"No necesito a los medios para saber quién soy"

Lali Espósito: En su momento de mayor popularidad. A los 24 años, la actriz y cantante contó cómo vive la fama y la exposición. También habló sobre su trabajo y sus sueños.

Paula Bistagnino

Especial

Lleva más de la mitad de su vida en los medios y prácticamente creció en la pantalla, desde que empezó cuando era muy chica de la mano de Cris Morena en programas como Rincón de Luz y Chiquititas. Pero el estallido de popularidad llegó con Teen Angels, donde compartió protagonismo con Eugenia Suárez y su ex Peter Lanzani, entre otros. Ella fue la única que siguió el camino de ser una artista pop: en 2014 presentó su primer disco solista (A bailar) y acaba de volver de una gira por América Latina y España con el segundo disco (Soy), que ya es un éxito discográfico: sus shows en México, Ecuador y Madrid superaron las expectativas y a los 24 años Mariana “Lali” Espósito es un fenómeno internacional que sigue los pasos –dicen los productores y los medios- de celebrities latinos como Shakira o Ricky Martin. “Yo me sigo sorprendiendo cada día”, dice ella, con actitud de estrella que no ha perdido el astro de donde viene: del barrio, de Parque Patricios, de una madre visitadora médica y un padre entrenador de fútbol, de las amigas de siempre que nunca perdió. Ahora, con el estreno de la película Permitidos, del director Ariel Winograd y que coprotagoniza con Martín Piroyansky, y después de Esperanza mía, termina de posicionarse como una actriz popular ya no sólo para las adolescentes que crecieron a su par viéndola en la tele, sino también para el público masivo.

Enamorada del cine: Tras lucirse en la película Permitidos, confiesa que le encanta la pantalla grande y quiere seguir creciendo como actriz.

Explotó en teen angels: Se hizo conocida en la tira que protagonizaba con la China Suárez y Peter Lanzani.

La película plantea un tema para cualquier pareja. ¿Vos qué harías si te piden un “permitido”?

Creo que tiene dos cosas muy power la peli: una creo que es justamente el tema y la pregunta de qué haría uno en esa situación. La gente sale del cine con charla; sean amigos, con una pareja ni hablar, o incluso mis viejos. Es un tema muy universal y la puede ver mi abuela de 80 o mi primo de 14… Además de que da para discutir si es ella la que busca al tipo que le gusta es una puta, pero si es el pibe es un genio. Y yo… ¡Yo soy Camila! Yo te rompo la ciudad.

¿Tenías ganas de hacer una comedia así?

Muchas, muchas ganas de hacer cine y comedia. Y encima que llame Wino (Winograd), porque soy fan de Cara de queso y cuando me llamó me volví loca. Me reía leyendo el guión y eso no es muy común. No dudé por todo eso, pero además me involucré en el proyecto y el proceso de trabajar en la película fue muy placentero. Me encanta que se pueda apostar a una comedia de esta envergadura con actores jóvenes.

Tu personaje insulta a la chica famosa del cartel, ¿cómo sentís eso siendo vos la chica del cartel?

Muy verdadero. Yo sé que les pasa a mis amigas, que están mirando una revista y dicen “esto es mentira”. Yo me cago de risa de mí en esa escena porque yo hago gráfica de marcas, aunque está a la vista que no soy modelo, y fue muy gracioso hacer esa escena porque yo sé que debe haber gente que me putea a mí así. De la misma manera en que reírse de los famosos, con mucho respeto, y un poco exagerado me parece divertido. Justo estos son dos famosos que tienen unas vidas personales de mierda y muy vacías. No todos los famosos tienen esa vida, claro. Creo que toma ciertos temas que se ponen medio dark y la comedia te permite hablar de lo peor del mundo siendo gracioso.

¿Qué le aportaste vos, Lali, a Camila?

Qué se yo… ¡Las puteadas! Yo hablo así. Pero gracias a Dios no me siento identificada para nada con ese personaje. No puedo ser ese personaje porque estoy del otro lado. Pero sí puedo entenderlo perfectamente porque por suerte tengo un costado muy normal que me mantiene siendo un ser humano y puedo entender el chiste.

¿Cómo definirías la vida de un famoso?

No tengo idea, preguntale a George Clooney…

En la puerta del hotel tenés veinte chicas esperando hace horas, ¿cómo vivís eso?

Muchas veces me preguntan si siento que me perdí cosas por empezar muy chica. No sé, porque como no las viví, no puedo extrañarlas porque no las conozco. Y sí, me perdí algunas cosas pero gané otras. Sí, hay cosas que fueron anormales para el común denominador pero que yo las llevo con normalidad porque son parte de mi trabajo. Nosotros trabajamos de generar cosas en la gente y yo tengo la suerte de que me pase esto con la música y con la actuación, y tengo chicas muy jóvenes muy seguidoras… Me da pena que gasten su tiempo en mí, pero no puedo hacer nada. Yo siempre freno y tengo mis maneras de agradecerles el amor que me tienen y esa forma de acompañarme.

¿Hubo algún momento en el que deseaste que todo eso desapareciera?

No tanto como desear que todo desaparezca, pero sí momentos en los que tuve que curtirme con que esto pasa y con que eso está ahí. Y desde hace un tiempo a esta parte estoy más propensa a todo ese lado de mi trabajo que no es el que uno busca, como la exposición de lo personal. No fueron los momentos en los que mejor la pasé, pero confié en mí, en mi persona, porque trabajo mucho en eso y no me cargo de cosas que no me corresponden. Entonces no dependo de lo que dicen los medios de mí para saber quién soy.

Venís de la gira promocional de Soy, el nuevo disco. ¿Te sorprendió lo que pasó?

¡Como las bolas! Fue alucinante. Ay, ¿las bolas se sorprenden? (se ríe a carcajadas). No puedo parar de hablar así. Si me escucha mi mamá, me reta. Cada vez que voy a hacer una nota me dice “hablá bien, por favor. ¿Qué te cuesta?” Pero ya ves que no puedo. Soy así.

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