Su directora, Sharmeen Obaid-Chinoy, se había reunido con el primer ministro paquistaní Nawaz Sharif, quien se comprometió entonces a poner fin a estos crímenes "degradantes" y "despreciables".
Sin embargo, los casos de este tipo se repiten en un país donde se convalidan estas prácticas y las autoridades parecen no poder hacer nada para impedirlo.
Las organizaciones de derechos humanos de Pakistán tienen la esperanza de que el suceso internacional del film Una chica en el río: el precio del perdón, que supone haber conquistado un Oscar concientice a los habitantes del país respecto de esta problemática.
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