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La Mañana Robledo Puch

Rubios, angelicales y peligrosos

Con sendos crímenes rompieron con el estereotipo del homicida y se ganaron, a plomo y sangre, un lugar en la historia criminal argentina.

La historia criminal argentina tiene dos personajes icónicos que guardan rasgos similares en varios sentidos.

Se trata de Robledo Puch y Nahir Galarza, ambos irrumpieron en la escena pública en forma violenta y con un estereotipo que no cuadraba para nada con el de los criminales típicos: eran rubios y angelicales.

¿Cómo podrían ser asesinos? Era un chico y una chica “bien”. Esa ruptura, tal vez fue la más alimento el hambre insaciable de los medios que querían conocer cada una de las pulsiones de estos personajes tan antagónicos con el imaginario criminal.

Al margen de este rasgos, tanto “el ángel negro” como “el bombón asesino”, sus nombres tras el bautizo mediático, tiene otra una similitud: mataron por la espalda.

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Puch asesinó a once personas, su mayoría conocidos, y Nahir a su novio al que ejecutó cuando manejaba la moto en la iban los dos y luego lo remató a quemarropa.

Puch para los expertos es un psicópata y pese a que ya cumplió la cadena perpetua que se le impuso, ningún juez se anima a firmar la libertad. El solo imaginar a Puch en la calle, estresa al Poder Judicial.

En cuanto a Nahir, fue la primera mujer, a sus 19 años, condenada a perpetua. Se espera que recupere la libertad a los 55 años, pero en el mientras tanto aguarda que la Corte Suprema de Justicia de la Nación se expida sobre una queja presentada hace varios años.

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No obstante, Nahir tras las rejas recaudará medio millón de dólares por la comercialización de los derechos para una película.

La joven tiene claros rasgos psicopáticos y su mirada es un filo. Durante su proceso, cambió cuatro veces el relato y hasta buscó amparo en la violencia de género para justificar su crimen. El día que admitió el asesinato dio una explicación extravagante donde mezclaba términos judiciales con la jerga policial. Hasta que finalmente remató con total frialdad: "Fácil, lo maté yo".

Como dijimos, ambos son rubios, angelicales, psicópatas y peligrosos. Personajes que rompieron con el estereotipo y estarán por siempre en la historia criminal argentina.

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