Se jubiló San Martín, el colectivero que solo faltó un día
El miércoles por la mañana cumplió con el telegrama de rigor a su empresa y se preparó, pasado el mediodía, para arrancar con su última jornada laboral. Víctor San Martín le iba a decir adiós a su empleo de chofer de colectivo y lo hizo de buen humor, con esa disposición agradable que lo ha caracterizado, con el ánimo alto de siempre, pero también con una dosis de nostalgia.
Y es que han sido para él algo más de 32 años de servicio, primero para la recordada ex firma Alto Valle y luego, en su continuidad hasta hoy, en Pehuenche. Para una persona de 55 años de edad, se trata de más de media vida a bordo de un ómnibus, siempre haciendo el recorrido interurbano Cipolletti-Neuquén y también Cipolletti-Cinco Saltos.
En la víspera, la despedida del trabajo lo encontró conduciendo una unidad del Ramal B, en la que ha venido desempeñándose desde tiempo atrás, habiendo estado también en otros momentos en el Ramal A.
Víctor, nacido y criado en la ciudad, un NyC, llegó al término de su vida laboral con el respeto y el cariño que le han sabido expresar todo el tiempo muchos pasajeros, con la buena consideración de sus patrones y con la amistad y fraternidad de sus colegas. Por eso, además de todo, el de ayer era un día especial.
Tan especial como el hecho de que, en ejercicio de su tarea cotidiana, faltó una sola vez a sus funciones, por un día y con certificado médico. Como se puede apreciar, ha sido un amante de su oficio y un abnegado empleado. Lo prueba también que en otra ocasión que le tocó ausentarse fue por una causa mayor, ya que tuvo que cuidar a su único hijo, enfermo de neumonía, quien, por fortuna se recuperó. Hoy tiene 19 años de edad. En esa oportunidad, los días perdidos los asumió como vacaciones, así que no afectaron su foja y récord personal de una única inasistencia justificada.
Pese a que siempre le gustó ser chofer y a las alegrías que le reportaba el trato con la gente, Víctor contó ayer que también se trata de un trabajo arduo, difícil, complicado. Y a eso se debe el régimen especial jubilatorio del que consta y que le ha permitido pasar al sector pasivo con cinco décadas y media de vida.
Paciencia, el oficio es así
Manejando un colectivo, la tensión y los nervios son constantes. Hay que estar atento al tránsito, los semáforos, los otros vehículos que circulan, las paradas constantes, la velocidad que no se puede disparar, la gente que sube y que baja, las precauciones para que nadie se lastime, al mal humor ajeno, las broncas que se deben evitar, el cuidado de la unidad y cien otros factores de riesgo y amargura.
Todo lo superó y lo pasó desde que en 1990 entró a desempeñarse en Alto Valle. Incluido los sustos que le causaron dos asaltos que lo tuvieron como blanco, uno a la altura de Venezuela y Primeros Pobladores y el otro en Belgrano, cerca del cruce con Mengelle. Eran los tiempos de los ómnibus con boleteros y de las billeteras que debían portar los choferes. La implementación del pago con tarjeta de la empresa, primero, y luego con la SUBE vino a mejorar la seguridad, para él y para todos sus colegas.
Así las cosas, el hoy jubilado encaró su último turno laboral con los pensamientos puestos en positivo, pero sintiendo el peso del pasado. Fueron muchas cosas para él, que deberá encontrar otras pasiones, alguna actividad que le atraiga, para llenar el tiempo libre y que la vida siga siendo tan interesante, inquietante y prometedora como hasta ahora. Anoche, a última hora, algunos pasajeros y amigos le iban a dar una despedida cuando llegara a la plaza, al final de su recorrido. Merecido se lo tenía, y se lo tiene.
"Ser colectivero es lindo, pero a diario es un desafío poder cumplir. Tenés que tener paciencia, mucha paciencia. Es lo único para que los nervios no te ganen ni te dañen. Aún así, la inquietud te afecta y, en mi caso, la trasladás a los sueños cuando dormís. Soñás con el colectivo y con lo que pasa conduciendo. Igual, es un oficio hermoso". aseguró ayer, ya pensando en que hará a partir de hoy como jubilado. "Tengo ganas de viajar. La cordillera, la montaña, me gustan mucho. Ya veré", dijo y se despidió para su última salida como colectivero.
Te puede interesar...
Leé más
Vuelta a clases 2026: variedad, cuotas sin interés y valores que alivian el bolsillo
Noticias relacionadas











