Es sábado a la tarde. En Neuquén el termómetro marca 8 grados, el día está nublado y lluvioso. Está para quedarse guardado y comer tortas fritas, mirar alguna serie, jugar un juego de mesa, o hacer cualquier cosa excepto pescar. Hace tanto frío que ni siquiera los peces quieren asomarse. Sin embargo, en el Balneario Valentina Brun de Duclot, más de 100 personas participan del 6º Torneo de Pesca de Carpas, organizado por la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Neuquén y por la Asociación Carpeando Neuquén.
Entre los competidores hay hombres y mujeres de Mendoza, Buenos Aires y Bahía Blanca. También muchos neuquinos, lógicamente, y pescadores de otras localidades cercanas. Con sus respectivos trajes y todo el equipamiento necesario para palear este sábado de invierno algunos arman la caña, otros ya la tiraron, otros preparan las masas a base de maíz que sirven de carnada, un par están metidos en el agua; y todos en la búsqueda de la carpa más grande y más pesada, esa que les permita consagrarse campeones de este certamen que tiene como premio mayor estadías para la cordillera. ¿La pesca no es lo suyo? ¿Le parece un tema aburrido? No se vaya, hágame caso. Por si necesita algún un señuelo para engancharse hasta el final, le adelanto que en esta nota se enterará si la carpa efectivamente es una plaga; quién la ingresó a los ríos Limay y Neuquén; si es cierto que es depredadora de otras especies; si es apta para el consumo, la mejor versión para prepararla; y también si es verdad esa versión que dice que le cambió el color a las aguas del Limay ¿Ya picó?
Hay diversas hipótesis acerca de cómo se introdujo la carpa en los ríos Neuquén y Limay. Para Nicolás Barros, director de la Asociación Carpeando Neuquén y un experto en la temática, la teoría más firme es que fueron puestas en los canales de riego de Río Negro para que se comiesen las algas. “Para esa tarea tendrían que haber puesto la especie híbrida, que no se reproduce. Pero se equivocaron y pusieron la criolla, que una vez que empieza a reproducirse no la podes parar”, agregó.
En las aguas del Limay hay mayor cantidad de pejerreyes que de carpas
Si bien es cierto que la carpa tiene un alto poder de reproducción, organismos como la AIC y el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) todavía no la consideran una plaga. Incluso en la actualidad en las aguas del Limay hay mayor cantidad de pejerreyes que de carpas. De hecho la asociación Carpeando Neuquén presentó un proyecto para que la especie pudiera pescarse todo el año, y sin embargo hasta el momento no fue aprobado. Eso sí, permitieron que en el sector Limay Inferior (desde Arroyito hasta la Confluencia de los Ríos) la pesca de carpa se extienda hasta fines de junio, un mes más que lo que pasa con el resto de los ríos y especies.
“Estamos en la extensión de la temporada de pesca, una veta importante que estamos aprovechando en lo turístico”, explicó la subsecretaría de Turismo de la municipalidad de Neuquén, Lic. Mariana Fernández, quien agregó que “la intención es fomentar la carpa, no sólo invitando a los pescadores a estos torneos de pesca deportiva y recreativa, sino también mostrando lo rica y versátil que es para la elaboración de distintos platos”.
En diferentes países de Asia la carpa es un alimento tan tradicional como nuestro chivo. En España también se consume bastante. Pero acá nada de eso pasa: la gente se rehúsa a incorporarla a su dieta. “Esto se debe principalmente a la catinga, esa glándula que tiene a lo largo de todo el cuerpo, que concentra el sabor amargo”, explicó Barros y agregó el dato de que diferentes chef de la región realizaron platos utilizándola como elemento principal. Entre los pocos que la pescan y elijen comérsela, hay algunos que la prefieren a la parrilla, y otros en empandas. Si existiese una ley de etiquetado de alimentos que nos brinda la naturaleza, las carpas llevarían tatuadas octógonos que dijeran “rico en proteínas, hierro y fósforo”.
