Equilibrar las finanzas y disponer de mayores recursos es el objetivo que el gobernador Jorge Sapag se trazó para 2010. Con esta premisa presentó el proyecto de Ley de Presupuesto en diciembre pasado en la Legislatura, porque si bien el cálculo de ingresos y egresos arroja un déficit de más de 700 millones, el sólo trámite de entrada de este proyecto a la Cámara le permitirá al Ejecutivo provincial - por tercer año consecutivo - adherir al Plan de Asistencia Financiera de Nación (PAF). Esto significa la posibilidad de refinanciar, como ya se hizo en 2008 y 2009, los vencimientos de la deuda pública y contar con más oxígeno a la hora de afrontar otras deudas y compromisos como los asumidos con proveedores y contratistas del Estado.
En el camino hacia este objetivo, el gobernador se enfrenta hoy ante un obstáculo que sabía se le iba a presentar a esta altura del año: la solicitud de parte de los gremios estatales de una recomposición salarial.
En el proyecto de Presupuesto -donde la planta del Estado insumirá 3.300 millones de pesos de un total de más de 7.100 millones- no está contemplado un incremento en los haberes y eso Sapag ya lo hizo saber en reiteradas oportunidades a los sectores sindicales. Habrá que ver entonces hasta qué punto la presión de los gremios surte efecto o si el mandatario neuquino se mantiene firme en su posición, con el argumento de que primero deben recomponerse las finanzas y que recién allí se podrá iniciar una discusión sobre el tema. Es más, Sapag ya advirtió esta semana que la prioridad para su Gobierno es saldar las deudas que mantiene con proveedores y contratistas del Estado, entre los que se encuentran los transportistas escolares y los encargados del mantenimiento de las escuelas.
Escala en Buenos Aires
El viaje que Jorge Sapag inició este viernes hacia los Estados Unidos tuvo una escala en Buenos Aires. Antes de partir hacia el país del norte, el gobernador mantuvo encuentros con algunos funcionarios nacionales.
Uno de los temas pendientes a resolver es justamente el PAF, sobre el que no habrá definiciones hasta que el mandatario neuquino vuelva de los Estados Unidos. Los equipos técnicos del Ministerio de Hacienda de la provincia se encuentran trabajando en los requerimientos que Nación exige para aprobar la inclusión de Neuquén a este plan de asistencia financiera, pero la decisión en cuanto al monto que el gobierno de Cristina Fernández otorgará a la Provincia dependerá de una negociación que Sapag mantendrá con la propia Presidenta.
En este caso, y a diferencia de los años anteriores, desde el Ejecutivo provincial se espera que Nación otorgue una suma bastante mayor a los 205 millones de pesos percibidos en 2009.
En cuanto a las actividades que Sapag realizará en Estados Unidos, está prevista una visita a Duke Energy, empresa localizada en la región y que tiene interés en invertir en energía eólica. También a Exxon, firma que cuenta con nueva tecnología para la producción de gas, especialmente en lo que respecta a arenas compactas.
La agenda del gobernador también comprende encuentros con autoridades de Texas y Houston y, si bien no está prevista la firma de convenios, el viaje será aprovechado para “sembrar y traer inversiones”, según las propias palabras del gobernador neuquino.
Más allá del lógico repudio que era esperable del atentado a las oficinas de la empresa LAN, quedó en el aire un dejo de preocupación para el futuro. El atentado con una bomba casera de alto impacto fue en una oficina alquilada en la misma manzana en la que se encuentra la Municipalidad de Neuquén, a dos cuadras de la Casa de Gobierno. Se trató de un ataque a una empresa de origen chileno cuyo capital accionario integraba el presidente electo Sebastián Piñera. A más de 72 horas de un ataque que se produjo a las 5 de la madrugada en el lugar que, en teoría es el más seguro de la ciudad, no existen pistas firmes sobre sus autores y ni siquiera sobre las verdaderas intenciones del grupo anarquista que se adjudicó la explosión. Habría que ver si este hecho que le cayó al gobierno neuquino como un piano desde un edificio, no se transforma en un argumento en contra a la hora de atraer inversiones extranjeras.


