La mujer recurrió a la Justicia, y el caso abrió un debate sobre el valor legal de los mensajes privados como última voluntad.
Un mensaje de voz enviado por WhatsApp terminó por torcer una causa sucesoria que parecía cerrada. En medio de un conflicto legal, la Justicia dictó un fallo poco habitual al reconocer los derechos hereditarios de una mujer que, según los registros formales, se encontraba separada de hecho de su esposo.
La decisión se apoyó casi exclusivamente en un audio donde el hombre expresaba su voluntad de frenar el divorcio y proteger económicamente a su pareja antes de morir.
El caso puso en tensión la aplicación estricta del Código Civil y Comercial frente a una situación humana extrema: una enfermedad terminal, una relación atravesada por idas y vueltas, y una última manifestación de afecto que quedó registrada en un teléfono celular.
Una separación, un divorcio en marcha y una última decisión
El caso fue llevado a la justicia de Corrientes. Según se indicó en el fallo, la pareja llevaba poco más de un año separada de hecho. Durante ese período, el hombre inició los trámites de divorcio vincular. Su estado de salud, sin embargo, empeoró de forma acelerada: cursaba una enfermedad terminal en etapa avanzada.
En ese contexto, tomó una determinación inesperada. Se comunicó con su abogado y envió un audio donde dejó clara su intención de dar marcha atrás con el proceso judicial. En el mensaje manifestó su deseo de reconciliación y expresó preocupación por el futuro de su esposa.
Ese archivo de voz, luego certificado ante escribano, se transformó en el eje del expediente. Para la mujer, representaba una prueba directa de que su marido ya no quería avanzar con el divorcio. Para los primeros jueces que intervinieron, no alcanzaba.
En instancias iniciales, la Justicia aplicó el artículo 2437 del Código Civil y Comercial, que excluye al cónyuge del derecho hereditario cuando existe separación de hecho o un divorcio en curso. Con ese criterio, la viuda quedó fuera de la sucesión.
La resolución resultó devastadora: además de atravesar el duelo, debía enfrentar la pérdida total de los bienes que compartió durante el matrimonio. El expediente llegó al Superior Tribunal de Justicia de Corrientes, donde la mirada cambió.
El audio de WhatsApp, clave para reconocer la herencia
Por mayoría, los magistrados consideraron que no correspondía aplicar la norma de manera automática sin analizar el contexto personal del caso. Evaluaron el contenido del audio y concluyeron que allí existía una voluntad explícita de reconciliación y un claro propósito de no dejar desprotegida a su esposa.
El tribunal sostuvo que el mensaje no se limitaba a una expresión emocional: implicaba una decisión concreta de desistir del divorcio. Aunque el hombre no llegó a ratificar esa postura en una audiencia formal, los jueces entendieron que el registro de voz constituía una prueba válida y directa de su intención.
Cuatro ministros coincidieron en este enfoque. Para ellos, el Derecho no puede operar como una maquinaria ciega cuando aparecen elementos que muestran un cambio real en la voluntad de una persona, más aún frente a una situación límite.
Uno de los magistrados votó en disidencia. Recordó que la separación original se produjo en un marco de violencia familiar y advirtió sobre el riesgo de desconocer ese antecedente. Aun así, la mayoría se impuso y el fallo favoreció a la viuda. La sentencia marcó un precedente relevante: reconoció valor jurídico a un audio de WhatsApp como expresión final de voluntad en materia sucesoria.
Un precedente que abre debate en el Derecho argentino
El fallo generó impacto en ámbitos judiciales y académicos. No solo por el resultado, sino por el criterio utilizado. La resolución coloca en primer plano la necesidad de ponderar la intención real de las personas por sobre el estado de un expediente.
Especialistas en derecho de familia señalan que el caso inaugura una discusión profunda: hasta dónde llegan los formalismos cuando aparecen pruebas digitales que reflejan decisiones personales claras. También plantea interrogantes sobre el peso de los mensajes privados en procesos patrimoniales de alto impacto.
Para la mujer, la sentencia significó mucho más que una victoria legal. Representó el reconocimiento de un vínculo que, pese a la separación, nunca se rompió del todo.
El tribunal entendió que el audio no podía leerse como una frase aislada, sino como parte de un proceso emocional que culminó con un pedido concreto: frenar el divorcio y preservar a su esposa frente a lo que estaba por venir.
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