"No puedo parar de llorar, todo me parece indignante"

Lo afirmó la mamá del joven atropellado por el petrolero, que quedó libre. Con lágrimas en los ojos, Zulema recordó a su hijo Edgardo Oñate, quien murió tras ser atropellado por el petrolero Marcelo Insulza en mayo de 2017.

Neuquén.- Zulema vivía con su hijo de 17 años, Edgardo Oñate, en su vivienda Valentina Norte Rural, a quien aún espera ver entrar por la puerta, el que además de estudiar “hacía changas” para ayudar en la casa porque ella, aunque se las ingenia, no puede trabajar.

“Tengo tres hernias cervicales, tres lumbares y aplastamiento de vértebras, un hueso gastado de la cadera. La casa la sostenía Edgardo”, confesó mientras se le llenaron los ojos de lágrimas.

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Todo eso cambió el 20 de mayo del año pasado, cuando Edgardo fue atropellado mientras cruzaba la Ruta 22, a la altura de calle Pampa, alrededor de las 6:30. Su hijo murió en el acto y con él, todo lo que para ella representaba su familia y “lo más hermoso que tuvo en su vida”, sentenció en una entrevista exclusiva con LM Neuquén.

Ese día tardó horas en enterarse del hecho, ya que Edgardo había salido sin documentos y la noticia de una víctima sin identificar en un accidente de tránsito que escuchó en LU5 la puso a recorrer los hospitales de la capital neuquina.

Fue después que se enteró de que un joven, un tal Marcelo Insulza de 24 años, lo había chocado con su Renault Sandero tras cruzar el semáforo en rojo, a exceso de velocidad, mientras conducía alcoholizado. No sólo le había matado a su hijo, sino que lo había dejado tirado en el asfalto.

Ahora, tras un polémico fallo en la causa judicial iniciada contra Insulza, por el cual fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional (ver aparte), Zulema sentenció: “Siento que se rieron de mí, que no les importa cómo estoy, si tengo para comer. Lo único que quiero es justicia por mi hijo”.

Ella vive de la ayuda que le dan sus vecinos, porque ni siquiera tiene una pensión por su discapacidad. “Me invitan a comer a veces o me dan cosas”, afirmó y rompió en llanto. Sin embargo, pese a todo, le dejó claro a su abogada Marina Díaz que no quería un arreglo y rechazó una oferta de dinero “para que todo quedara así nomás”.

Para Zulema, lo que resolvieron los jueces fue “una indignación total”, y señala que aún no puede entender cómo el juez (Alejandro Cabral) pudo llamar “estupidez humana a matar a otra persona”.

Al respecto, sostuvo que espera que se pueda hacer algo, porque para ella, Insulza no puede estar libre. “Tampoco digo pudrirse en la cárcel, porque a pesar de lo que hizo, no le deseo el mal”, indicó.

Zulema, la mamá de Edgardo Oñate petrolero

“Me va a aliviar que vaya preso, pero feliz no voy a ser nunca más, sólo cuando me muera y me reencuentre con mi hijo. El trabajo comunitario no es para una persona que hizo algo tan grave”, sentenció Zulema y refirió que cree que hubiera sido distinto si su hijo hubiera tenido otro pasar económico.

“Aunque no tengamos plata, mi hijo era una persona, no vale menos porque seamos humildes”, expresó y apuntó que de haber sido al revés, lo que menos hubiera pensado era en un abogado. “La gente de plata sí, yo le hubiera preguntado cómo estaba la persona o si había llamado a la ambulancia”, afirmó.

“Edgardo era ayudante de albañil, vendía medias y bolsitas de residuos y yo lo acompañaba cuando podía”, recordó con amor de madre quien actualmente vende tortas fritas y hamburguesas en un torneo de fútbol del barrio.

“Gané 180 pesos el otro día, porque somos cinco y nos repartimos las ganancias y hay que dejar para comprar lo que vamos a vender la semana próxima”, explicó Zulema. Dice que le alcanza, lo que es igual a decir que compró yerba, aceite, sal y pan.

“Estoy más que conforme porque por lo menos puedo comprar algo”, indicó la mamá de Edgardo, que también se encarga de darles leche a chicos en un salón comunitario y que hasta armó un ropero “para la gente que no tiene”.

¿Cómo se puede ayudar a Zulema?

“Una pensión, un poco de mercadería o cosas de abrigo que no hay, una puerta en desuso, necesito dos pero con una me arreglo; chapas, todo es bienvenido”, afirmó la mamá de Edgardo sobre lo que necesita con más urgencia. Se la puede contactar a su celular (0291) 155053631 o en calles Crouzeilles y Ceira, donde colabora en un salón comunitario.

La querella: “En mi opinión, la decisión de los jueces es arbitraria y, por lo tanto, injusta”

“Entiendo que hasta que no cambie la mentalidad de nuestra sociedad respecto de los delitos culposos cometidos con un vehículo automotor y violando múltiples normas de la ley nacional de tránsito, no va a haber ningún cambio”, explicó la querellante Marina Díaz tras el polémico fallo. “No es que nos puede pasar a todos, sino a una persona que incurre en estas violaciones que deben ser juzgadas. Hasta que todas las personas, incluidos los jueces, no cambiemos esta mentalidad, estos delitos no van a poder ser juzgados como corresponde”, sentenció Díaz. “En mi opinión, la decisión de los jueces es arbitraria y, por lo tanto, injusta”, afirmó y agregó: “Que este lamentable hecho nos sirva para tomar conciencia de que una estupidez humana puede matar a una persona”.

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