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Nueva España, en Centenario, revivió la peor pesadilla

La tormenta se llevó puesta la red de gas en el barrio donde el agua arrastró viviendas en 2014.

Adriano Calalesina

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Centenario.- Sin luz, sin gas y en plena oscuridad. Nueva España repitió la pesadilla de la lluvia de 2014. Aquella que se llevó varias casas y otras que quedaron “colgadas” en el aire de un cañadón, que se transformó en un río violento, en pocas horas.

“Me llamó mi hija que se estaba filtrando el agua en la casa. No queremos salir, no sabemos si vamos a estar mejor o peor, no quiero que se enfermen los chicos”, contó a LM Neuquén Romina Alderete, una vecina que dice que cada vez que llueve se pone nerviosa.

Romina tiene 30 años y es madre soltera. Carga con la responsabilidad de cuidar a sus tres hijos, de tres, seis y 13 años. Hasta ayer a la mañana estaba preocupada por la lluvia. Pero por la tarde noche la pesadilla del agua en todo el barrio se volvió una realidad.

La asistencia llegó anoche al barrio, ubicado en el difuso límite ente Centenario y Neuquén, de todos lados. El Municipio, asociaciones, vecinos y hasta el Ejército trabajaban para intentar desviar un cauce de agua que bajaba desde la Ruta 7 hasta las chacras, llevándose todo por delante.

Las familias se resistieron a autoevacuarse durante toda la tarde. Pero a partir de las 15, el panorama se volvió caótico. El agua bajó violentamente desde un cañadón en la calle Los Olmos y comenzó a socavar la calzada, a una profundidad de casi dos metros.

En pocas horas, el barrio volvió a sentir la pesadilla de hace dos años y medio. Los caños de gas quedaron expuestos en las calles y el agua amenazó con tirar abajo los postes de luz. Por precaución, tanto Camuzzi Gas del Sur como el EPEN, cortaron el servicio.

“Es lamentable, pasó todo que no pasó en el 2014. Vamos a tener que volver a empezar”, se lamentó Marcelo Gómez, vecinalista de ese barrio, quien después de aquella tormenta fue uno de los impulsores de una cooperativa de trabajo.

En la calle Los Pioneros, ubicada casi debajo de la Ruta 7, los ríos de agua corren sin parar y casi nadie sale afuera. Todos se llaman por celular, se mandan mensajes por Whatsapp y se hacen señas. Pero evitan el riesgo de circular por los cañadones.

Claudia De la Canal es otra vecina de la barriada y ayer se la pudo ver con palas intentando desviar el agua del patio de su casa.

“Tengo cuatro hijos menores. A uno lo tengo con asma y no puede salir. Estamos bastante complicados.

En los últimos dos años, la inundación de 2014 le sirvió al barrio para unirse. El barrio se reconstruyó a cero, pero desde ayer todo volvió para atrás.

Sin embargo, hay cosas que quedaron pendientes. Una de ellas es una obra pluvialuvional, con alrededor de 38 azudes en la meseta, que iba a salvar parte del barrio de las inundaciones. El proyecto aún no se concreta. Se vienen unos días muy difíciles para esta populosa barriada. Los vecinos ayer juntaban fuerzas para volver a levantarse, a la espera de que el clima les diera una tregua.

El granizo generó daño a la cereza

En Vista Alegre sorprendió la caída de granizo el domingo por la tarde. A tal punto, que los productores están haciendo la evaluación de daños, sobre todo de la cereza, fruto que se empieza a cosechar a fin de este mes. “Hizo un daño enorme”, dijo Silvia Saso, a cargo de Defensa Civil de esa localidad.

Acusan a empresa de tapar bocas

El intendente Esteban Cimolai atribuyó ayer a una “maña operación” de la empresa Don Pedro el hecho de la inundación en Nueva España. En declaraciones radiales, explicó que la empresa transportista tapó las bocas de tormenta con cemento. Antes, la lluvia drenaba por la Ruta 7 y ahora el agua baja directo al barrio .

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