Caso Aigo: un crimen en medio de una escalada terrorista
Hoy, la recompensa vigente es de $180 millones por los terroristas oriundos de Chile ¿Cómo sigue la búsqueda doce años después?
A doce años del crimen del sargento José “Cochele” Aigo continúa la búsqueda de sus asesinos y se ofrece una recompensa de 90 millones de pesos por cada uno de los terroristas: Jorge Antonio Salazar Oporto y Alexis Alfredo Cortes Torres.
La pregunta vigente es: ¿Por qué todavía no los atrapa ni las fuerzas de seguridad de Argentina, Chile e Interpol? La respuesta devela una compleja trama.
En la actualidad, Salazar Oporto pisa los 60 años y Cortes Torres los 50 y es sabido que su vida en clandestinidad va diezmando la salud física y mental por más entrenamiento o preparación que tengan.
En paralelo, cada vez son más los lazos que se tejen entre ambos países a los que se sumaron acuerdos con Colombia y España para cercar a los prófugos chilenos.
Un contexto para la muerte
José Gerez es fiscal general de Neuquén y trabaja en coordinación con un grupo especializado de la Policía neuquina que son los que hacen las tareas operativas de una búsqueda que no tiene pausa ni descanso y que requiere de mucha paciencia y persistencia.
“Se trata de dos terroristas que están debidamente individualizados. Cometieron un homicidio triplemente agravado, por alevosía, por tratarse de un miembro de la policía en servicio y por el uso de arma de fuego”, aclaró Gerez que no pretende que el tema quede en el olvido y recordó que hay un grupo de expertos de la Policía neuquina que solo están abocados a la causa.
Un detalle interesante y que siempre estuvo ahí, es que José Aigo fue víctima ocasional de una escalada terrorista en la región y que un par de años antes le costó la vida a un empleado municipal de Cipolletti, José Domingo Maciel. Ambos fueron víctimas ocasionales de dicha embestida guerrillera.
La escalada terrorista
Para entender hay que brindar un contexto que se construye a partir de una serie de ataques y eventos, que hoy a la distancia son más sencillos de identificar, pero que en ese entonces generaban mucho ruido blanco. El repaso arranca en agosto de 2009 cuando la Policía neuquina descubrió, gracias a la ayuda de un interno de la U11, que había un plan de extracción para dos terroristas chilenos que estaban alojados en dicha unidad de detención.
Freddy Fuentevilla Saa y Marcelo Villarroel Sepúlveda habían sido detenidos el 15 de marzo de 2008 tras protagonizar un incidente en el pub Dow Town Matías en San Martín de los Andes.
Ambos venían en fuga de Chile donde en octubre de 2007 habían perpetrado un atentado en Santiago donde tomaron por asalto un camión de caudales del Banco Security, le arrojaron una bomba y en la huida mataron a un carabinero.
Pertenecían al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y tenían pedido de captura en código rojo en Interpol, por ese motivo el juez Federico Sommer ordenó la detención.
El intento de extracción de Fuentevilla y Villarroel es el primer avance concreto de los grupos guerrilleros en la provincia. El plan consistía en tomar el camión ranchero que ingresa todos los días al penal, cargarlo con explosivos y hacerlo volar una vez que estuviera en la guardia. Después, dos grupos fuertemente armados tomarían la requisa y volarían parte del muro lateral que daba a los pabellones uno y dos para extraer a los terroristas.
Esa historia la contamos con lujo de detalles.
Lo cierto es que el 16 de diciembre de 2009, tras acelerar los trámites, fueron extraditados a Chile donde permanecen presos.
Esa extradición tuvo consecuencias y así también lo entiende Gerez.
El 10 de febrero de 2010 detonaron un artefacto explosivo en las oficinas que tenía LAN en el microcentro neuquino, pero como fue 5:10 de la madrugada solo se registraron daños materiales.
Este ataque se lo adjudicó el grupo anarquista denominado "Brigada Internacionalista Insurreccionalista Rebelde de Jacinto Arauz" y en su panfleto solicitaron la liberación de “Fredy y Marcelo”, ambos ya extraditados y en manos de la Justicia chilena.
Objetivos ocasionales
Vale aclarar que estos terroristas son de organizaciones asociadas a los movimientos anarquistas indigenistas, separatistas y anticapitalistas que dicen bregar por la liberación del pueblo mapuche y la recuperación de territorios en manos del capitalismo.
Entre ellos están: el MIR, la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), la Coordinadora Arauco Mapuche (CAM), la Resistencia Mapuche (RM) y la Weichan Auca Mapu (WAM).
“Son todos grupos que comparten la misma ideología y filosofía política. Utilizan la causa mapuche a los efectos de instalar sus ideologías políticas que de otro modo en democracia, estos movimientos de izquierda combativos no podrían existir”, describió Gerez.
Volvamos a la virulencia terrorista de esos años.
Tras el ataque a LAN, a los pocos meses hubo otro incidente, pero esta vez se cobraron una vida.
El 13 de julio de 2010, José Domingo Maciel, de 58 año, empleado municipal de Cipolletti, pasó justo por el frente de la Escuela de Cadetes de la Policía rionegrina cuando estalló un artefacto explosivo que había en el interior de una mochila.
La teoría de un ataque terrorista fue confirmada el 28 de diciembre 2017 por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que en la actualidad también está al frente de dicha cartera.
Gerez también confirmó a LMN que el crimen de Maciel fue producto de la escalada terrorista en la región.