Otro mito que la persigue es que es depredadora. Pero eso tampoco es tan así. A comparación de la trucha, la carpa no persigue ni se come ninguna otra especie. “Tiene dientes faríngeos y ella va absorbiendo el fondo y filtrando, ingresa lo comestible y lo tritura con los dientes traseros. Lo que no le sirve lo filtra por las branquias. Al alimentarse de esta manera puede que coma huevos de otras especies. No es que vaya de manera directa a los huevos, pero cuando filtra los ingiere”, explicó Nicolás Barros.
Sí algo le faltaba a la carpa para tener una pésima fama es que enturbia el agua del río. Este cambio en el ecosistema lo produce por su filtrando, barriendo el fondo, y moviendo el suelo. Su acérrimo defensor, Barros, no lo niega, pero aclaró que “la carpa es uno de los motivos del cambio del color del Limay, aunque no el único, pero la carpa siempre es el mejor chivo expiatorio”.
Ni los pescadores la quieren, pobre carpita. Entre sus principales enemigos tiene a los que pescan con mosca. En realidad no se sabe bien por qué. Puede que se deba a que estéticamente no sea tan bella como la trucha; tal vez porque es pesada y para pescarla obliga a meterse al agua; quizás sea por ese mito que dice que es un pez que no da pelea; o tal vez porque se pesca con línea de fondo. Lo cierto es que los pescadores que no la quieren se encargan de gritarlo a los cuatro vientos; y los que la aman lo hacen en silencio.
“Hace trece años que estamos haciendo un gran trabajo para fomentarla y nos dimos cuenta que había un montón de pescadores que estaban en sus casas, con vergüenza de decir yo pesco carpas. Por eso eran tan necesarios espacios como estos torneos”, contó Barros, que no sólo pesca carpas, de hecho tiene el récord de haber capturado la trucha más grande en la historia del Mari Menuco, una arcoíris de más de 15 kilos. “La de la carpa es una pesca como todas las otras, y no tiene nada que envidiarle al resto”, dijo Barros.
En el río Limay las carpas también pueden pesar hasta15 kilos. "En lagunas o lugares estancados son peces que absorben el barro, pero este espejo de agua clara y limpia como es el Limay hace que hasta tengan un color más claro, más en el tono de los amarillos que de los marrones", explicó Mariana Fernández, la subsecretaría de Turismo de la municipalidad de Neuquén. Este río tan generoso nos convida carpas en todas sus variedades: la criolla, que es la que conocen todos; la espejo, que sale poco pero sale; y las Koi, que son multicolores, espectaculares, pero que es muy difícil que aparezcan. Aquí también pueden pescarse truchas arcoíris, marrón y pejerrey.
El torneo es un éxito en todo sentido. Una actividad deportiva que reúne a amigos, familias, y a muchas otras personas que conocieron la ciudad a partir de la iniciativa. El certamen es libre y gratuito, y convoca a muchos niños, niñas y mujeres, todos y todas en búsqueda del primer premio. También hay un trofeo en disputa, una escultura de una carpita que una preciosura. Para que todo sea perfecto lo único que falta son las carpas de verdad. Y eso que estaban los que decían que era una plaga. Entre los más de 100 participantes, al final del torneo se habrán concretado apenas cinco capturas. El primer premió finalmente se lo llevará Eugenio Ponisio, que pescó una carpa de 5.430 kg; segundo quedó Rubén Sixto, con un ejemplar de 5.005 Kg; y el último lugar del podio lo ocupó Cristian Canales, con una carpa de 3.895 kg. Nicolás Barros me explica que el frío también jugó su pasada: “con las bajas temperaturas, las carpas se quedan aletargadas, quietitas en el fondo”. Tiene sentido que se esconda. Durante mucho tiempo la carpa fue tan maltratada y estigmatizada que capaz ni ganas de salir le queden, aunque también parece que algo de todo eso está cambiando.
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