Los efectos de la pandemia hicieron colapsar el servicio de salud mental
La salud mental se ha convertido en un verdadero desafío en los últimos años. Los paréntesis en la atención que puso la pandemia de coronavirus -en sus fases más severas- y los efectos derivados de ella, no hicieron más que profundizar y poner en evidencia la crítica situación que se vive en distintos centros de salud del país y la región desde hace tiempo, y los escasos y deficientes dispositivos de contención que existen, más allá de los postulados de la Ley Nacional 26.657 de Salud Mental - nuevamente en debate- que día a día chocan y quedan muy lejos de la cruda realidad.
Desde hace un tiempo conseguir turno con un psicólogo se convirtió en un verdadera odisea en Neuquén y el Alto Valle, tanto en el sistema público como en el privado. A eso se le suma los reclamos de los trabajadores de salud que no dan abasto para contener la demanda en hospitales y otros centros de atención, no sólo por la cantidad de personas, sino también por las deficiencias en los espacios físicos en los que desarrollan su actividad y otras cuestiones que afectan los tratamientos o que directamente impiden dar respuesta a situaciones graves. Todo en un contexto socioeconómico complicado en el que aumentaron los casos de depresión, ansiedad y los consumos problemáticos, entre otros cuadros.
Por caso, hace unos días integrantes del Servicio Interdisciplinario de Salud Mental y Adicciones del Hospital Heller se manifestaron en las puertas del centro de salud y emitieron un comunicado advirtiendo sobre el "mal funcionamiento" del mismo y la "falta de respuestas de las autoridades".
"Además de las complejas demandas de la población del oeste neuquino, se nos exige la atención de población con padecimiento mental de otros efectores de salud o zonas aledañas, es decir, derivaciones realizadas por las guardias psicosociales de los Hospitales Bouquet Roldán, Plottier y Senillosa, como así también de instituciones y profesionales del ámbito privado que no disponen de guardias e internación de salud mental", precisaron dando cuenta de la saturación del sistema.
Tras remarcar que realizan su actividad "bajo condiciones de hacinamiento" y que sólo cuentan con "tres consultorios de mínimas dimensiones (por fuera de lo legalmente establecido) para un plantel de 32 trabajadorxs", recordaron la promesa gubernamental en torno a la ampliación edilicia del hospital y solicitaron espacios "dignos y adecuados" para desarrollar sus tareas en "internación, guardia interdisciplinaria, abordaje ambulatorio, interconsultas, dispositivos grupales, residencia de psiquiatría, RISAM (psicología y Trabajo Social) y concurrencias de la Universidad Nacional del Comahue".
A su vez, enfatizaron que es necesario completar el plantel de recursos humanos para garantizar la cobertura, resentida por la creciente demanda, las licencias prolongadas, jubilaciones y renuncias.
El reclamo contempla -asimismo -el pedido de la reposición de "constantes faltantes de medicación" para garantizar la continuidad de tratamientos y evitar así costosos retrocesos en la salud de los pacientes; y "apoyo en dispositivos comunitarios y externaciones, como dispone la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones". Este punto va más allá del caso Hospital Heller e incluye prestaciones, recursos económicos y habitacionales y mecanismos que faciliten la inserción laboral. Enunciados bien intencionados del cuerpo legal que no tienen un correlato con la realidad debido a la ausencia de políticas públicas, inversiones y acciones destinadas a concretarlos, lo que deja a pacientes y familiares a la deriva con tratamientos inconclusos y sin contención.
Por otro lado, los trabajadores del Heller denunciaron el retiro "arbitrario" del dispositivo de operadores telefónicos de salud mental y riesgo suicida, una "prestación que funcionó de manera destacada durante más de dos años en este Hospital" y en un contexto de aumento de casos a nivel mundial.
"La falta de respuestas e inacción de los responsables de gestionar en salud, demuestran que las leyes no son ineficientes para otorgar respuestas a la comunidad en materia de salud mental, sino la falta de cumplimiento por parte de las autoridades responsables de su aplicación", subrayaron.
