De este modo, Japón reinició este año el programa reduciendo a 333 ejemplares de ballena minke común o ballena enana la cuota máxima de captura, algo que en cualquier caso desató las quejas de grupos ecologistas y de países miembros de la Comisión Internacional Ballenera (CBI).
Japón, que firmó la moratoria total de las capturas con fines comerciales de ballenas que entró en vigor en 1986, emprendió al año siguiente programas de capturas científicas defendiendo que están amparadas por el artículo VIII de la Convención de 1946 de la CBI.
Sin embargo, estos programas han sido duramente criticados por muchos países que los consideran pesca comercial encubierta.
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