Estafador deberá hacer mantenimiento en el club Maronese
Se acabaron las cajas de leche o el pago de montos exiguos en cuotas para las probation. La fiscalía de Delitos Económicos ha comenzado a darle un giro a la persecución penal y buscan implementar medidas que tengan una utilidad social concreta. Además, se logró la reparación económica integral de la víctima.
El fiscal Juan Manuel Narváez se tomó muy enserio esto de perseguir el delito y por una estafa gitana, con la venta de una camioneta, realizó una ardua investigación, en conjunto del departamento de Delitos Económicos de la Policía, a la que de corolario de cierre le impuso una resolución que demuestra que hay una evolución en las medidas que se van adoptando para este tipo de delitos.
El caso
Se trata de un caso que ocurrió a fines de mayo de este año cuando un hombre oriundo de Mar del Plata vio en el Market-Place de Facebook una camioneta Toyota Hilux a la venta.
La camioneta la ofrecían en 4.5 millones de pesos. El precio era una ganga, un anzuelo difícil de sortear.
Casi por efecto reflejo, el 22 de mayo, el marplatense llamó al teléfono de contacto que era de Neuquén. De este lado del país, lo atendió un tal Carlos, después se comprobó que era el gitano Franco Luciano Paulich Aristich, que le brindó todas las características del vehículo y lo fue seduciendo con su relato y amabilidad.
Cuando el supuesto vendedor entendió que su víctima había mordido el anzuelo, avanzó con el ardid y le dejó en claro que como recibía varios llamados por la camioneta, si le interesaba tenía que depositar 50 mil pesos a modo de seña.
La labia gitana no falló y la transacción se realizó por la billetera virtual de Ualá, formato de pago que permite diluir el dinero en segundos en la red.
Lo cierto es que la treta había funcionado y continuó con naturalidad para los gitanos.
El marplatense le avisó al hermano que estaba por cerrar el negocio de su vida y necesitaba que lo acompañara a Neuquén en colectivo para volverse a bordo de una Hilux.
Fue así que se tomaron un colectivo de larga distancia, saliendo de la Feliz el 23 de mayo al mediodía y llegando a la ETON el 24 al mediodía.
Los neuquinos fueron a recibir a sus víctimas a la terminal y mientras los trasladaban a calle Primeros Pobladores al 1700 los fueron apalabrando por el camino para entrar en confianza.
El engaño
Una vez en la casa de los delincuentes, continuó el juego de seducción y además de almorzar juntos lo invitaron a dar una vuelta en la camioneta para que pudieran probarla.
El método gitano, tiene una particularidad, una vez desplegado es como una telaraña invisible que va rodeando a la víctima y cuando lo advierten están totalmente atrapados. Su eficacia roza la excelencia, lástima que sea la excelencia criminal.
Tras dar unas vueltas con la camioneta, regresaron al domicilio y las víctimas entendieron, por todos los indicadores no explícitos, que iban a cerrar la transacción de compraventa.
Sentados alrededor de la mesa, el marplatense sacó el dinero y se los entregó: 5 mil dólares en efectivo.
Esa solo era la mitad, la otra parte la iba a entregar una vez que tuviera la documentación en la mano. De esa forma, la víctima creía cercar al vendedor, lo que no sabía era que el gitano esa maniobra la ha ejecutado miles de veces por lo que conocen todos los intersticios.
En ese momento, salió a relucir la habilidad de autor que le firmó el formulario 08, indispensable para la transferencia de titularidad. De esa forma lo hizo confiar en que el vehículo era suyo, pero luego le lanzó la trampa: “la documentación va a tardar unos días, pero necesito el pago completo de la camioneta”.
Casi en forma imperceptible el gitano manipuló a su víctima a tal punto que estuvieron recorriendo cajeros automáticos por Neuquén para transferir el resto del dinero.
Como decía un viejo pesquisa. “A esta clase de estafadores no los tenés que dejar hablar. Son letales”.
La suerte y las nuevas medidas bancarías de seguridad, les dieron una mano a las víctimas. La cifra que querían transferir no fue autorizada por lo que pasaron para el día siguiente la clausura del pago.
El gitano llevó a los hermanos de Mar del Plata a un hotel y quedó en pasarlos a buscar al otro día. Pero algo se agitó en interior del comprador que resolvió no continuar con la transacción y le solicitó la devolución de los 5 mil dólares.
Por obra de magia, el gitano ya no tenía más ese dinero y ofreció firmar un pagaré por la misma suma. Con ese papel en mano, los de Mar del Plata se fueron a dormir, pero ya no quedaba nada de la ilusión del gran negocio y comenzaba a latir en su interior una gran estafa.
Al día siguiente, el presagio se materializó cuando Paulich Aristich no apareció por el hotel.
Frénesi
Las víctimas exaltadas, violentadas y desesperadas acudieron a radicar la denuncia. El departamento de Delitos Económico se comunicó al instante con Narváez que en tiempo récord logró obtener una orden de allanamiento que se concretó ese mismo 26 de mayo en el domicilio de calle Primeros Pobladores.
En el lugar secuestraron la camioneta que pretendían adquirir las víctimas y el fiscal dispuso el secuestro de once camionetas más que estaban flojas de papeles.
Además, llevó detenido a Franco Luciano Paulich y se lo acusó por “estafa en carácter de coautor” porque el resto de los involucrados en la maniobra se esfumaron.
A lo largo de los meses de investigación se avanzó en otros aspectos de la maniobra y se verificó cada una de las camionetas secuestradas de las cuales los gitanos tuvieron que conseguir y llevar la documentación, sí esa documentación que se suele demorar o que no tienen al momento que ejecutan la maniobra.
Pasa que para los gitanos que les sacaran las camionetas es como que a un mecánico le quiten las herramientas, sin ellas no pueden “trabajar”. En el mundillo criminal se sabe que este tipo de estafadores necesitan tener sí o sí vehículos para moverlos con la finalidad de hacer caer a nuevas víctimas. Siempre tienen varios frentes abiertos.
A trabajar
Lo cierto es que Paulich terminó buscando un acuerdo, pero por el carácter del delito, que es uno de los más complejos de comprobar, el fiscal Narváez introdujo una alternativa distinta a las que se venían aplicando porque, en definitiva, si la delincuencia avanza, la persecución criminal también está obligada a evolucionar.
El acuerdo para dictar la probation a Paulich consistió en que le devuelva la totalidad del dinero a las víctimas, fue así como cayeron miembros de la comunidad gitana y pusieron sobre la mesa cada uno de los billetes hasta llevar a la suma de 2.850.000 pesos.
Concretada la reparación integral, se pasó a dictar las pautas de conducta que buscan tener un impacto sobre la realidad donde el estafador tenga que retribuir con trabajo a la comunidad y no como antes que tenía que entregar un par de cajas de leche o pagar en cuotas una módica suma.
Esta vez, con el acuerdo de las autoridades de Maronese se impuso como pauta que realice todo tipo de tareas de mantenimiento en el club bajo las órdenes de la comisión directiva.
Durante dos años tendrá que realizar 192 horas de trabajo, además deberá someterse al cuidado de la Dirección Población Judicializada, con presentación cada cuatro meses, no consumir drogas ni abusar del alcohol.
Por último y obvio, no deberá cometer nuevo delito, en caso contrario será acusado y condenado en forma efectiva.
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