¿Por qué se quieren ir?
Darío Benedetto hasta tiene tatuado un escudo de Boca. Insinuó en algún momento que quería quedarse a vivir en el club de sus amores, que invirtió fortuna en él para sacarlo de México. Pero de repente, algo se rompió y el Pipa empezó a presionar para su salida, que finalmente se dio a una liga de segundo orden en Europa como la francesa. Tampoco pudo retener el xeneize de aquel equipo a Wilmar Barrios ni a Nahitan Nández, de los más queridos por los hinchas. Uno partió en su momento al Zenit de Rusia y el otro al Cagliari, entidades que lejos están de ser potencias y no gozan del prestigio y la magnitud de Boca.
Y el caso más actual es el del talentoso juvenil Alexis Mac Allister. El club de La Ribera no alcanzó a disfrutar a la joyita de la sub-23, que la está rompiendo toda y seguirá su carrera en el Brighton de Inglaterra a pedido suyo.
El lamento y la resignación que días pasados mostró el entrenador Miguel Russo hablan por sí solos. “Me hubiera gustado que Alexis se quedara en Boca. No puedo juzgar su decisión, nuestro deseo era que siguiera, pero en definitiva es una decisión suya y de su familia irse a Inglaterra. Me hubiera gustado dirigirlo”, expresó triste. Mientras en la vereda de enfrente River evitó que se marchara su máxima figura, Nacho Fernández, y hay mucha identificación de sus jugadores con el club, al Xeneize le está costando más seducir a sus mejores valores para que continúen en el club. ¿Cuál es la razón? Sin dudas, las reiteradas frustraciones de Boca en el plano internacional ante su rival de toda la vida, generan que la mochila sea cada vez más pesada y no todos estén preparados para soportar la presión.
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