Desde la Dirección del Hospital Heller, Víctor Noli coincidió con los trabajadores respecto a la necesidad edilicia para "poder ofrecer ambientes más amplios o sumar nuevos espacios". "Después de 23 años de hospital, en el cual se han hecho muchas pequeñas obras para albergar nuevos servicios y equipos, hemos llegado al límite para seguir haciéndolo. En el último aniversario del hospital la ministra de Salud (Andrea Peve) anunció el aval a la ampliación, que es muy importante porque le estaría agregando un 15 por ciento más de superficie cubierta a los 11 mil metros cuadrados que ya tiene el establecimiento", subrayó en diálogo con LMNeuquén.
No obstante advirtió que el camino para concretar la iniciativa es muy largo. "Estamos hablando mínimamente de un año de procesos administrativos para llegar a que esté terminada una licitación y otro año más para hacer la construcción. El expediente está en Obras Públicas. La última semana estuvimos averiguando, intentando de darle algún tipo de prioridad - porque así lo sentimos nosotros-, pero evidentemente colisiona con otras tantas prioridades que habrá en la provincia desde todas las necesidades edilicias que se puedan plantear en todos los organismos. Por lo tanto, uno también tiene que entender eso, tratar de enfrentar el día a día y tratar de ofrecerle a los equipos de trabajo las mejores condiciones", expresó para luego barajar otras alternativas para resolver la situación, al menos en forma transitoria.
"Creo que llegó el momento que el Hospital Heller -más allá de merecer la ampliación prometida - tome quizás otros carriles que no quisimos tomar en algún momento. Siempre nos negamos a la posibilidad de trabajar en algún edificio por fuera del hospital. Esto es moneda corriente en otros organismos. De hecho, el mismo Hospital Castro Rendón ha tenido que atravesar esta instancia. Esta es una propuesta que estamos tratando de darle forma para elevar a las autoridades para funcionar de una manera más apropiada hasta que esté terminada la ampliación", indicó.
En relación a los necesidad de recursos humanos, Noli contó que están realizando "una búsqueda para ampliar la planta de médicos psiquiatras, en un contexto adverso a nivel local y nacional para encontrar profesionales". "Por suerte ya se han incorporado dos psiquiatras", ponderó para luego enfatizar que "en toda la provincia hay un disbalance entre la demanda de los usuarios y las respuestas que podemos ir dando". "En el hospital tendríamos la necesidad de un psiquiatra más. Estamos bien en psicología y servicio social, más allá de la situación de alguna licencia o jubilación reciente que requiera cubrir un cargo", comentó.
Al ser consultado por la falta de medicamentos, Noli admitió "continuos altibajos en la provisión" aunque aclaró que "ese no es un problema del hospital, sino que afecta a todo el sistema de salud". "Tiene que ver con la falta de provisión por parte de los laboratorios, falta de oferentes en las licitaciones. Habitualmente cientos y cientos de renglones de fármacos incluidos en el vademécum de la provincia pueden estar faltando a veces diez, veinte o treinta y se van comprando en forma acotada por fuera de licitaciones para dar respuesta a distintas situaciones. Pero hay veces que no se consiguen en el mercado y eso no tiene que ver con problemas de gestión o financieros, sino con otras cuestiones", recalcó.
En cuanto a los dispositivos de acompañamiento y externación previstos por la Ley de Salud Mental, el director del Hospital Heller señaló: "Ese es uno de los déficit que tenemos en la provincia y en otras jurisdicciones del país. Los dos años de pandemia -en los que hubo baja gestión de estos temas porque estábamos abocados todos a otras cuestiones- y la explosión de los casos de sufrimiento mental y consumos problemáticos de sustancias se transformó en un combo de demanda que no puede ser debidamente satisfecha". "Si bien sé que se está trabajando -y mucho- en el Ministerio de Salud y otros organismos para el desarrollo de estos dispositivos, tenemos que decir que estamos un poco retrasados en lograr el objetivo de poder ponernos al día. Esta es una realidad con la que tenemos que lidiar en lo cotidiano porque hay pacientes que se externan y que tienen que transitar por distintos dispositivos que aún no se han logrado desarrollar", lamentó.
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