En el New York Mercantile Exchange (Nymex),
el barril de West Texas Intermediate (designación del "light sweet
crude" negociado en EEUU) para entrega en septiembre terminó en 124,08
dólares, en baja de 2,69 dólares en relación al cierre del miércoles.
En Londres, el barril de Brent del mar del
Norte para entrega en setiembre perdió 3,12 dólares, terminando en 123,98
dólares.
"Se registró una corrección luego del
fuerte alza del miércoles, que no fue una reversión de tendencia", estimó
Antoine Halff, de Newedge Group.
El miércoles los precios del petróleo
subieron cerca de 5 dólares, luego de un descenso imprevisto de los stocks de
gasolina, la primera en cinco semanas en Estados Unidos, primer consumidor
mundial de energía.
Los stocks de gasolina bajaron en 3,5
millones de barriles la semana pasada, contra un aumento de 400.000 barriles
esperado por los analistas. Las reservas de crudo bajaron menos que los
previstos, mientras que las de productos destilados (diesel y combustible para
calefacción) subieron.
Los stocks de gasolina son seguidos con
atención durante el verano boreal, período de largos viajes en automóvil.
"Ciertamente, hubo una caída de los
stocks, pero no se debió enteramente a la demanda: la producción de gasolina
bajó en 9 millones de barriles diarios, o 200.000 barriles menos que la semana
anterior, y las refinerías redujeron su ritmo", explicó Phil Flynn, de
Alaron Trading.
Al mismo tiempo, "los temores sobre la
economía continúan pesando sobre el mercado", agregó Halff.
Los precios del barril de crudo cayeron
cerca de 25 dólares desde su récord del 11 de julio, cuando los inversores se
inquietan sobre el impacto de la desaceleración económica sobre el consumo de
energía.
Nueva señal de una reducción de la
actividad, Estados Unidos registró un ritmo de crecimiento decepcionante en el
segundo trimestre, de solamente 1,9%, cuando los analistas preveían 2,3%.
Además, el crecimiento en los trimestres anteriores fue revisado a la baja, a +0,9% (en lugar de +1%) para el primero y a -0,2% (en lugar de +0,6%) para el cuarto trimestre 2007. Es la primera vez que la economía estadounidense cae en el rojo desde la recesión de 2001.


