Por no tener gas, pagan hasta 3500 pesos de luz

Son 483 familias de Cuenca XVI. Les entregaron casas sin el servicio.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
En el nuevo barrio Cuenca XVI, las facturas de luz tienen cuatro cifras. Como las viviendas se entregaron sin servicio de gas, los vecinos están pagando entre 2000 y 3500 pesos al mes de electricidad. Lograron un acuerdo con CALF para saldar la deuda de a poco, sin plazos, pero cada mes el rojo es mayor. Ahora buscan que el Ministerio de Desarrollo Social los ayude a salir de esta trampa con garrafas en comodato o un zepelin comunitario.

Grande Cuenca XVI es un barrio muy nuevo del oeste en el que viven miles de personas.

Las 483 viviendas de Cuenca XVI se entregaron el 25 de febrero de este año. Cuando las familias se mudaron no tenían gas, pero no había urgencia porque hacía calor. En abril, ante la demora de la obra, no les quedó otra que prender estufas eléctricas.

A fines de mayo, los operarios de CALF no pudieron revisar los medidores por las tormentas y los vecinos tuvieron una facturación en espejo del mes anterior. Pagaron, en general, alrededor de 400 pesos y se quedaron tranquilos.

Por ser el primer año de consumo, sabían que les aplicaban una “tarifa de emergencia” algo menor que los demás usuarios. Cuando recibieron montos bajos, muchos lo adjudicaron a ese beneficio.

Por eso, las facturas de julio cayeron como una bomba en el barrio. Sin que lo esperaran, se encontraron con deudas de hasta 3500 pesos, impagables para la mayoría. “La diferencia fue abismal porque la gente se confió con la tarifa de emergencia y encima nos suman una cuota de ajuste por cuatro meses por lo que no pudieron medir en mayo”, explicó Elizabeth Artiles.

Preocupados, entre todos fueron a golpear puertas para buscar una solución. Ahora, Elizabeth y otros dos vecinos lograron, con la ayuda de la Defensoría del Pueblo, un compromiso de CALF de darles un plazo indefinido para saldar las deudas. Llegamos a un acuerdo para que, en el período que queda de frío, los vecinos abonen lo que puedan y no haya ni intereses sobre los saldos ni cortes de servicio”, detalló.

La cooperativa les dará el tiempo que necesitan para ponerse al día, pero las deudas no se perdonan. Elizabeth comentó que esto “nos da tranquilidad, aunque no es la solución”.

Por estos días, los vecinos están trabajando junto a la Defensoría para ver si Desarrollo Social los ayuda a salir del callejón en el que están. Pidieron que les entreguen garrafas en comodato para comprar gas, porque no se consiguen los envases. Otra propuesta es que instalen un zepelin por manzana. En ambos casos, las familias se encargan de pagar el combustible.

DEFENSORÍA DEL PUEBLO
Harán gestiones ante Camuzzi

Ante el problema de las familias de Cuenca XVI, el defensor del Pueblo de la ciudad de Neuquén, Ricardo Riva, tomó el compromiso de averiguar en la empresa Camuzzi en qué situación está la obra de la red de gas para el barrio.

El objetivo es saber en qué plazos los vecinos podrán contar con el vital servicio en sus casas.

Además, Riva se ofreció para interceder ante el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU), responsable de la construcción del nuevo barrio, para conocer en detalle por qué se demora la obra de gas y buscar alternativas para extender en el corto plazo la red existente hasta cada casa para que se pueda solucionar este inconveniente.

BONO DE GAS

El tema llegó al Deliberante

Referentes de la multisectorial contra el tarifazo se reunieron con concejales para buscar una solución a la falta de garrafas sociales y bonos de gas. “Presentamos un proyecto hace un mes para que el gobierno provincial informe sobre la abrupta disminución en la cantidad de bonos de gas al municipio para distribuir en los barrios y los concejales del MPN no acompañaron la iniciativa”, dijo el concejal Luis Durán, uno de los que recibió a los vecinos.

El riesgo de incendio, un fantasma presente

NEUQUÉN
Al margen del dolor de cabeza por las facturas impagables, los vecinos de Cuenca XVI deben convivir con el riesgo de que las instalaciones colapsen ante la alta demanda de luz.

Elizabeth Artiles, una de las damnificadas, contó: “Tenemos electricistas matriculados en el barrio y ellos constataron que las instalaciones de las viviendas no están preparadas para tan alta demanda, están pensadas para tener gas”.

Indicó que la calefacción eléctrica los deja expuestos “a problemas de sobrecalentamiento, a cortes, porque salta el disyuntor y se genera un riesgo de incendio, y también de pérdidas de vidas”.

Hoy, una familia de Cuenca XVI demanda la misma electricidad que un pequeño comercio. Es que quienes tienen la estufa prendida todo el día triplicaron y hasta cuadruplicaron su consumo del verano.

Elizabeth indicó que se sienten “discriminados” por estar en un barrio sin un servicio esencial. Sufren la misma precariedad que en una toma, pero tienen casas nuevas, construidas y entregadas por el Instituto Provincial de la Vivienda.

De las 483 familias con el mismo problema, un 95% depende de la electricidad para calentar sus casas. “Acá no se toma en cuenta que el Estado no cumplió con la obra; esto nos genera una molestia, porque no es nuestra elección no tener gas”, razonó la vecina.

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