A pesar de la pandemia que afecta a todo el mundo y especialmente a Europa, el grupo denominado “chalecos amarillos” salió a las calles ayer a marchar contra el gobierno de Macron en lo que fue su semana 70 de protestas. Y, como en la mayoría de éstas, hubo incidentes con la policía de París y se registraron una treintena de detenidos. El basamento de las autoridades para reprimir la manifestación y arrestar a varios de sus participantes tuvo que ver con que en la semana el gobierno francés había firmado un decreto prohibiendo las movilizaciones callejeras en resguardo de la salud pública. Al ser ignorada esta indicación, los policía avanzaron contra los manifestantes.
De hecho, ayer también había convocada otra marcha, que tenía que ver con el cambio climático. Sin embargo, ante la decisión del Ejecutivo, los organizadores acataron las indicaciones y cancelaron la movida. Lo curioso es que un actitud similar tuvieron dos de las figuras más conocidas de los chalecos amarillos, Jérôme Rodrigues y Maxime Nicolle, quienes también habían apelado a la “responsabilidad de cada uno” a la hora de decidir si era una buena idea salir a la calle o no en las circunstancias actuales. Sin embargo, cientos de chalecos decidieron que sí y marcharon rodeados de agentes de la policía. Además de las detenciones, que fueron 31, se registraron más de 60 multas por desórdenes y destrozos.
El primer ministro francés, Édouard Philippe, había dicho el viernes que estaban prohibidas las concentraciones de más de 100 personas. “El debate político no se cierra, pero es una cuestión sanitaria grave”, dijo Philippe. E insistió con su pedido de “invitar a cada uno a que aplace esas movilizaciones”, dijo. Cabe recordar que, bajo extremas medidas sanitarias, hoy habrá elecciones locales en toda Francia.
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