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Potreros, espacios de juego en vías de extinción

El progreso se comió los baldíos adonde los pibes iban a jugar.

Alejandro Olivera

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Neuquén.- Hasta hace unos 15 años, Neuquén contaba con una gran cantidad de terrenos baldíos donde los chicos pasaban tardes enteras detrás de la pelota. Sin embargo, con el vertiginoso crecimiento urbano, los potreros comenzaron a desaparecer y en la actualidad quedan muy pocos.

Antiguamente, los niños -con la ayuda de sus padres- montaban arcos rústicos con troncos, clavos y algunos alambres en los espacios libres y se largaban a la mágica aventura de jugar al fútbol. Además armaban torneos, donde se anotaban equipos de otros barrios.

Las plazas también eran aprovechadas como canchas y se usaban los árboles como si fueran los palos o se colocaban prendas amontonadas y, de vez en cuando, se armaban discusiones para determinar si la pelota pegó en el travesaño imaginario o si fue gol.

No obstante, el auge de la actividad petrolera atrajo a una gran cantidad de gente, lo que comenzó a generar una mayor demanda de vivienda y motivó el crecimiento de la ciudad hacia el oeste, donde se encontraban todos los baldíos.

Al respecto, Arsenio Baeza, reconocido vecino del barrio Centro Oeste, explicó que el avance de la urbanización está a la vista, ya que los tres potreros que existían en la zona se convirtieron en edificios de gran altura. “En República de Italia y Brown estaba el potrero donde hacíamos torneos los fines de semana, de 8 a 20. Venían todos los chicos del centro”, detalló.

Según indicó el hombre, los espacios utilizados para erigir las canchas eran terrenos privados que los vecinos les cedían provisoriamente a los chicos para que los cuidaran y utilizaran para jugar, hasta que pudieran construir o vender las tierras. En este contexto, aseguró que había un alto compromiso comunitario, a tal punto que los comercios cooperaban con juegos de camisetas para los equipos.

Baeza sostuvo que si bien algunos espacios pudieron rescatarse frente al crecimiento inmobiliario -como las plazas Primero Los Niños y Constituyentes-, los potreros quedaron atrás y desaparecieron del barrio.

Muchos: La zona centro en la década del 70 estaba llena de potreros en casi todas las cuadras.

El avance de las canchitas de césped sintético

En los últimos cinco años comenzaron a proliferar las canchas de césped sintético en todos los barrios de la ciudad, que llegaron para ocupar el espacio del potrero y les aportaron a los amantes del fútbol una alternativa nueva.

Gracias a la delicada superficie de las alfombras, la pelota corre por el piso y surgieron partidos distintos a los que se daban en los potreros.

Estos espacios se hicieron cargo del hueco que quedó tras la desaparición de los potreros, ya que les permiten a los niños jugar gratuitamente por la tarde, mientras que de las 19 en adelante lo hacen los adultos. Este tipo de prácticas se extendió a casi toda la ciudad e incluso un grupo de propietarios de las canchas se contactaron con la Municipalidad y la Provincia para ofrecerles sus predios para realizar actividades deportivas que mantengan a los chicos lejos de las calles.

En tanto, la cancha de Villa Ceferino, ubicada a la vera de la calle Combate de San Lorenzo, honra el concepto del potrero. En diálogo con LM Neuquén, la presidenta de la comisión vecinal, Beatriz Gómez, explicó que el torneo que se realiza en el lugar convoca a personas de todos los barrios.

La dirigente detalló que la cancha sirve para sacar a los chicos de la calle, especialmente con la escuelita que recibe a pibes de entre 5 y 15 años. Además, indicó que participa mucha gente. “Vienen chicos, grandes y abuelos a compartir momentos y a ver los partidos”, expresó.

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