"No le creo ese arrepentimiento"
Ayer, la madre de Diego Bonnefoi dialogó con La Mañana de Neuquén. Explicó que se marchó de inmediato “porque tenía mucha bronca y muchos nervios”. Dijo que fue una semana en la que no pudo casi dormir.
Admitió que el viernes estaba muy enojada con lo que había dicho el cabo Sergio Colombil, quien está acusado del homicidio de su hijo.
“Se me hace muy difícil… pero bueno, pedirle perdón, fue un accidente, yo también lo siento tanto como usted, yo también tengo tres hijos. Fue un accidente. Nada más”, dijo Colombil, cuando el presidente del Tribunal, Marcelo Barrutia, le preguntó si tenía algo que decir antes de cerrar el debate.
Mariela dijo que era la primera vez que vio la cara del policía que le quitó la vida a su hijo. “Trataba de recordarlo, pero como tenía el pelo largo y la barba no lo podía reconocer, a los que declararon los conocía”, comentó.
“Me dio mucha bronca verlo tan tranquilo”, señaló la mujer, y aseguró, con la voz quebrada, que “no le creí ese arrepentimiento”.
Colombil está acusado del homicidio de Diego, que ocurrió la madrugada del 17 de junio del año pasado, en un procedimiento policial en el barrio Boris Furman, en la zona del Alto de Bariloche, donde se concentran los sectores pobres.
Según la acusación fiscal, el imputado “iba en persecución de un sujeto y cuando se encontraba a un metro o metro y medio de distancia detrás de aquel, se resbaló y se disparó su arma reglamentaria que portaba en su mano derecha junto con el bastón”.
El homicidio de Bonnefoi generó la protesta de familiares y amigos que atacaron la Comisaría 28, ubicada a pocos metros de la casa de la víctima.
Efectivos policiales y del grupo BORA reprimieron las manifestaciones durante toda la jornada del 17 de junio, que finalizó con decenas de lesionados y con Sergio Cárdenas, de 29 años, y Nicolás Carrasco, de 16, muertos por perdigones de plomo. El juez de Instrucción Martín Lozada investiga los homicidios de Cárdenas y Carrasco.
El abogado querellante, en representación de la familia de la víctima, Alejandro Pschunder, y el fiscal de Cámara Carlos López, pidieron el viernes a los jueces de la Cámara Criminal Primera, Alejandro Ramos Mejía, Gregor Joos y Barrutia, que le impongan la prisión perpetua a Colombil, porque señalaron que quedó acreditado el hecho y la autoría del homicidio del adolescente.
Esa es la única pena que prevé el Código Penal para castigar al que matare “abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario”.
El abogado defensor, Marcelo Ganuza, pidió la absolución de Colombil o que sea condenado a la pena mínima de 6 meses de prisión por homicidio culposo.
Mariela dijo que sólo esperan que Colombil “sea condenado”. Sostuvo que “el dolor que yo tengo, él (por el acusado) no lo tiene”.
Aseguró que “todo el tiempo tengo el recuerdo de Diego y mirando a Colombil y a los policías que declararon, me sentí re mal”. Dijo que “es un dolor muy grande lo que uno lleva”.
“Me levanté y miré por la ventana y había un montón de policías que disparaban contra la casa desde la vereda de enfrente”, afirmó la mujer. “Les decían a mis hijos: ¡Chorros de mierda! Y tengo hijos chicos. Eso me causa mucho dolor”.
Dijo que fue a pedir explicaciones. Comentó que le dijeron que una vecina había denunciado que uno de sus hijos le había roto de un piedrazo un vidrio.
Una alta fuente policial confirmó ayer que hubo un incidente en el domicilio de los Bonnefoi. Dijo que una vecina pidió la presencia policial porque “un grupito estaba apedreando su casa”.
Mariela aseguró que había levantado un perdigón de goma en su domicilio. Pero admitió que hasta ayer por la tarde no había hecho la denuncia.
Bariloche > La familia Bonnefoi ha estado en boca de gran parte de la población de esta ciudad desde junio hasta la fecha. Desde el homicidio de Diego Bonnefoi la vida ha sido difícil para ellos.
Algunos medios locales han reforzado la imagen negativa de la familia a partir de los antecedentes penales que tiene Sandro Bonnefoi, quien asegura que ya pagó su deuda con la sociedad, o su hijo mayor, Fabio, detenido en la cárcel de Bariloche.
“La Policía no deja de provocarnos y no cambian su actitud”, aseguró ayer Mariela Bonnefoi. Dijo que “todo el tiempo provocan y lo mismo le pasa a las otras familias”, en alusión a los parientes de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, quienes murieron el 17 de junio pasado tras recibir perdigones de plomo.
El juez de Instrucción Martín Lozada tiene esa causa y sospecha de la Policía. “Cualquier cosa que pasa en Bariloche dicen que fueron los Bonnefoi”, lamentó la mujer.
Explicó que tiene cinco hijos viviendo con ella, de 16, 15, 14, 10 y 3 años que escuchan eso todo el tiempo”. “Creo que tan mal no los he criado. Fueron todos a la escuela”, aseguró.
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