Policías versus boqueteros

La seguidilla de golpes en el Bajo neuquino ha instalado un desafío personal entre policías y boqueteros.

Históricamente, el Bajo neuquino ha sido blanco de los boqueteros por una serie de sencillas razones. Primero, hay una gran cantidad de comercios y, segundo, los techos están prácticamente en la misma línea, por lo que una vez que se alcanza altura es cuestión de moverse.

En lo que va del año hubo al menos unos seis golpes importantes en esta zona comercial donde son varias las veces que se repite un accionar muy preciso por parte de los delincuentes.

Para la Policía no cabe duda de que hay dateros/entregadores jugando un papel fundamental para concretar estos golpes. De aquí que se sospeche de empleados, familiares o amigos del dueño, así como también de empresas de alarma, telefónicas y toda aquella que esté de alguna manera vinculada con la actividad. Por eso es tan complicado atrapar a un entregador, porque la red es tan amplia como imprecisa.

Los detalles que han manejado los boqueteros sobre el dinero en existencia en el comercio, los sensores de la alarma que impidieron que se activara, la ubicación de la caja fuerte y la cantidad de dinero no son detalles que se consigan de casualidad. En este caso, sin dudas, hay que mirar en las entrañas mismas del negocio.

La seguidilla de golpes boqueteros en la zona del Bajo nos ha dejado claro que se trata de gente muy profesional a la hora de hacer su trabajo.

Ahora el desafío lo tiene por delante la Policía, que debe tratar de atraparlos antes de que den un nuevo golpe y los dejen en ridículo. Sin dudas, esto ya se ha transformado en un desafío, mano a mano, entre policías y boqueteros.

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