De hecho, “ese mismo día del homicidio de Maciel, se desactivó un aparato explosivo en las afueras de las oficinas de Telefónica de Argentina en Cipolletti”, recordó el fiscal general neuquino.
El crimen de Maciel nunca fue esclarecido y no se pudo individualizar a los autores.
La realidad es que la conflictividad terrorista parecía algo totalmente ajeno a la región, pero la madrugada del 7 de marzo de 2012 otra muerte generaría estupor, esta vez en Neuquén.
El sargento José “Cochele” Aigo, era integrante de la patrulla rural de Junín de los Andes y le quedaba muy poco para retirarse. Anhelaba dedicarse a las tareas del campo.
Su compromiso con el trabajo lo llevó a querer verificar un vehículo durante un control de rutina en el paraje de Pilo Lil. Esa madrugada fue asesinado a sangre fría por Salazar Oporto y Cortes Torres ambos integrantes del MIR, pero de distintas facciones.
La fuga de los terroristas de la región tuvo que ver en parte de la impericias de los jefes policiales de turno y con el apoyo de pobladores que hasta aceptaron dólares para ayudarlos y entregaron caballos para que los guerrilleros pudieran sortear el cerco policial y cruzaran la cordillera por un paso clandestino en dirección a Reigolil, Chile.
A estas muertes se sumaron otra serie de incidentes que hubo tanto en la zona cordillerana como en los valles y que están relacionado con el ex integrante de la tribu urbana flogger que devino en líder mapuche de la RAM, Facundo Jones Huala.
Se trata de tres ataques concretados entre agosto y noviembre de 2017. Intentaron hacer explotar un predio de YPF donde habían 30 camiones cisterna con combustible, luego un pozo de la petrolera Pluspetrol y otro ataque a un pozo gasífero de YPF en Allen.
También hubo ataques incendiarios en Bariloche y Villa La Angostura que están vinculados a la dinámica guerrillera según explicó el propio Gerez que aseguró que “la RAM ya no opera en la provincia”.
Preparados para la supervivencia
Es importante no solo entender la ideología que moviliza a Salazar Oporto y a Cortes Torres sino también la calidad de estos prófugos.
Tienen preparación con grupos guerrilleros internacionales como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la ETA de España que es una fuerza independentista vasca.
Por lo tanto, los investigadores que trabajan sobre la captura de estos terroristas tienen en claro que “desde hace tiempo deben haber quemado sus documentos y viven con unos falsificados o robados”.
Muchos de los delitos que cometen son para continuar viviendo en la clandestinidad, seguir solventando su causa o ayudar a compañeros que están detenidos. Incluso cuentan con organizaciones que los ayudan. Tienen formación político-ideológica, entrenamiento paramilitar y preparación para la supervivencia.
“Es muy difícil dar con ellos porque se mueven en grupos donde las personas tienen lealtades muy fuertes y la traición no está contemplada”, reconoció un de los pesquisas de los cuales no puede trascender la identidad.
Pese a ello, los pesquisas neuquinos han realizado muchas diligencias vinculada a la captura de los prófugos.
“En 2022, se ha continuado con el trabajo que se venía haciendo y se profundizó en otra visión de la investigación. Hubo una serie de allanamientos en distintas provincias del país donde se logró obtener documentos clave, pero mucha de esta información no se puede detallar porque hay una investigación compleja que se está llevando adelante”, aclaró el pesquisa.
Cierto es que mediante el sistema Buscar, que recepciona datos de los principales prófugos de la justicia argentina, entre los cuales Salazar Oporto y Cortes Torres están en el top diez, se ha recibido una decena de llamados sobre estos dos fugitivos.
“Todas las pistas se siguen para comprobar o descartar”, afirmó el comisario general, quien se manejó con mucha prudencia respecto de la información que puede trascender.
Acuerdos internacionales
Al tratarse de prófugos que permanecerían en Chile, es complejo el avance de los investigadores neuquinos, ya que para cada una de las pesquisas se requiere de una burocracia que juega en favor de los terroristas.
Se supo que Interpol está pronto de renovar el código rojo de búsqueda de Salazar Oporto y Cortes Torres y la recompensa que se ofrece desde Neuquén es de 100 mil dólares, más otros 5 millones más que ofrece Nación.
Las cifras trepan a los 90 millones de pesos por cabeza. El sugestivo monto no solo apuesta a que personas necesitadas brinden información, también se busca romper lealtades y activar el deseo de los caza recompensa.
En este escenario, es que el fiscal general ya ha concretado gestiones con las embajadas de Colombia y España por si se produce algún corrimiento hacía esos países o si surge información clave.
Pero además, Gerez vienen manteniendo fluidas reuniones con fiscales trasandinos con la finalidad de que el trabajo sea más fluido y la burocracia no dilate algunas diligencias.
El pasado 22 de febrero, dimos a conocer en LMN, que Gerez viajó a Chile, más precisamente a la localidad de Aysén donde se llevó adelante un encuentro en el que se conformó la “Liga de fiscales de la Patagonia chileno-argentina”.
Participaron los fiscales de Neuquén, Río Negro,Chubut, Tierra del Fuego, Santa Cruz y la Pampa, así como Aysén, Los Lagos, Los Ríos y Magallanes por el lado chileno. Próximamente se estarían sumando los fiscales de dos regiones clave de Chile, Biobío y La Araucanía.
Es vital que haya una buena comunicación y ágil entre los fiscales de ambas naciones para combatir el terrorismo y el narcotráfico que a veces no suelen más que ir de la mano como una forma de financiamiento de estos grupos guerrilleros.
Te puede interesar...












