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Luchar por la casa propia, en medio de robos y un "pasadizo narco"

Vecinos del norte de Centenario están cansados de que les roben cemento, hierro y madera. Tienen que acampar, poner cámaras y piden intervención policial.

Acceder a la casa propia, muchas veces va más allá del contexto del país y la inflación. En Neuquén, sobre todo en los barrios nuevos de la región que pelean por tener servicios, y donde casi no patrulla la Policía, hacerse la casa es luchar también contra la inseguridad, los robos de materiales, y los conflictos por la venta de droga en “territorios”.

Esto es lo que denuncia un grupo de vecinos del sector norte de Centenario, en el límite con Las Parcelas, donde ya no saben qué hacer para organizarse contra el delito y terminar de construir sus casas. Algunos duermen en carpas, custodiando hierros y hormigoneras solitarias, alejados de sus familias. Otras, hacen guardias nocturnas y están quienes confían en una comunidad donde “se cuidan mutuamente”, con grupos de Whatsapp se mantienen alertas, ante el desamparo del estado.

Saben que vivir en el centro de una ciudad, o en barrios donde hay iluminación, servicios y acceso a una vida más ordenada, no es lo mismo que residir “en la punta de la ciudad”, donde las ambulancias y hasta los móviles policiales llegan tarde y tienen para ingresar.

“Cuando empezamos a construir sufrimos muchos robos, herramientas y materiales de construcción y los vecinos que construyen sufren porque somos muy pocos los que viven en la cuadra”, explicó Elsa a LMNeuquén, quien pidió que cambiaran su nombre en esta publicación por una cuestión de seguridad.

Los vecinos que viven en ese sector han luchado por tener sus servicios, como agua, gas y electricidad, incluso con la compra de materiales a las empresas. Pero en estos días, la zona (ubicada camino al sector de Las Parcelas) se volvió “un pasadizo narco”, de acuerdo a las descripciones que dan los mismos vecinos, donde decenas de personas deambulan y, en el trayecto, entran a los lotes y roban materiales de construcción.

“Hay vecinos que venden droga, pasan a comprar y se van enseguida, pero en algunos casos pasan y se llevan cosas. A una vecina le robaron el estéreo de la camioneta el otro día. Después pasan supuestamente vendiendo verduras, pero entraron a una obra y se llevaron los hierros”, indicó la vecina, quien sostuvo que ya pidieron una audiencia con las autoridades de la Comisaría Quinta, por este tema puntual.

Desde hace más de una década que un grupo de vecinos de Centenario está pidiendo al gobierno provincial una nueva comisaría, de manera de cubrir el extenso territorio que tiene en estos días. La comisaría de Investigaciones está ubicada en el Casco Viejo, a unos 4,5 kilómetros de la zona de parcelas y a 6 de los barrios más alejados de la meseta. El sector de Seguridad de Alborada queda en el barrio Sarmiento, pero igual aún es lejos de las zonas del oeste y norte de la ciudad,

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Los bobos de materiales de construcción son una puñalada para el progreso de familias trabajadoras.

Los bobos de materiales de construcción son una puñalada para el progreso de familias trabajadoras.

Lo que sucede en la zona Norte de Centenario bien podría también pasar en cualquier barrio del oeste neuquino, o en zonas de reciente urbanización con loteos sociales, alejadas de las patrullas policiales. "Lo que indigna es que a nadie le interesa si te roban una herramienta o una bolsa de cemento, pero para nosotros, te roban la vida", indicó.

En Centenario, de acuerdo al último censo, y de manera informal, hay más de 85 mil personas, de las cuales el 40% vive en el sector de la meseta y los nuevos barrios que se hicieron en la última década. Ya nadie se conoce en la localidad y con el fenómeno de Vaca Muerta, hay personas de todas partes: de la provincia de Buenos Aires, del norte del país, de Paraguay, Bolivia y hasta Colombia, de acuerdo a lo que comentan los vecinos de ese sector.

“Siempre son los mismos, no importa el horario, el otro día fue a las tres de la tarde, después de las ocho de la mañana. Los vecinos estamos muy unidos, pero ya no saben, qué hacer. Hasta que no se vaya la persona que está vendiendo droga esto no va a parar”, sostuvo Elsa.

La vecina contó que todo el vecindario que accedió a lotes sociales “hace enormes esfuerzos” por no sólo terminar su vivienda sino llevar una vida tranquila en ese lugar alejado. Algunos han puesto cámaras de seguridad y tienen un monitoreo permanente, para evitar que les roben los hierros, el cemento o los tirantes de madera, que cuestan fortunas.

“Los mismos que van a comprar droga aprovechan para vigilar las casas”, concluyó.

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