Por obras en rutas 22 y 7, los radares se hacen esperar

Se instalarán cuando se terminen los trabajos, según informó el Municipio.

Neuquén. Los radares para controlar las velocidades máximas volverán a la ciudad cuando el Municipio termine la repavimentación de la Ruta 22 y los trabajos del acceso norte en la Ruta 7, según contó a este medio el secretario de Movilidad Urbana, Fabián García. Si bien no hay plazos precisos al respecto, el funcionario precisó que el retorno de los inspectores a las rutas será en los próximos meses.

El Ejecutivo anunció la medida a mediados del 2018, con el objetivo de garantizar un tránsito fluido y más seguro y la promesa de que no tenía fines recaudatorios. Sin embargo, recién se pusieron en práctica en septiembre del mismo año. Además, por el paquete de obras viales que lanzó el intendente Horacio Quiroga, los controles duraron poco.

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García contó a LM Neuquén que los trabajos en la Ruta 22 se dilataron, por lo que aún no saben cuándo volverán los radares al camino, aunque garantizó que la modalidad continuará apenas finalicen las tareas.

A diciembre del año pasado, solo se habían hecho 108 multas en esta vía, lo que las autoridades consideraron positivo, ya que concluyeron que la mayoría de los automovilistas respetó los límites establecidos.

Sin embargo, en la actualidad los automovilistas, sabiendo que no hay radares, circulan a velocidades muy superiores a la máxima de 60 kilómetros por hora que establecen los carteles dispuestos en la multitrocha.

Ruta 7

En tanto, en la Ruta 7 permanecen sin estrenar. En un principio, la Municipalidad intentó medir la velocidad adecuada para transitarla, que se debatía entre los 60 y los 40 kilómetros por hora. Sin embargo, luego de los estudios comenzaron obras que postergaron indefinidamente la implementación del sistema.

La metodología de trabajo adoptada por el Municipio involucra a dos equipos de agentes de Tránsito dispuestos en el lugar. El primero apunta con la pistola al camino y registra las velocidades a las que circulan los vehículos, mientras que el segundo se ubica a unos 600 metros y detiene a los infractores para multarlos en caso de que hayan excedido el límite.

Las sanciones pueden rondar entre los 1500 y los 4 mil pesos, en función al exceso en el que incurrió el conductor o del tiempo durante el que lo llevó adelante. Si el infractor no pasa por el segundo puesto de control, la fotomulta es enviada a su domicilio.

60 kilómetros por hora es el límite de velocidad impuesto en la Ruta Nacional 22

La Ruta 7 tendría la misma restricción, aunque en principio sería de 40 kilómetros por hora, al menos en el tramo urbano.

Demasiados inconvenientes

La implementación de los radares sobre la ruta 22 se inició en su momento con problemas y terminó con la quita de los dispositivos. El argumento fue la falta de personal de tránsito para operarlos pero también se supo que los aparatos estaban mal calibrados.

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