"No hay que entregar la provincia al gobierno de Macri"

Jorge Sobisch. El ex gobernador critica el impacto del tarifazo del gas, dice que con Horacio Quiroga se junta para hablar de política y que lo respaldan 52.000 votantes.

Adriano Calalesina
adrianoc@lmneuquen.com.ar

"Este es el último cuadro que pintó mi señora antes de suicidarse", señala a un atril un Jorge Sobisch al que con 73 años ya no le entran balas. Está sentado en el despacho privado de su empresa, la gráfica que parece, además, un búnker de atención al servicio de la política las 24 horas. Entrena 40 minutos de lunes a viernes para estar en forma. No sólo para tener salud, sino para volver a recorrer toda la provincia, llena de cambios y enemigos. ¿El objetivo? Volver a algún cargo electivo a través de la política, a pesar de su recelo a admitirlo. Es evasivo y no habla mal de nadie del MPN, sí del kirchnerismo. Con Macri en el poder, parece ser el escenario ideal para su retorno. Pero las cosas han cambiado tanto que será difícil desempolvar viejas armas para una batalla compleja.

Se lo ve muy activo en las redes sociales. ¿Está de campaña?
Estoy visitando compañeros, nunca paré. Visito una o dos casas por día. Después de la interna, cuando era precandidato, entendía que debía guardarme a silencio; ahora quiero dar una opinión.

¿Por qué el MPN no puede estar cerca de la Nación?
El acercamiento al gobierno kirchnerista iba a ser perjudicial para los intereses de la provincia y el tiempo me dio la razón. Y lo que hago es alertar ante una situación similar, de no entregarnos al gobierno macrista, porque la génesis del MPN tuvo éxito durante años por mantenernos independientes. Cuando Kirchner era gobernador, peleábamos juntos contra el menemismo, después se pasó al otro lado.

—¿Cómo lo ve a Omar Gutiérrez? Él está cerca de Macri y usted en su momento expresó cierto agrado por el presidente.
Yo no me he expresado con cierto agrado hacia Macri presidente.

Bueno, pero ideológicamente ha estado siempre cerca.

Sí, tuvimos reuniones políticas para conformar un espacio político que finalmente no se pudo llevar adelante.

¿Y ahora?, ¿lo critica o lo apoya?
Digo que hay cosas que son de manual. Nadie iba a discutir el sistema cambiario y eliminar subsidios. El tema fue cómo se hizo. Tomaron una decisión política de shock y el tiempo dirá si tienen razón. Hasta ahora, los resultados son negativos y soy una voz de alerta. La política energética de Macri no cambió de la del kirchnerismo.

¿Cómo es eso?
Las tarifas aumentaron salvajemente pero si hacemos un análisis frío, el millón de BTU aumentó tres dólares, que son aproximadamente 120 por ciento. La provincia recibe el 12% de regalías, es decir que en esos 3 dólares hay una incidencia de 36 centavos de dólar. Y eso es muy poco. Esta medida fue equivocada. Tenía que ser un aumento progresivo.

—¿Lo que pedía Sapag a Cristina, un sendero de precios?
Lo desconozco, pero en los últimos 8 años de mi gestión lo venimos pidiendo y, si le sumamos los 8 de Sapag, son 16 años. Por ese reclamo (del aumento de gas en boca de pozo) es por lo que me peleaba con el gobierno de los Kirchner.

—Bueno, pero se lo dieron a Gutiérrez, ¿no?, se lo dio Macri.
No, a Gutiérrez no, se lo dieron a todas las provincias productoras de gas.

—¿Qué lectura hace del gobernador sobre cómo maneja el aumento de las regalías, que para usted es poco, y el descontento por el tarifazo?
Si no se expresa, no puedo saber lo que piensa, no puedo hablar de lo que no dijo.

—Pero usted se lleva con Gutiérrez. Fue concejal de su línea en su último gobierno...
Con todos los del MPN me llevo bien. En forma personal, cuando Sapag fue vicegobernador mío, Gutiérrez fue secretario administrativo de la Legislatura, después fue candidato a concejal. Antes de irme del último gobierno, Sapag, que ya había ganado las elecciones a gobernador, me pidió que le ofreciera el cargo en el BPN.

—¿Qué pasó con Quiroga, hubo acuerdo político en el asado de la semana pasada?
No, con Quiroga tenemos una relación, como tuve con Martín Farizano, como tengo con Jorge Lara, con José Brillo y tantos políticos de la provincia. Obviamente, cuando nos juntamos a comer un asado, hablamos de política, cómo no. Si dijéramos que no hablamos de política, nos dirían que somos mentirosos.

—¿Cuál es su aspiración, ser intendente de la ciudad?
Hacer política hasta el día que me muera. Estoy recorriendo la provincia. Tres años es mucho, falta. Y quiero ser prudente.

—Algunos politólogos dicen que usted no remonta más la imagen por el caso Temux y Fuentealba.
Por Temux nunca tuve causa en contra (N.R.: el caso de la estafa millonaria pasó en su último gobierno), ni siquiera fui testigo y todos los que chorearon están afuera y me gustaría saber por qué a mí no me tomaron testimonio.

¿Cómo es cargar en la espalda lo de Fuentealba en la calle?. Hay sectores que sabe que no lo van a votar nunca.

Bueno sí, pero no tengo problemas en la calle, vengo todos los días a trabajar, voy a la confitería.

ATEN y un grupo me descalifica, pero eso no es la sociedad. Me respaldan los 52 mil votos que saqué en la interna. Y quiero hablar con esos politólogos, que me los traigan.

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