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La Mañana arte

Pone su sello artístico en vajilla y hasta en un fitito

El artista Martín Villalba vuelca su talento en objetos y autos.

“Lo que más disfruto es dibujar y pintar en la calle, me siento cómodo en ese contacto con el espacio urbano y con la gente mientras estoy realizando un mural o interviniendo un auto”, explica a LM Neuquén Martín Villalba, el artista neuquino que transforma la vida cotidiana en una fiesta de colores. Sus originales cuadros, murales y esculturas se despliegan y se aprecian en diversos espacios públicos de la capital neuquina y de la provincia, como así también en otros puntos del país. Ahora también volcó su talento artístico en una línea de vajilla y hasta en un auto.

El año pasado, en plena pandemia, Martín recibió un llamado de Karen, quien con Sabrina crearon en 2018 la tienda de diseño Aleka Deco&Design especializada en piezas de porcelana pintadas a mano o estampadas una por una con diseños propios, objetos de decoración y textiles.

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Desde hace tiempo, Karen sigue la trayectoria artística de Martín y por eso se le ocurrió que podía plasmar su arte y su estilo en una línea de vajilla de porcelana. De entrada, el artista aceptó la propuesta, que tenía más sensación de desafío. “Antes de irme a Inglaterra en el 2000 venía haciendo objetos escultóricos, como los denomino, creando las muñecas Dolls. Picasso, por ejemplo tiene su línea de cerámica; y lo que me proponían las chicas de Aleka me gustaba”, cuenta el hombre nacido en 1972 en Cipolletti pero que pasó su infancia y adolescencia en una casa de la calle Las Heras entre Belgrano y Elordi de la ciudad de Neuquén.

“Me gusta que mi arte esté en estos objetos cotidianos que la gente utiliza en su casa. Está bueno, a mí no me molesta ese lado popular que tiene mi trabajo, me gusta mucho”, confiesa el artista. “Lo sigo a Martín desde hace tiempo y con mi socia nos pareció que era muy buena idea estampar su arte, que es muy conocido en murales y esculturas, ahora en tazas, platos, mates, ensaladeras, objetos de uso cotidiano”, explica Karen. “Martín hizo todos los diseños y nosotras imprimimos en calcos vitrificables, y se hornea cada pieza a 800 grados centígrados”, describe sobre la línea Aleka by Villalba, que se comercializa en la web alekadeco.com.ar y en el local Reina Batata de esta ciudad.

martin villalba

Arte sobre cuatro ruedas

Hacía tiempo que el fotógrafo Beto Delloro quería tener el arte de su amigo Martín Villalba en su Fiat 600 modelo 83. “Nos conocemos de chico con Beto y desde hace más de cuatro años que me insistía en que interviniera el auto. Yo siempre estaba con algún proyecto que me impedía hacerlo”, cuenta el artista. Finalmente, el sábado 20 de este mes, Beto logró que su amigo interviniera artísticamente su fitito en un evento público realizado en la cervecería Owe.

“La idea de Beto era que pintara en vivo, que la gente pasara y pudiera disfrutar de ese momento de intervención. Me gusta llevar el arte fuera de los lugares naturales del arte. Mi soporte favorito es la calle”, define. “Fuertísimo”, “rapídisimo”, se puede leer en el frente del fitito junto a figuras y personajes de su propia creación. “Cuando pasa un fitito por la calle, uno siempre lo mira. Ahora que está todo intervenido, lo va a mirar todo el mundo”, concluye.

Obra en defensa de los animales

Otra de sus esculturas que forma parte del paisaje urbano de la ciudad se inauguró a mediados de marzo en la rotonda que da acceso a la Isla 132 por calle Linares. Se trata de “Co Ciudadanos”, una obra en defensa de los animales no humanos. “Está compuesta por un conjunto escultórico que representa los personajes Zorri, Perri, Cone (zorro, perro, conejo), quien en este caso y dentro del universo, representa a los animales no humanos y sombrerudo”, explicó.

martin villalba

Colores y figuras que ya son parte del paisaje urbano

“Eso es lo que amo, eso es lo que quiero hacer”, se dijo Martín Villalba cuando tuvo ante sus ojos Astérix y los normandos, el noveno tomo de la serie de historietas de Astérix el galo que le regaló su padre, ingeniero de profesión. Fue el momento en que aquel chico, nacido en 1972 en Cipolletti pero con infancia y adolescencia transcurrida en la ciudad de Neuquén, supo que el arte iba a determinar su camino.

Su tía Ali, fanática de los pintores españoles, fue quien le abrió la gran puerta del arte mayor cuando le mostraba reproducciones de Picasso, Dalí y Miró.

A los 18 años se fue a estudiar diseño gráfico en la Universidad de Buenos Aires, que dejó para ingresar a la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón.

A fines de los 90, su espíritu inquieto lo llevó a Londres para realizar un posgrado en escultura en bronce y expuso en varias oportunidades. “Londres resume todo lo que a mí me gusta, Beatles, el rock, la cultura; la locura del mundo estaba ahí y yo lo pude vivir”, dijo en una entrevista con LM Neuquén.

En 2011 decidió volver a sus pagos. “Este es mi lugar para crear”, sostiene, y desde entonces no para de producir ese universo de colores en animales, personajes, muñecas y superhéroes que ya forman parte de la escenografía cotidiana de Neuquén y de otras ciudades, como también en hogares. “La gente me llama para que le pinte la pared de su patio”, cuenta.

“Le entrego la vida al arte”, contesta para explicar por qué tanta pasión volcada en figuras y colores (plateado, dorado, blanco, negro y turquesa son sus favoritos). Dice que es un privilegiado porque hace lo que le gusta y porque “lo que hago le gusta a la gente también”. “Le tengo mucho respeto al arte”, subraya.

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