La pescadora sacó una trucha marrón residente esta temporada de pesca en el río Limay Medio. Un factor clave para picar "a lo grande".
Finalizó este viernes la temporada de pesca 2023-2024, y Patricia Canale muestra su "trofeo" en una foto que corre la vara un poco más arriba, batiendo su propio récord. "Todavía no me cae la ficha", dijo feliz. Esta mujer, de 49 años, decidió hace 23 conocer un poco más del deporte que veía practicar a su marido (Gabriel Gamboa), mientras ella le preparaba la comida o le cebaba unos mates. Algo le llamó la atención y comenzó a tirar la caña en una plaza porque donde vive no tiene río. "Sin mosca, le poníamos un pedacito de lana para ver dónde caía y medir las distancias", recordó, en diálogo con LMNeuquén.
De esta manera, aprendió todo sobre el arte de las técnicas de lanzamiento. Con los años, aprendió a "leer" el agua. Viajó muchas veces a Neuquén capital para practicar en el balneario Gatica, junto con otras personas experimentadas e instructores de pesca. "Así me fui formando de a poquito. Al principio me costaba un poco, porque el río es otra cosa. Pero le busqué la vuelta y al día de hoy ya le agarré bien la mano", contó.
Hace 23 años que se dedica a la pesca con mosca. Ella y su marido, oriundos de Plaza Huincul, esperan que llegue la temporada, el primero de noviembre, y aprovechan cada fin de semana, francos de trabajo y feriados para trasladarse hasta el río Limay Medio -a unos 20 kilómetros de Piedra del Águila- y tirar la caña.
El momento del pique más grande
"Durante los primeros meses, empezamos de badeo, vamos buscando desde la orilla los pozos. Después, en abril y mayo, contratamos a los guías de diferentes localidades, Porque no se trata solamente de subir al bote, tirar y sacar una trucha. Es mucho más difícil que eso. El río corre rápido, se vuelve peligroso. Yo destaco mucho su trabajo, su esfuerzo, que nos aguante tantas horas y tomen todas las precauciones para que podamos hacer lanzamientos largos", comentó Patricia.
Patricia Canale es una pescadora de Plaza Huincul que vive con su marido y sus tres hijos, el más chico de 17 años.
Las últimas temporadas de pesca, se lució con algunas truchas gigantes. El año pasado, de seis kilos; este año, de 7 kg. "Desde que aprendí, no paré, cada vez me fui metiendo más y más. He tenido algunas frustraciones, pero los resultados obtenidos me motivan para seguir. También estar ahí, en ese entorno de pescadores, donde la mayoría son hombres, eso también me motiva mucho. Recibo halagos, me dicen ¡qué buen trofeo! y llegar hasta ahí, para mí es la tranquilidad. Te olvidás de los problemas. Es una terapia, un cable a tierra, como lo digo siempre", confió la pescadora.
Reconoció también que "los trofeos" que saca de las caudalosas aguas del río Limay son resultado de un equipo: "Mi marido, el guía y yo. El mérito también es para ellos".
El momento del pique de la gran trucha
Cuando todavía no le cae la ficha, recordó el momento preciso del pique. Era temprano y estaba helado, 9.30 de la mañana. Recién iniciaba el tramo que hace con su marido y un guía. "Conozco el río, se leer las aguas, estaba muy alto, frío para adentro. Yo tiro la mosca para el medio, la dejo que se mueva un poco, y cuando vi que pinché, comencé a hacer fuerza. Sentía la suya, sentía que los brazos se me desvanecían, pero con mucha tranquilidad logré sacarla. Tuve que esperar que se canse, y cuando logré que se quede quieta, ahí la agarró el guía. Fue la más grande. Hasta que no la tuve conmigo, no me di cuenta de su tamaño. La foto y al agua otra vez. Volvió a su hábitat", recordó de ese gran momento.
Otro antecedente fue la trucha residente que sacó de la desembocadura del río Limay Medio, en Picún Leufú, de aproximadamente seis kilos. "Siempre busqué la trucha grande. Saco también de menor porte. Todas son hermosas. Pero de este tamaño...no caigo todavía. Todo el mundo las busca. Gracias a Dios se me dio y yo más que agradecida", expresó.
"La naturaleza es lo que más disfruto, más allá de sacar un pescado. Estar en ese entorno, en el río, me llena un montón". Patricia Canale, pescadora.
La pescadora tuvo experiencias en ríos más chicos como el de Aluminé y Malleo. Pero el Limay se robó su corazón. "Lo amo, también por la calidad de las truchas. Los tramos de pesca que hacemos son de 12 a 15 kilómetros por el río...todo el día. Termino cansada, pero es estar enfocada en eso y nada más", concluyó.
Agradeció mucho el trabajo destacable que hacen los guías Marcos Altamirano (Cutral Co), Diego Freire (Plottier), Nano Martínez (Piedra del Águila) y Pablo Blasco (Cipolletti).
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