Otra vez Dilma echa mano al ajuste para acomodar los números en rojo

En Brasil hay 9,1 millones de personas económicamente activas sin trabajo.

Brasilia
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, enfocará la semana entrante, la segunda luego de los días del Carnaval, en una eventual reforma en el área de previsión social y en la creación de impuestos, para revertir la crisis económica.

Esta semana concluyó con los organismos oficiales de estadísticas y el Banco Central de Brasil reportando un desempleo que trepó al 9% y una inflación que llegará al 7,1%. La traducción de esos números es que en el país hay 9,1 millones de personas económicamente activas sin trabajo, esto es el 41% más de desocupados que hace 12 meses.

Mientras tanto, la actividad económica se muestra cada vez más anémica dado que el PIB retrocederá el 2,9% este año, 1% más de lo que se había proyectado meses atrás. Aun así, el cálculo del Gobierno es menos pesimista que el elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo para la cual el PIB retrocederá el 4% en 2016.

Los datos son negativos para el Gobierno si se repara en que, desde su llegada al poder en 2003, el PT elevó sus prioridades a combatir la desocupación y el aumento del salario mínimo, y que desde hace 13 años el discurso oficial tiene por eje criticar a la oposición, a la que calificó como insensible a los problemas de la clase trabajadora en sus dos gobiernos, de 1995 a 2003, bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso.

Rousseff y su ministro de Hacienda, Nelson Barbosa, acordaron que la fórmula para capear las noticias desalentadoras consiste en recortar gastos, y ayer se anunció una economía superior a los 23 mil millones de reales dólares (casi 6 mil millones dólares) y recrear el impuesto al cheque.

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