El obispo de la Diócesis de Neuquén, Fernando Martín Croxatto junto a los obispos patagónicos envió un mensaje de paz para Navidad.
Los representantes de la Iglesia llamaron a trabajar “para para que haya paz verdadera en nuestras comunidades, familias, Nación”.
“No podemos quedarnos de brazos cruzados. Tenemos que buscar y poner los gestos, las decisiones y los pasos adecuados para que la paz que Dios nos regala reine efectivamente. ¡La paz es una opción!”, expresaron.
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En este año, y a nuestra Diócesis en particular, el título del mensaje nos permite asociarlo claramente a la buena noticia que ayer hemos tenido, ya que podemos disfrutar todos juntos, como ciudadanos, por el acuerdo que se firmó en la sede del obispado, que pone fin al conflicto que este último tiempo venían sosteniendo ATE y el Gobierno provincial.
Tal como decimos en el mensaje de Navidad, la paz social sigue siendo una asignatura pendiente y siempre amenazada en nuestro país, y mencionamos varias situaciones a las que, lamentablemente, tenemos que sumarle las acaecidas en Neuquén, que nos duelen y nos interpelan a todos y es ahí cuando nos podemos preguntar, como dice el mensaje “¿Cómo esperamos el nacimiento de Jesús?
Como pastor de la iglesia neuquina, quiero llegar a todos, creyentes y no creyentes, personas de todos los credos, porque la Paz es para todos los hombres y las mujeres de cada tiempo y lugar, porque ¡Dios ama a todos! Y Él es el único capaz de regalarnos una paz verdadera, no como la da el mundo sino porque siempre nos está invitando a reunirnos todos en la única familia de hijos e hijas suyos. La paz que da Jesús empezó en un pesebre y vive en el corazón de todos los que se sientan hermanados en el amor fraterno para vencer las discordias y el odio. Esa paz que nos permite superar divisiones y “grietas” y creemos que es un don de Dios pero también… una obra de arte nuestra
El mensaje de los obispos patagónicos es claro “hemos de trabajar, por tanto, para que haya paz verdadera en nuestras comunidades cristianas, en nuestras familias, en nuestros pueblos y ciudades, en nuestra nación y, ante todo, en nosotros mismos. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Tenemos que buscar y poner los gestos, las decisiones y los pasos adecuados para que la paz que Dios nos regala reine efectivamente. ¡La paz es una opción!
¡FELIZ NAVIDAD PUEBLO DE NEUQUÉN!


