Tras ser desvinculado, el empleado llevó el caso a los tribunales y obtuvo una compensación económica. Por qué la Justicia tomó esta decisión.
Un trabajador fue despedido luego de beber más de tres litros de cerveza durante su jornada laboral, pero el caso no terminó allí. Tras recurrir a la Justicia, un tribunal falló a su favor y ordenó que la empresa le pague una indemnización, en una decisión que generó debate sobre los límites de las sanciones laborales y los procedimientos de despido.
El hecho tuvo lugar en una empresa de instalaciones eléctricas de España. Ante reiteradas sospechas sobre su comportamiento, la firma contrató a un detective privado para que lo siguiera durante sus pausas y el horario de almuerzo.
Luego de espiarlo durante varios días, el profesional le llevó un informe a la empresa en el que detallaba que el empleado tomaba cerveza en bares o incluso en estacionamientos. Una de las jornadas, había tomado más de tres litros de cerveza, junto a otras personas que lo acompañaron en el almuerzo.
Con esta información, la empresa tomó la decisión despedirlo. Para la compañía, se trató de una falta grave, especialmente porque el empleado debía manejar el vehículo y el consumo podía poner en riesgo su salud y la de terceros.
Lo echaron pero ahora deberán indemnizarlo
El trabajador llevó el caso a la Justicia y salió favorecido: El Tribunal Superior de Justicia de Murcia falló a su favor y consideró que la sanción de la empresa había sido excesiva, por lo que declaró el despido improcedente.
Por qué el despido fue considerado improcedente:
- Las ingestas ocurrieron fuera del horario laboral estricto, durante pausas y almuerzo, por lo que no podían considerarse conducta laboral en sentido formal.
- La empresa no acreditó que el consumo afectara su desempeño, ya que no hubo pruebas de fallas, accidentes o incumplimientos vinculados al trabajo.
- La ley española prohíbe despedir por embriaguez ocasional, y solo lo habilita si es un comportamiento habitual o sostenido en el tiempo.
- No se demostró habitualidad en el consumo de alcohol, sino episodios aislados registrados durante un seguimiento puntual.
- No quedó probado que pusiera en riesgo su integridad o la de terceros, ya que no hubo incidentes relacionados con el manejo del vehículo de la compañía.
- El seguimiento por detective no aportó evidencia suficiente de una conducta grave continuada que justificara una sanción extrema como el despido.
- La sanción fue considerada desproporcionada, porque la empresa podría haber aplicado medidas menos severas antes de llegar a la expulsión.
Aunque reconocieron que hubo una falta del trabajador sostuvieron que la sanción podría haber sido menor. Por esta razón, le dieron dos opciones posibles a la compañía: readmitirlo en su puesto de trabajo, o indemnizarlo con 47 mil euros.
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