Nueva vida: para salvar la PIAP, le buscan otros usos

Gutiérrez firmó un decreto. Expresa la decisión política de ampliar las instalaciones para producir fertilizantes, además de agua pesada.

Por Javier Polvani

Una petrolera con producción de gas en Vaca Muerta y un gigante mundial de los fertilizantes se buscan para salvar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito. La producción principal del complejo no tiene mercado debido a la caída de la construcción de la cuarta central nuclear en el país. Y la salida que le ve el gobierno de la provincia a la planta que emplea a unas 400 personas es la reconversión de una de sus dos líneas para la producción de fertilizantes. Mientras tanto, se reactivaría la fabricación de agua pesada para stockear a las centrales Embalse y las dos Atucha, lo que le daría razón de ser a una línea de producción durante tres años.

El gobernador Omar Gutiérrez firmó un decreto para “declarar de interés provincial la reactivación y funcionamiento de la PIAP, ubicada en Arroyito, provincia de Neuquén, en su eventual producción dual, ya sea de agua pesada como de fertilizantes nitrogenados y/o amoníaco, mediante un Proyecto Multipropósito de Uso y Aprovechamiento de la Planta Industrial de Agua Pesada”.

Ese acto en sí mismo no tiene valor alguno, pero documenta la decisión política de la provincia de insistir en un salvataje para la PIAP. La planta se quedó sin razón de ser cuando el gobierno de Mauricio Macri terminó de abortar el plan nuclear que el kirchnerismo pactó con el gobierno de China, según el cual se construirían dos nuevas centrales nucleares en el país con financiamiento del gigante asiático.

Una de las condiciones impuso que una de las dos centrales se construyera con la tecnología de las tres existentes en Argentina, que requiere agua pesada para refrigerar el uranio. Esa tecnología fue superada en el mundo, por eso no hay mercado para la producción de la PIAP.

Macri confirmó los tratados con China, pero luego se dieron de baja los proyectos por cuestiones económicas y financieras. La PIAP se mantuvo desde principios de 2016 con la actividad paralizada a la espera de que se diera el OK a la cuarta central nuclear. Sin ese proyecto, el complejo industrial de Arroyito no tiene futuro a menos que se diversifique su producción.

Desde que se construyó la planta neuquina, existe un proyecto para ampliar su campo de producción a los fertilizantes. Nunca se avanzó más allá de los estudios. YPF, controlante de Profertil, fue la que más avanzó, pero se decidió por montar su planta en Bahía Blanca, al lado del puerto.

En los últimos días trascendió que Profertil encargó un estudio de factibilidad para ampliar su planta bahiense. El gobierno de Neuquén asegura esa vía está fría. El ministro de Energía, Alejandro Monteiro, aseguró que está en pie un plan para convencer a YPF de afincarse con una nueva planta en Arroyito, aprovechando el gas que produce en Vaca Muerta. En los planes esbozados por el gobierno local aparece la necesidad de conseguir un socio más para el proyecto. Este debiera ser un jugador del mercado mundial de fertilizantes dispuesto a hacer la millonaria inversión que exige la instalación industrial para reconvertir una línea de la PIAP a la producción de fertilizantes.

Una planta para producir un millón de toneladas de fertilizantes por año cuesta unos mil millones de dólares. Hacerla en Arroyito con el aprovechamiento de la infraestructura existente bajaría ese monto en entre un 20 y un 30 por ciento. Para que sea apetecible, debiera concretarse el tren norpatagónico, entre el puerto de Bahía y Añelo.

YPF es la apuntada. Además, se busca un socio que financie las obras.

1500 millones de pesos subsidió la Nación desde enero de 2016 para pagar los sueldos de los empleados de la PIAP. Hasta fin de año, la empresa cobrará u$s 20 millones por la producción en stock.

La situación financiera nacional estrechó el margen de maniobra

El margen para salvar la PIAP es muy acotado. Las dos alternativas para el futuro son complejas de concreción. La producción de agua pesada para stockear a las centrales nucleares activas en el país requiere una ingeniería financiera tremendamente difícil en el escenario presente.

El plan que pretende el gobierno de Omar Gutiérrez es producir en tres años la cantidad de agua pesada que Nucleoeléctrica Argentina (NASA) requerirá en 10 años. Para eso se utilizaría sólo una de las dos líneas de producción con la mitad de los trabajadores actuales. ¿Quién financiaría la operación? Una fuente de la cartera de Energía, que acaba de dejar Juan José Aranguren en manos de Javier Iguacel, le dijo a este diario que el Estado nacional no está dispuesto a eso en el escenario actual, que está marcado por ajuste en el marco del acuerdo con el FMI.

ENSI: De los 1200 trabajadores, 400 están en la PIAP y el resto en servicios petroleros.

Por otro lado, la diversificación del uso de la planta requiere una inversión multimillonaria. Se estima que de entre 600 y 700 millones de dólares. La fuente -pidió reserva porque la cartera está en transición- aseguró que la planta de fertilizantes depende exclusivamente de YPF, con la que hay conversaciones en marcha. El ministro de Energía local, Alejandro Monteiro, confirmó las negociaciones con la petrolera. El funcionario, además, consideró que la opción más potable sería sumar como socio del negocio a un jugador importante del mercado de fertilizantes.

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