Afirman que Facundo Castillo murió por un accidente de tránsito
El equipo que envió el abogado mediático Fernando Burlando, quien asiste a la familia de Ramiro Gutiérrez, imputado por el asesinato de Facundo Castillo, aseguró este miércoles que se trató de "un accidente de tránsito" y no un homicidio doloso más cinco tentativas de homicidio, como lo plantea el fiscal Martín Pezzetta.
“Nos parece un disparate, un exabrupto jurídico”, enfatizó Javier Ignacio Baños, quien encabezó una rueda de prensa realizada en el Casino de Cipolletti, acompañado por sus colegas Germán Francone e Ignacio Grimaldi.
La conferencia, en la que también estuvieron los padres de Gutiérrez, una hermana y otros allegados, se hizo minutos después de la audiencia en la que le volvieron a negar la prisión domiciliaria al joven apodado “el Gitano”, quien manejaba la camioneta BMW que embistió a Facundo cuando, en la madrugada del 19 de diciembre de año pasado, salía con un grupo de amigos de una fiesta realizada en el predio La Nonnina.
Los profesionales llegaron a la región encomendados por el mediático abogado Fernando Burlando para analizar la posibilidad de presentar un recurso extraordinario federal ante la Corte Suprema de Justicia, en caso de que el acusado sea condenado, y el fallo sea ratificado por el Tribunal de Impugnación y luego por el Superior Tribunal de Justicia.
Con fuertes cuestionamientos a la labor desempeñada por Pezzetta, Baños indicó que “cualquiera que haya transitado los pasillos de tribunales, cualquiera que tenga un poquito experiencia en la actividad judicial sabe que no estamos frente a un asesino serial”.
“Después de haber presenciado las audiencias, en calidad de testigos de lujo, testigos calificados de este proceso, advertimos con suma preocupación el cariz que está tomando esta situación, porque a todas luces es un accidente de tránsito”, expresó.
Sostuvo que el incidente registra “una multiplicidad de detalles y de pormenores y características, si se quiere desgraciadas que ha tenido este acontecimiento que deriva en la muerte indeseada de Facundo”, e insistieron en que “el Ministerio Público, el órgano que tiene que ser objetivo y tiene que impulsar la acción penal, ha llevado esto a extremos que no se condicen con el principio de realidad del hecho”.
“Lo podemos comprender frente al dolor de la familia, de los padres, de los amigos. Pero es desde todo punto de vista inconcebible entenderlo desde la objetividad que debe mantener el Ministerio Publico Fiscal”, añadió Baños.
“Nadie quiso, nadie buscó, nadie se imaginó como posible resultado la muerte de Facundo. Ramiro no es un asesino serial ni Drácula”, agregó en el mismo sentido.
Falta de controles
De acuerdo con la hipótesis que manejan los abogados, todo ocurrió por la falta controles por parte de los responsables de vigilar la seguridad en el acontecimiento.
“Se dieron todas circunstancias que no se tendrían que haber dado: una fiesta electrónica -todos sabemos lo que es una fiesta electrónica- alcohol, falta de controles estatales, falta de controles policiales en inmediaciones de una ruta nacional. Todas circunstancias desgraciadas que no se tendría que haber dado y que unas a otras concatenadas trajeron como resultado este hecho totalmente desgraciado y no buscado por nadie”, remarcaron.
Víctima de un ataque
En cuanto al hecho en sí, remarcaron que todo se desató por una pelea previa y que el acusado tuvo una reacción defensiva ante una agresión masiva que sufrió él y los amigos que lo acompañaban, por lo que actuó como “una persona normal”.
“Cuando 20 personas te atacan, intentando ingresar a tu camioneta, tenés el rostro golpeado y tu compañero está todo lastimado, es lo que hubiera hecho cualquier persona normal en las mismas circunstancias en las que actuó Ramiro”, aseveró Baños.
Aseguró que Gutiérrez recibió golpes en el rostro que le desprendieron el maxilar (lo tenía “colgando”, dijo) y que hicieron “salir los dientes”.
Una calificación “acorde”
Para los abogados porteños, Gutiérrez debe responder por su responsabilidad civil y en cuanto a lo penal se lo debería encuadrar “en una calificación legal acorde con lo que realmente sucedió”.
Postuló, en esta línea, que debería ser en un homicidio culposo (que no tuvo intenciones de matar).
“Habrá que analizar si hubo una violación de deber de cuidado, si esa violación de cuidado fue de una magnitud considerable, si hubo culpa temeraria si esa culpa quizás estuvo justificada”, agregó, en alusión al altercado inicial.




