Uberlinda, la vecina que saca la mufa con caña con ruda
El clima este año la acompaña como pocas veces. Un 1 de agosto con sol y temperatura agradable a la mañana no es para nada habitual. Uberlinda se ha bancado fríos, heladas y hasta lluvias para cumplir con su generoso ritual. Ella siempre le pone al mal tiempo buena cara en la vida pero agradece a “Dios”, como tantas veces durante la charla, que hoy “esté tan lindo”.
Hay ocho botellas de caña con ruda preparadas en la vereda de Mengelle y Santa Cruz para respetar la tradición y compartir con los vecinos, a los que les convida un traguito. La creencia asegura que hay que beber en esta fecha unos sorbos de esa bebida para obtener sus beneficios y “sacar las malas energías para empezar el mes con buena onda”, explica la señora, de gran sensibilidad social, a LM Cipolletti.
“Empecé hace varios años. La gente ya me conoce. Dios y la Pachamama nos vienen ayudando tras tantas cosas malas que pasamos por el COVID. Me gusta estar acá, todos me esperan, bendicen lo que toman y me bendicen a mí”, celebra la mujer que se apresta a cumplir 60 años.
Llega de la popular zona del Anai Mapu y se apuesta en esa esquina que conoce de memoria ya que “tuve un puestito ambulante acá. Vendía medias, cremas para los dolores y otras cosas. Después de la operación ya no pude seguir, se me complicaba subir con las bolsas al colectivo”.
Más de 100 vasos
Su amiga Patricia es una gran aliada en su loable iniciativa anual ya que “a mí me cuesta movilizarme y ella me trae y luego vuelve a buscarme”.
No pide nada a cambio más allá de que el que puede le deja alguna colaboración. Que mal no le viene ya que afronta costosos gastos por sus complicaciones de salud que la privan de trabajar.
“Estoy operada de la columna y de los brazos. Pido para mí y para todos los que necesitan que no les falte salud, trabajo, que es clave, siempre se puede hacer algo”, señala esta guerrera.
La respuesta de la comunidad a su lindo gesto es masiva, tanto que “yo traigo unos cien vasos y la gente aparte también suma los suyos, y los terminamos pasado el mediodía”, sorprende con el dato que habla a las claras de que la mayoría se “lo toma” en serio.
Se prometieron matrimonio
“Vamos a tomar la caña de la Uber que me trae suerte dicen muchos pero una es una persona más, Dios es el que trae suerte. Igual me da alegría ese trato”, explica sobre el cariño de la gente y la confianza que depositan en ella y su trago sangrado.
Acerca de los efectos de la ruda, aclara: “Saca la mala onda. Creer o reventar, existe la envidia, existen muchas cosas malas productos de las miserias humanas. Esto Purifica”.
Y, entre tantas anécdotas, elige una simpática y romántica. “Acá viene hasta gente de Ferri, una pareja se propuso casarse al otro año, delante mío, al tomar la caña con ruda. Sentí una emoción enorme”, revela Uberlinda.
Siempre piensa en ayudar al prójimo. “Creo en Dios, sin él no hacemos nada, él da esta posibilidad para que crea la gente. Hago los talleres que puedo hacer, los viernes tejemos mantas para repartir a los abuelos, me siento feliz cuando vamos a entregarlas”, comenta esta señora de enorme corazón.
Destaca el apoyo de su marido y tres hijos, que “me aguantan siempre” y le desea “salud, paz y trabajo a todos”.
Uberlinda, la adorable vecina que invita a tomarse la vida de otra manera y le saca la mufa a los cipoleños.
¿Por qué se toma caña con ruda?
Beber caña con ruda durante agosto es una tradición de los pueblos originarios y forma parte de las celebraciones de la Pachamama. Quienes lo hacen, consideran que contribuye a alejar los males y proteger contra las enfermedades.
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