comprar cigarrillos? . No digo yo, pensando “a ver si me aplican la ley de fugas”. Seguimos y cuando cuando llegamos a la cárcel, me da la mano, “bueno, que la pases bien” , “bajate”… y se fueron...Yo quede en medio de la vereda allí solari …. entonces dije bueno… golpeo, y el “cobani” que me atiende dice ¿quién es? Le digo, mire yo estoy preso, estoy detenido, soy del pabellón de los presos políticos...¿que? dice el tipo...se armo un kilombo bárbaro, llamaron al medico que me revise, me interrogaban, quien me llevo, quien me dejo… claro los tipos no entendían nada y yo tampoco…no era muy normal que alguien golpee la puerta de la cárcel y diga “déjenme entrar que yo estoy preso acá”.

Bueno, este relato hoy suena cómico. Lo que no fue divertido fueron los 16 meses de cárcel a disposición del PEN que padeció Leonardo Pino a sus 23 años y que hoy me cuenta por audio de wasap desde Oaxaca, México donde fue al exilio y allá se quedó.

(*) El columnista es autor de Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.

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