La comunidad educativa y la sociedad de Las Ovejas lamentan la pérdida de Anabela Muñoz, una profesora y técnica agropecuaria que dedicó su vida a la educación y al campo.
El norte neuquino está de luto tras la trágica muerte de Anabela Muñoz, una joven profesora y técnica agropecuaria que falleció ayer en un accidente de tránsito en la Ruta 43, en el paraje La Laja. La noticia ha conmocionado a la comunidad de Las Ovejas, donde era una persona muy querida y respetada.
La “cruel cinta asfáltica” se llevó una vida, pero también se llevó muchos sueños, muchos proyectos que Anabela tenía pensado desarrollar en el campo y en el área educativa. Se llevó a una madre de dos hijas, que ahora crecerán sin su sostén y vitalidad. Se llevó un futuro repleto de proyectos y planes que la joven tenía para su vida personal y profesional.
Anabela era una persona excepcional, con una gran pasión por la educación y el trabajo en el campo. Egresada de la Escuela EPEA 1 de Las Ovejas y del ISFD 2 de Chos Malal como profesora de Geografía. La docente, de 38 años, actualmente se desempeñaba como jefe de Sección de Animal en la escuela agropecuaria que la formó y como preceptora en el ISFD 16 de la localidad ovejense.
"Anabela era una persona excepcional, con una gran pasión por la educación y el trabajo en el campo", expresó Fabián Parada, director de la escuela EPEA 1. "Ella fue mi alumna y luego se convirtió en mi colega. Es un sentimiento especial ver a tus estudiantes crecer y desarrollarse, y luego trabajar junto a ellos como compañeros de trabajo", añadió.
El director comentó a su vez que su compañera tenía un fuerte vínculo con la ruralidad, ya que su padre, un empleado municipal jubilado, tenía un puesto en el campo. Esto le permitió desarrollar una conexión especial con la naturaleza y la vida campesina.
"Anabela fue un ejemplo de lo que se puede lograr con dedicación y pasión, y su recuerdo nos inspira a seguir adelante y a hacer lo mejor que podemos en nuestro trabajo", Fabián Parada, director EPEA 1 de Las Ovejas.
Una mujer con mayúsculas
La joven era conocida por su dedicación y compromiso con la educación y el campo. "Ella siempre estaba dispuesta a aprender y mejorar, y nunca se rindió ante los obstáculos", aseguró el directivo. "Su pasión por la educación y el campo fue un ejemplo para todos, y su legado permanecerá en nuestra escuela y en nuestra comunidad para siempre", admitió.
La comunidad de Las Ovejas recuerda a Anabela como una mujer fuerte y resiliente, que demostró que con esfuerzo y dedicación se puede lograr cualquier cosa. "Ella fue un ejemplo de superación y dedicación", manifestó Parada. "Ella demostró que las mujeres pueden hacer cualquier cosa que se propongan, incluso en un entorno tradicionalmente masculino como el campo", amplió con orgullo.
Anabela además era una persona muy activa y deportista, que disfrutaba del trekking, de los Trail y del gimnasio. También era una persona muy generosa y solidaria, que siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás. "Ella ponía dinero de su bolsillo para comprar alimentos para los animales de la escuela", recordó Parada. "Eso no lo hace cualquiera", remarcó.
Una alumna y colega ejemplar
Fabián Parada expresó su orgullo por haber sido el profesor y colega de Anabela. "Ella fue un ejemplo de lo que se puede lograr con dedicación y pasión, y su recuerdo nos inspira a seguir adelante y a hacer lo mejor que podemos en nuestro trabajo", destacó.
"Siempre supo sobresalir por su dedicación y compromiso con la educación. Era una persona muy trabajadora y metida, que siempre estaba dispuesta a aprender y a ayudar a los demás", relató el director como un aspecto característico de la joven docente. Ponderó su gran amor por el campo y el trabajo en la chacra. "Ella era la jefa de la sección animal de la escuela y siempre estaba intentando aprender y mejorar. Le gustaba mucho trabajar con los chicos y hacer actividades al aire libre".
Por otra parte, el director subrayó el papel pionero que supo cumplir y concretar. Esto es porque, según relató, Anabela rompió con los prejuicios y estereotipos de género en el campo, asumiendo roles y responsabilidades que tradicionalmente se asignaban a los hombres. "Ella demostró que las mujeres pueden hacer cualquier cosa que se propongan, y que no hay límites para su capacidad y talento". Por último y a modo de despedida, sostuvo que: "Ella hoy es un modelo a seguir para nuestros estudiantes y para todos los que la conocimos, y su legado permanecerá en nuestra escuela y en nuestra comunidad para siempre".
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