Peligroso delincuente chileno, buscado por Interpol, cayó en Plottier
Un peligroso delincuente chileno, Raúl Núñez, buscado por Interpol, cayó en el barrio 103 viviendas de Plottier. El hombre sería uno los cabecillas de una organización criminal que dio un golpe a una distribuidora en Valdivia y en la fuga se tirotearon con los carabineros a los que les arrojaron hasta clavos miguelitos y hasta tenían prevista una barricada de árboles que habían cortado para bloquear la ruta, pero no alcanzaron a implementar porque todo se precipitó.
Una brigada de Delitos de la Policía neuquina venía siguiendo a Núñez desde hacía un par de semanas. La Agencia Central Nacional de Interpol les pidió cooperación para capturarlo ya que tenían el dato de que se encontraba en la región, de hecho, se movía entre Bariloche, Cipolletti, Roca, Neuquén y Plottier.
Sobre Núñez, los investigadores neuquinos sabían que debían ser cautos porque era un delincuente totalmente jugado y dispuesto a todo.
El atraco
El golpe comando a la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), ubicada en el sector El Arenal, acceso norte a la capital de Los Ríos, en Valdivia, estuvo planificado al detalle.
Cinco delincuentes, fuertemente armados, accedieron al edificio a las 3:30 de la madrugada del 28 de junio de 2019. Desde ese entonces estaba prófugo Núñez y rondando por la región.
La banda redujo al personal de seguridad y luego a siete empleados que realizaban trabajos nocturnos, a tres de los cuales los golpearon violentamente provocándole lesiones.
Los asaltantes, que fueron en dos vehículos, bajaron con par de cajas de herramientas con la finalidad de abrir las bóvedas donde guardaba la CCU el efectivo. Eso dejó en claro al Ministerio Público chileno que los delincuentes habían realizado todo un trabajo previo de inteligencia sobre el lugar y no se descartó la hipótesis de un posible entregador de adentro de la distribuidora.
Lo cierto es que los delincuentes se manejaron en el edificio con total seguridad, como si lo conocieran de memoria, hasta llegar a la zona administrativa donde estaban las bóvedas. Luego, con herramientas de corte y barretas lograron abrir una de las cajas fuertes y hacerse de un millón de pesos chilenos, casi 1.500 dólares en ese entonces.
Cuando se disponían a forzar la segunda bóveda, las sirenas policiales le pusieron fin al robo y ese momento se precipitó la huida que para asombro de los carabineros también la tenían prevista.
Los cinco delincuentes subieron a los dos vehículos en los que llegaron y huyeron en dirección al norte de Chile por la ruta que une Valdivia con San José de la Mariquina.
La persecución incluyó un tiroteo y los fugitivos arrojaron clavos miguelitos con los que les pincharon las cubiertas a uno de los móviles policiales que los perseguía.
La buena puntería de los carabineros, que repelió la agresión disparando a los neumáticos de los fugitivos, permitió detener uno de los autos lanzados en fuga y así capturar a dos de los asaltantes, de 18 y 19 años.
Los otros tres se fugaron y mientras realizaban las averiguaciones descubrieron que si el plan les resultaba como ellos esperaban iban a cortar la ruta cruzando unos árboles que ya habían cortado para entorpecer el accionar policial.
La captura
Núñez, estiman que ingresó al país por uno de los tantos pasos clandestinos que hay en permeable frontera neuquina. Suponen que su primer destino fue Bariloche donde conocidos del ambiente le hicieron el aguante y luego lo movieron por distintas localidades de Río Negro y Neuquén.
La Justicia chilena libró el pedido de captura internacional por lo que Interpol comenzó a trabajar en el caso, pero todo se complejizó y complicó con la pandemia.
El trabajo de captura de estos criminales no es sencillo y al tener banca de otros delincuentes se vuelven más escurridizos. Es por eso que Interpol desarrolló una serie de tareas investigativas que se complementaron con las pesquisas que realizó la Policía de Investigación de Chile (PDI). Fue así que en un cruce de llamadas se pudo obtener el dato de que Núñez había cruzado a la Argentina.
Es sabido que con el paso del tiempo los prófugos comienzan a confiarse, hacer una suerte de vida normal y en esos descuidos es cuando surgen los datos claves para los investigadores.
El rastreo de Núñez lo realizó la Oficina Central Nacional de Interpol en Argentina que estableció, en septiembre pasado, que estaba en Bariloche. Pero como el hombre era inquieto, hace un par de semanas le solicitaron al Departamento de Delitos de la Policía neuquina colaboración para concretar su captura.
Una brigada especial comenzó a realizar tareas de seguimiento que los llevaron a incursionar en Cipolletti, Roca y finalmente, el jueves se lo ubicó en una casa del barrio 103 viviendas en Plottier por lo que se consignó el lugar a la espera de la orden de la justicia federal.
Los efectivos de civil que vigilaban la vivienda tuvieron que hacer un trabajo con muchas precauciones ya que si Núñez advertía que lo tenían en la mira podría llegar a esfumarse y toda la investigación volvería a foja cero.
Este viernes, cuando estaba todo estaba previsto para allanar, se vio a Núñez salir de la casa. Lo siguieron hasta llegar a una zona que los pesquisas consideraron como viable para actuar y procedieron a su detención. Como estaban coordinados, ni bien lo atraparon se montó un rápido operativo para sacarlo del sector y llevarlo a una sede policial.
Este sábado a media mañana, Núñez fue trasladado al Juzgado Federal donde se realizará una audiencia para coordinar su traslado al vecino país una vez que esté toda la documentación de rigor.
El operativo de traslado, como suele suceder en estos casos, será bajo absoluto hermetismo y un importante despliegue para evitar posibles incidentes.
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