Los efectos del cambio climático causarán, incluso en el corto plazo, consecuencias estremecedoras y peores aún que las de la pandemia, que todavía no se ha superado.
Sin rodeos, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, dijo ayer que si no se corrigen drásticamente las emisiones de carbono, el mundo parece ir derecho a un aumento de los conflictos armados y desplazamientos masivos. Lo que un país hace mal en materia ambiental lo padecerá el resto del planeta irremediablemente, sintetizó el titular de la ONU ante el Consejo de Seguridad del organismo.
El presidente Aníbal Fernández salió rápidamente ayer mismo a avalar las exhortaciones de Guterres para bajar 45% las emisiones globales contaminantes para el año 2030. Y en esa línea, esta semana, se conoció que la Secretaría de Energía de la Nación creará un Programa Nacional de Medición de Emisión Difusas en toda la cadena de la industria petrolera que, claro está, se aplicará también en Neuquén.
Se podría considerar que se trata de una iniciativa oportuna, aunque tardía en su implementación, ya que no se sabe a ciencia cierta el supuesto alcance perjudicial que pudieron haber tenido las emisiones difusas de la industria hidrocarburífera hasta ahora.
El poder de policía ambiental en la industria petrolera está en manos de la provincia, cuya potestad fue ratificada en el proyecto de ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas presentado esta semana.
Más que nunca, las autoridades neuquinas serán miradas con atención en el cumplimiento de los objetivos de reducir el calentamiento global en la industria hidrocarburífera, que está cada vez más entre ceja y ceja por su altísimo potencial contaminante.


