Preventivas por el crimen del sereno
Neuquén > Dos jóvenes detenidos, identificados como Daniel Garrido, de 23 años, y Ángel Rivera, de 19, fueron procesados con prisión preventiva por el homicidio del sereno Daniel Rojas, asesinado de un disparo en el pecho el pasado 27 de agosto en cercanías al loteo social de Toma Norte. Su situación procesal fue ayer resuelta por el juez de Instrucción 5, Marcelo Benavides, quien finalmente les imputó el delito de homicidio -calificado- en ocasión de robo. En estos términos fueron procesados.
Fuentes judiciales estrechamente vinculadas con la investigación dijeron que los testimonios colectados en la causa fueron más que relevantes, toda vez que se consideró “inusual el grado de compromiso con la verdad, al menos momentánea”.
Además se destacó la prueba balística que estableció correspondencia entre el proyectil que se le extrajo a la víctima y el arma de fuego secuestrada, un revólver calibre 22 hallado por efectivos del Departamento Delitos en un domicilio del barrio San Lorenzo Sur.
Tras el hallazgo, el joven -de apellido Sepúlveda- que recibió el arma homicida, fue imputado por encubrimiento y llamado a indagatoria, pero se negó a declarar. Como ese delito es excarcelable se encuentra en libertad.
No sólo fueron reveladores los testimonios recogidos a lo largo de la causa, sino que hubo entre ellos un grado de correspondencia importante. No menos de cuatro personas situaron a Garrido y Rivera juntos la tarde del sábado 27 de agosto, antes y después del crimen del sereno, ocurrido cerca de las 20, en la calle Empedrado al final, sector de meseta, en cercanías al loteo social de Toma Norte.
Durante el encuentro, con bebidas alcohólicas de por medio, se ausentaron de la vivienda de uno de ellos por espacio de aproximadamente una media hora. Luego, algunos testigos los vieron llegar con una moto enduro -cuyas características son coincidentes con las del rodado que le robaron al sereno-; y a Garrido, además, con un arma de fuego que sería de él.
De la prueba colectada hasta el momento, también se desprende que al regresar, los imputados admitieron haber asaltado a un hombre. Se informó que en su poder llevaban una billetera con dinero que se repartieron y un casco de seguridad. Ambos elementos le fueron sustraídos a Rogelio; y en cuanto a la moto, se supo después que fue totalmente desguazada.
Hubo un reconocimiento categórico de parte del mecánico que asistió la motocicleta de Rojas antes que le fuera robada sobre las partes que lograron ser halladas del rodado desguazado al cabo de cinco allanamientos dispuestos por el Juzgado de Instrucción 5.
Cambio en la calificación del delito
Si bien inicialmente el delito que se les endilgó a ambos fue el de homicidio criminis causa, por haber sido cometido para asegurar el resultado, mantener impune el hecho; el magistrado, al momento de resolver su situación procesal, les atribuyó el delito de homicidio en ocasión de robo.
Fuentes judiciales dijeron que no se pudo sostener esa calificación porque de la instrucción de la causa surge que el lunes 29 de agosto, la noticia del asesinato de Rogelio que vieron pasar los acusados a través de un noticiero, en compañía de algunos amigos, los sorprendió y los dejó “helados”, particularmente a los dos detenidos. Luego se hizo un largo silencio.
De la prueba reunida también se deduce que los detenidos habrían estado convencidos de que no lo habían matado y varios testigos presenciales del encuentro anterior y posterior al crimen abonaron que los disparos realizados fueron intimidatorios.
Rojas fue asesinado, cuando tras haber salido de su trabajo, se dirigía a su casa en moto y para acortar camino atravesó la meseta. Pero antes de llegar a Toma Norte fue sorprendido por dos personas que, a punta de arma de fuego, lo asaltaron. La víctima aparentemente se resistió y los ladrones le dispararon en el pecho, para luego apoderarse del rodado, el casco de seguridad y su billetera.
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