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Niños alérgicos a la proteína de leche de vaca: un mal que crece y preocupa

Más de 150 mil chicos menores de 5 años la padecen y es un mal que suele ser relativizado, aunque puede representar riesgo de vida en afecciones graves.

En el país, más de 150 mil chicos menores de 5 años son alérgicos a la proteína de la leche de vaca (APLV) y hoy es considerada como ‘la segunda oleada’ de la epidemia alérgica. Produce síntomas como vómitos, cólicos, erupciones cutáneas, diarrea, moco y sangrado en materia fecal, hasta cuadros graves con riesgo de vida. Advierten que es diferente a la “intolerancia a la lactosa”.

Más de 150.000 chicos menores de 5 años la padecen y es un mal que suele ser relativizado, aunque puede representar riesgo de vida en afecciones graves.

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Es la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), que nada tiene que ver con la “intolerancia a la lactosa”, y actualmente es la alergia alimentaria más frecuente en la infancia, con una prevalencia que está en aumento.

Consiste en una reacción alérgica desproporcionada frente a la ingesta de la leche de vaca, cualquiera de sus derivados o alimentos que contengan la proteína de leche de vaca en su composición. En el país la padecen 1 de cada 12 recién nacidos.

Según su origen, las alergias a la proteína de la leche de vaca se clasifican en tres subtipos: las mediadas por Inmunoglobulina E (IgE), de inicio rápido luego de la exposición al alimento, las no mediadas por IgE, con respuesta retardada y las mixtas.

En ocasiones, es una patología difícil de diagnosticar, ya que sus síntomas individualmente pueden ser confundidos con otras condiciones, pero hay que estar atentos porque afecta la salud de niños y niñas. Entre otras, las manifestaciones más frecuentes suelen ser gastrointestinales e inespecíficas como reflujo, cólicos persistentes, diarrea y sangrado en materia fecal.

Los especialistas explicaron que también puede involucrar la piel, con eczemas de difícil tratamiento, ronchas y/o hinchazón en labios y párpados. Incluso, si no se detecta a tiempo, en algunos casos la enfermedad puede llegar a provocar retraso en el crecimiento y, con menor frecuencia, algunos niños pueden presentar una reacción alérgica severa con riesgo potencial de muerte, denominada ‘anafilaxia’.

Ante la aparición reiterada de estos síntomas, se recomendó la consulta inmediata con el alergólogo.

“Las alergias alimentarias son un grupo de enfermedades alérgicas que se producen a partir de una reacción inmunológica frente a la ingesta de un alimento contra las proteínas de los alimentos; se repiten cada vez que se ingiere el alimento y han cobrado más importancia debido a su drástico aumento en los últimos años, con mayor relevancia en niños, considerándose ‘la segunda oleada’ de la epidemia alérgica, impactando en la calidad de vida del paciente y su familia”, sostuvo Karina López, pediatra especialista en Alergia e Inmunología Infantil, y referente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

“Si bien en las alergias alimentarias existe un grupo de ocho alérgenos responsables de la mayoría de las reacciones, como la leche de vaca, el huevo, la soja, el trigo, los frutos secos, pescado, mariscos y maní, la alergia a las proteínas de la leche de vaca y del huevo son las de mayor relevancia en nuestro país”, se destacó desde la Asociación.

Mayormente la alergia a la proteína de la leche se presenta en el primer año de vida y suele llevar un tiempo hasta su identificación y diagnóstico.

“La APLV es una condición benigna y transitoria” y se resuelve cerca de los 3 años en la mayoría de los niños; un pequeño porcentaje de pacientes no logra la tolerancia.

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Síntomas que presentan bebés como la de Paula Chaves cuando sufren de APLV

Síntomas que presentan bebés como la de Paula Chaves cuando sufren de APLV

Cómo se detecta

Dado que la proteína de la leche atraviesa la leche materna y el niño se expone indirectamente al ser amamantado, el tratamiento inicial consiste en la llamada ‘dieta de exclusión’, en la que la mamá saca de su dieta todo producto lácteo o derivado que contenga la proteína de la leche de vaca (como, por ejemplo, cualquier alimento que se prepare con leche: puré, panes y demás panificados, manteca, flanes y demás postres lácteos, embutidos, tartas, entre muchos otros).Si el niño ya está recibiendo otros alimentos, ninguno de estos debe contener componentes de la leche de vaca.

Para aquellos casos en los que no es viable mantener la lactancia, y el cuadro patológico esté justificado, es posible reemplazarla por ‘fórmulas infantiles especiales’.

“Entre las acciones para prevenir las alergias alimentarias, en general se recomienda fomentar a la madre una dieta variada y saludable sin restricción de alimentos alergénicos durante el embarazo o la lactancia, evitar el humo del tabaco durante el embarazo, favorecer el parto vaginal, promover la lactancia materna exclusiva los primeros 4 a 6 meses, y sostenerla aún si hay necesidad de fórmulas especiales o al introducir los alimentos complementarios independientes del riesgo de alergia. Sin embargo, en las situaciones especiales como las descritas para APLV, serán el equipo integrado por el pediatra, alergólogo y gastroenterólogo quien guiará a la madre y al paciente en este camino”, señaló la especialista.

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