Club Nova busca generar vínculos reales en tiempos de pantallas. Propone espacios para conocerse, conversar y sentirse parte de una comunidad.
En una época atravesada por las redes sociales, los mensajes instantáneos y los vínculos mediados por una pantalla, dos mujeres de Neuquén decidieron ir a contramano. Apostaron a lo simple y, al mismo tiempo, a lo más difícil: generar espacios reales para que las personas vuelvan a encontrarse cara a cara, conversar, reír, compartir y sentirse parte de algo. Así nació Comunidad Club Nova, una experiencia novedosa en la ciudad que propone reconstruir lazos desde la presencialidad.
Eliana Carrasco, profesora de nivel inicial y de gimnasia integral, y Mara Tagliafico, psicóloga, son las creadoras de este proyecto que comenzó a gestarse casi sin darse cuenta, como suelen nacer las ideas que llegan para quedarse. “Nos conocíamos de la vida”, contaron. El cruce se dio en una salida, en un espacio donde ambas compartieron sus inquietudes, proyectos y una sensación común: la falta de lugares pensados para que las personas se vinculen genuinamente, más allá de una fiesta o una app de citas.
“Cuando yo realizaba eventos de degustación de vinos sentía esa necesidad de generar algo más que un evento social. Veía que la gente tenía ganas de hablar, de conocerse, de reírse con otros”, relató Eliana a LM Neuquén. Mara, desde su rol profesional, también venía pensando en un espacio con una impronta terapéutica, donde el vínculo y la grupalidad ocupen un lugar central. De ese diálogo surgió la idea de darle forma a un proyecto común.
Así nació Comunidad Club Nova, un espacio con múltiples aristas, pensado para personas adultas que buscan reencontrarse con otros desde un lugar cuidado, consciente y real. La propuesta incluye talleres terapéuticos grupales, actividades recreativas, eventos sociales, encuentros culturales y una comunidad activa de WhatsApp que funciona como punto de encuentro y organización.
“El objetivo principal es que las personas se vinculen desde la presencialidad, que se vuelvan a encontrar desde la mirada, desde la conversación y desde un lugar de pertenencia”, explicaron. En un contexto donde muchas relaciones se inician y terminan en el plano virtual, Club Nova propone volver a lo esencial.
Inauguraron con una falsa boda
El proyecto se inauguró formalmente el 1 de noviembre de 2025 con un evento que ya anticipaba la impronta creativa y diferente del espacio: una “falsa boda”. Fue una propuesta original que llamó la atención desde el primer momento. Actores simulaban ser una pareja de novios y los invitados debían asistir vestidos con esa ropa “especial” que muchas veces queda guardada en el placard esperando una ocasión que nunca llega.
“La fiesta transcurrió como un casamiento habitual, pero con la diferencia de que todo estaba atravesado por el juego y la actuación”, recordaron. El evento se realizó en Talero 50, un salón alquilado para la ocasión, y reunió a unas 60 personas de entre 38 y 70 años. Asistieron parejas, personas solas, amigas, amigos y hasta una mujer que llegó con su hijo y sus nietos. En pocas horas, desconocidos comenzaron a vincularse como si se conocieran de toda la vida.
Durante la noche se realizaron juegos de vinculación para romper el hielo y propiciar el encuentro. “Compartimos, bailamos, reímos. Fue el primer acercamiento entre personas desde esta idea de comunidad”, contaron. La convocatoria se potenció gracias al trabajo en redes sociales, al cruce con comunidades ya existentes y al boca en boca. También se sumó una DJ de Neuquén que colaboró con la difusión.
Ese primer evento marcó el inicio de un camino que no se detuvo. Después llegaron los talleres terapéuticos grupales, con distintas temáticas vinculadas a los vínculos, el bienestar emocional y la forma en que nos relacionamos hoy. También se sumaron propuestas como desayunos compartidos, encuentros de tarot y astrología, caminatas nocturnas, karaoke y actividades recreativas al aire libre.
Una de las patas fundamentales del proyecto es la Comunidad de WhatsApp Club Nova, que comenzó a funcionar en enero y hoy cuenta con alrededor de 65 integrantes, de entre 37 y 60 años. Las personas llegan por redes sociales, por amistades o por recomendación directa. En ese espacio se comparten propuestas espontáneas como salidas en bicicleta, caminatas, encuentros en plazas o actividades autogestionadas por el propio grupo.
“Por ejemplo, alguien escribe ‘hoy vamos a andar en bici’ y se arma. En una salida de paddle y picnic participaron 35 personas”, detallaron. Además de estas iniciativas que surgen dentro de la comunidad, Eliana y Mara proponen de manera regular talleres y eventos organizados, siempre con la premisa de cuidar el espacio y el modo de vincularse.
También apuestan a trabajar con emprendedores locales, integrándolos a las propuestas. Un ejemplo fue el evento “vino y karaoke” que se realizó en El Salto, una gintonería ubicada en Pampa 285, en Neuquén capital, donde participaron unas 20 personas. “Buscamos que las propuestas también impulsen a otros proyectos de la ciudad”, explicaron.
La próxima convocatoria grupal es para el 28 de febrero para la que Eliana y Mara organizaron un Campamento Day & Sunset desde las 12 hasta las 21 donde la invitación es para disfrutar de una jornada de pileta, almuerzo, degustación de vinos y luego DJ para terminar al atardecer en la chacra La Bendita de Cinco Saltos.
Citas
Dentro de Club Nova también se desarrolla Nova Parejas, una propuesta diferencial que apunta a quienes buscan vincularse afectivamente. A diferencia de las aplicaciones tradicionales, aquí los perfiles son armados de manera individual y acompañados por la psicóloga del grupo, con encuentros y matches en vivo. “La idea es que el encuentro no sea sólo virtual, sino real, cuidado y consciente”, destacaron.
La experiencia personal de Eliana también atraviesa el proyecto. “Estoy divorciada hace 14 años, he tenido mis noviazgos y hoy estoy sin pareja, pero no sola. Sola nunca estoy porque estoy rodeada de gente”, reflexiona. Esa mirada se replica en el espíritu de Club Nova: no se trata sólo de buscar pareja, sino de construir comunidad.
“Las redes están muy buenas, pero creemos que es importantísimo que la gente vuelva a encontrarse. No sólo en fiestas, sino en charlas literarias, en espacios para conversar, mirarse, escucharse”, destacaron. Desde su mirada, en Neuquén no existían hasta ahora espacios pensados específicamente para este tipo de vinculación.
Eliana y Mara se reúnen a diario para pensar, ajustar y seguir dándole forma al proyecto. “Es un encuentro permanente, porque la comunidad también nos va mostrando por dónde seguir”, dijeron. Club Nova crece, se transforma y se adapta, pero mantiene firme su esencia: volver a lo humano.
En una ciudad que crece a gran velocidad, donde muchas personas llegan por trabajo y se sienten solas, Comunidad Club Nova aparece como un refugio. Un espacio de pertenencia donde no importa cuántos seguidores tengas, sino cuántas miradas podés cruzar. Donde el vínculo no se desliza con el dedo, sino que se construye con tiempo, presencia y palabra compartida.
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