Buenos Aires (NA) > Ocho de cada diez diabéticos tendrá problemas visuales como consecuencia de la retinopatía, patología que de no controlarla a tiempo puede redundar en ceguera, pero apenas el 20 por ciento de los pacientes lleva una conducta adecuada, indispensable para evitar enfermedades colaterales.
Así lo advirtieron especialistas argentinos en diálogo con Noticias Argentinas, al tiempo que señalan que la diabetes es la principal causa de ceguera en la población occidental.
En el mundo, entre 100 y 120 millones de personas tienen problemas de insulina, mientras que sólo en los Estados Unidos, cada año 24 mil personas pierden la vista por retinopatía diabética, una afección propia de quienes padecen esta enfermedad.
Paradójicamente, la ceguera por diabetes se puede evitar, aseguran los oftalmólogos.
La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan los ojos.
“Los riesgos de desarrollar retinopatía aumentan en pacientes diabéticos que han padecido la enfermedad por mucho tiempo. Por caso, cerca del 80 por ciento de las personas con diabetes durante por lo menos 15 años, presentan algún tipo de daño en los vasos sanguíneos de la retina”, explica Alberto Zambrano, presidente de la fundación homónima y que lleva más de 10 años brindando asistencia a personas de bajos recursos en todas las especialidades de la oftalmología.
Si no se trata a tiempo -añade Rubén Arias, retinólogo de la misma institución- puede ocurrir un desprendimiento de retina, difícil de solucionar y que, habitualmente, termina en ceguera.
Esta patología no suele presentar síntomas ni dolor, agrega el doctor Zambrano, si bien la visión puede tornarse gradualmente más borrosa, si se sufre de edema macular.
El embarazo y la presión arterial elevada pueden agravar la afección.
En cuanto a cómo se la diagnostica, la mejor protección es consultar al médico oftalmólogo para que realice los exámenes correspondientes dado que las posibilidades de recuperación exitosa disminuyen con el avance de la enfermedad.
En la provincia de Buenos Aires, por caso, hay 100 mil diabéticos, de los cuales un alto porcentaje perderá la visión por varias causas: falta de información, incapacidad de diagnóstico y deficiencia del sistema de salud.
“Lamentablemente la condición de pobreza repercute en el agravamiento de la enfermedad. Por no disponer de los recursos suficientes para ir a un médico o bien por falta de educación e información, hay alrededor de un 30 por ciento más de diabéticos con ceguera pertenecientes a los sectores más vulnerables comparados con los de las clases más favorecidas”, estima Arias.
La diabetes, enfatiza el oftalmólogo, es la principal causa de nuevos casos de ceguera en adultos de más de 30 años, por ello hace hincapié en que el éxito en el tratamiento depende por un lado de los controles médicos adecuados.
Pero, y muy especialmente, de la actitud y conducta del paciente y del cuidado que ejerza de sí mismo.
“Es imprescindible que mantengan bajo el nivel de azúcar en la sangre a través de las dosis adecuadas de insulina o la medicación, pero igual de valioso es evitar fumar, vigilar la presión arterial, realizar actividad física todos los días y seguir una estricta dieta. De lo contrario, la ceguera llegará más pronto y las chances de frenarla serán mínimas”, dijo Arias.
“Lamentablemente se ven muchos casos de ceguera y de trastornos de la visión grave, en especial, en varones jóvenes. La mayoría se entera que tiene diabetes por un trastorno ocular severo”, afirma Arias.


