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La Mañana

Prebisch y los términos del intercambio

De joven conservador mimado por el establishment, Raúl Prebisch pasó a ser uno de los creadores de la teoría que puso en jaque las bases intelectuales del imperialismo económico.

Por Humberto Zambon

Neuquén.- De joven conservador mimado por el establishment, Raúl Prebisch pasó a ser uno de los creadores de la teoría que puso en jaque las bases intelectuales del imperialismo económico. No sólo invirtió en su vida la secuencia biológica habitual de cierto devenir intelectual, de progresismo a conservadurismo, sino que en el camino desarrolló las ideas centrales del “estructuralismo latinoamericano”.


Raúl Prebisch (1901-1986) es el más importante de los economistas argentinos y, sin duda, el más conocido internacionalmente. Se inició en la economía clásica y de joven fue un conservador muy bien visto por el establishment de su época. Con sólo 34 años fue uno de los creadores del Banco Central de la República Argentina y su primer gerente general durante muchos años. En 1950, con la creación de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas) fue nombrado su primer secretario ejecutivo. En este cargo se convirtió en mentor de un grupo de economistas claramente progresistas que, basados en las enseñanzas de Keynes, procuraron un conocimiento económico propio para nuestros países, independiente de la ortodoxia académica del norte, aconsejando políticas activas de intervención estatal, reforma agraria, industrialización e integración continental.

 

Invertir la secuencia

Después fue secretario general de la Unctad (Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas) y finalizó su carrera como economista a fines de 1983, volviendo a la Argentina como asesor presidencial, entusiasmado con el proyecto socialdemócrata que inicialmente proponía Raúl Alfonsín. Su evolución ideológica fue la inversa a la de la mayoría de los intelectuales, que de jóvenes pretenden cambiar el mundo y terminan su carrera al servicio de los intereses dominantes.

Desde la CEPAL conformaron una escuela de pensamiento conocida como “el estructuralismo latinoamericano”, rival teórico del monetarismo liberal que dominaba en los organismos internacionales y en los gobiernos conservadores del continente.

El estructuralismo plantea la relación mundial centro-periferia, en una visión de la teoría del imperialismo hecha desde los países dependientes; la política aconsejada para América Latina se puede resumir en “industrialización + integración” para lograr desarrollo económico, modernización y superar así la dependencia con los países centrales.

 

La tesis Prebisch-Singer

Posiblemente su aporte más conocido sea la teoría sobre los términos del intercambio, denominada en los tratados de economía como la tesis Prebisch-Singer, en la que vale la pena detenerse un poco. Supongamos dos países: uno desarrollado, productor y exportador de manufacturas industriales y otro de la periferia, de producción agropecuaria; supongamos también que una unidad de producto típico de cada uno de los dos países insume en promedio dos horas de trabajo. La relación de intercambio equitativa sería de un producto industrial por una unidad agropecuaria. Si en un momento dado en el país central se introduce una innovación tecnológica que reduce el tiempo necesario de trabajo a una hora, el intercambio justo sería ahora de un producto agropecuario igual a dos industriales; de esta forma en ambos países habría un abaratamiento del 50% en el precio de las manufacturas respecto al precio de los productos primarios, repartiéndose equitativamente los beneficios del progreso técnico. Si no se modificara la relación inicial de intercambio (si se mantuviera uno a uno) ese beneficio quedaría exclusivamente para el país central (ambos productos equivaldrían a una hora de trabajo) mientras que en la periferia no habría cambiado nada (ambos valdrían las dos horas como al inicio).

 

Deterioro de los términos del intercambio

Para Prebisch, los datos empíricos indican que los grandes adelantos técnicos se han producidos fundamentalmente en los países centrales (los industrializados) y que sus beneficios no han sido trasladados hacia la periferia. Al contrario, verificaron un deterioro en los términos del intercambio para los países dedicados a la producción primaria, de forma tal que el centro no sólo se queda con los beneficios de su propia innovación tecnológica sino que, vía el intercambio, se apodera también de los resultantes del progreso técnico de esa periferia.

La razón de este comportamiento, según la tesis de Prebisch-Singer, es que al aumentar el bienestar, tanto de las personas como de las sociedades, la proporción del ingreso gastado en alimentos aumenta menos que proporcionalmente; en cambio, con los productos manufacturados industrialmente ocurre lo contrario: el aumento de la cantidad demandada es más que proporcional al incremento del ingreso. Es decir, con el aumento del nivel de vida crece más la demanda de productos industrializados que la de los primarios, lo que lleva a un aumento de los precios de los primeros en relación a los segundos: es el deterioro de los términos del intercambio para la periferia. En otras palabras, estos países tienen que entregar mayor cantidad de bienes primarios para obtener los mismos productos industrializados.

Los datos estadísticos disponibles muestran para el Siglo XX una clara tendencia de ese deterioro: según datos del BID desde principios del siglo  y hasta los años ’90 los precios internacionales de las manufacturas crecieron a un promedio anual del 2,5% mientras que el precio de los productos básicos lo hizo a razón del 1,9%, lo que implica un deterioro promedio anual del orden de 0,6 puntos porcentuales.

 

Negación

También hay quienes niegan la existencia del fenómeno, cosa que no debe extrañar. En el Siglo XIX Marx escribió que “nada de extraño tiene que los librecambistas sean incapaces de comprender como un país puede enriquecerse a costa de otro, pues estos mismos señores tampoco quieren comprender cómo en el interior de un país, una clase puede enriquecerse a costa de otra”.

La tesis Prebisch-Singer no es la única explicación que existe del deterioro, aunque fue la primera. De todas formas, posiblemente el aporte más importante que dejó Prebisch y la CEPAL es el énfasis en la necesidad de la  industrialización y modernización de nuestros países en base a la integración económica. Un mandato que debemos cumplir.