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La Mañana

Prisión perpetua o absolución, en el horizonte del cabo Sergio Colombil

El fiscal de Cámara y el querellante solicitaron al Tribunal que se le imponga la máxima pena prevista en el Código Penal al empleado policial acusado por el homicidio de Diego Bonnefoi.
Bariloche > Las cartas ya están sobre la mesa. El cabo de la Policía de Río Negro Sergio Colombil conocerá en los próximos días si su destino estará atado a una condena de prisión perpetua por el homicidio del adolescente Diego Bonnefoi, o si prosperará el pedido de absolución de su defensor o una pena de seis meses por homicidio culposo.
Ayer, el fiscal de Cámara Carlos López y el abogado querellante, Alejandro Pschunder, pidieron a los jueces de la Cámara Criminal Segunda que le impongan al acusado la pena de prisión perpetua con la que el Código Penal castiga a la persona que matare “abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario”.
En cambio, el defensor Marcelo Ganuza pidió la absolución del empleado policial, porque no se acreditó en el juicio “la intencionalidad de matar” por parte de Colombil. Y solicitó que en el caso de que los jueces de la Cámara Criminal Primera, Alejandro Ramos Mejía, Marcelo Barrutia y Gregor Joos, no hagan lugar a su planteo, que se le imponga a Colombil la pena de seis meses de prisión por homicidio culposo.
 
El hecho
Colombil está imputado por el homicidio de Bonnefoi, que ocurrió en la madrugada del 17 de junio pasado durante un procedimiento policial, en el barrio Boris Furman, donde vivía el adolescente.
Según la acusación fiscal, Colombil regresaban a la Comisaría 28 en un patrullero con otros policías, cuando observaron a un grupo de cuatro o cinco “pibes” que al ver el móvil policial arrojaron varios objetos y escaparon.
Colombil salió tras Bonnefoi y cuando estaba a una distancia aproximada de dos metros, disparó con su arma reglamentaria contra el adolescente que corría delante. El proyectil impactó en la cabeza de Bonnefoi, quien cayó en una plaza, y murió. Tenía 15 años.
El cabo se abstuvo de declarar en el juicio y se remitió a lo que había manifestado tras el hecho, en el juzgado de turno. “Iba en persecución de un sujeto y cuando se encontraba a un metro o metro y medio de distancia detrás de aquel, se resbaló y se disparó su arma reglamentaria que portaba en su mano derecha junto con el bastón”, declaró Colombil la mañana del 17 de junio.
El homicidio de Bonnefoi generó la protesta de familiares y amigos que atacaron la Comisaría 28, ubicada a pocos metros de la casa de la víctima.
A raíz de las manifestaciones, se originó una represión policial durante toda esa jornada que dejó decenas de lesionados y en la que murieron Sergio Cárdenas, de 29 años, y Nicolás Carrasco, de 16. Esos dos homicidios son investigados en otra causa.
 
Seguridad
El juicio comenzó el jueves en medio de un fuerte operativo de seguridad porque se temía que hubiera manifestaciones durante el desarrollo de las audiencias. Sólo un grupo reducido de amigos de la víctima se acercó ayer al exterior de Tribunales con una bandera con el rostro de Diego y globos negros.
Ayer se realizó la segunda jornada del juicio con absoluta normalidad. Antes de los alegatos declaró el jefe de la Policía Científica de la Policía de Río Negro, comisario Walter Muñoz, quien estuvo a cargo del trabajo de los empleados del gabinete de Criminalística luego del homicidio del adolescente.
El comisario no pudo precisar por qué no se halló la vaina servida del proyectil que disparó Colombil. Tampoco explicó con certeza por qué no hallaron en un rastrillaje un revólver, calibre 22, que apareció en un segundo rastrillaje a unos 4 ó 5 metros del lugar donde había caído herido de muerte el adolescente. De todos modos, ni la defensa usó el tema del arma para plantear un posible enfrentamiento.
 
“Nunca más”
En su alegato, el querellante, que representó a los padres de la víctima, sostuvo que Colombil mintió cuando declaró que se le escapó el tiro. Pschunder recordó que Colombil iba persiguiendo a Bonnefoi, pero “no lo redujo, lo fusiló”.
Aseguró que nunca los policías que declararon en el juicio dijeron que Bonnefoi tenía un arma. Dijo que es imposible que Colombil disparara con la misma mano con la que sujetaba el garrote, como explicó el imputado.
Calificó de vergonzosas las declaraciones de los peritos de Criminalística en relación a un arma que apareció después del primer rastrillaje, y hasta pidió que sean investigados.
Pschunder aclaró que “éste no es un juicio a la Policía”. Destacó que “es un juicio a Colombil y un llamado de atención a la Policía y al Gobierno”.
Y al final de su alegato parafraseó al ex fiscal Julio Strassera durante el juicio a las juntas. “Nunca más un pibe muerto en Bariloche por la espalda por una bala policial”, afirmó el querellante y se escuchó un aplauso en la sala.

“Fue un accidente”

“Se me hace muy difícil, pero bueno, pedirle perdón, fue un accidente, yo también lo siento tanto como usted, yo también tengo tres hijos. Fue un accidente. Nada más”, aseguró Colombil, que ratificó su versión. “Estaba lloviendo, había barro, así que yo en la corrida siento que la pistola se me va cayendo. Donde se me está por caer la pistola, la agarro junto con el garrote y hago uno o dos pasos y me resbalo y siento una estampida, donde cierro los ojos, porque me agarra miedo, porque no sé si me disparaban a mí o mi arma fue disparada”, relató.
“Cuando alzo la vista, veo que el chico cae al piso, y veo la sangre y me di cuenta que fue mi arma que impactó la bala en la cabeza”.
Los padres de la víctima sólo escucharon. Luego, cuando el imputado se había retirado, Sandro dijo: “Esas disculpas no me sirven, lo que me va a servir es que sea condenado a 25 años o perpetua”.

“No había peligro inminente”

Bariloche > El fiscal de Cámara Carlos López hizo un extenso alegato para fundamentar su pedido de prisión perpetua para Colombil. Dijo que quedó acreditado el hecho y la autoría. Sostuvo que el mismo imputado admitió que disparó y explicó las circunstancias.
Señaló que los policías que participaron del procedimiento sabían que “se trataba de pibes”. Destacó que el propio Colombil admitió que Bonnefoi no llevaba nada en las manos.
Desestimó la explicación del imputado porque aseguró que la prueba científica que se le practicó a la tonfa indica que los residuos de pólvora eran insuficientes, como para acreditar que estaba en la misma mano cuando disparó contra el adolescente.
“Colombil tenía plena conciencia que perseguía a una persona desarmada”, observó el fiscal. Afirmó que hay elementos suficientes para desacreditar el argumento que fue un accidente.
Dijo que “el hecho se podía evitar. No tenía necesidad de ir con el arma, cuando los propios compañeros admitieron que no había peligro inminente”.
Advirtió que el caso deja al desnudo la falta de independencia en la Justicia porque el propio Estado investiga al Estado, porque la propia Policía investiga a la Policía.
Sostuvo que el Estado le da un arma al policía, que es el Estado, “y no se puede permitir el abuso de poder”. Incluyó el dolo eventual porque Colombil tenía que haberse representado el desenlace que podía ocasionar.
El defensor Marcelo Ganuza pidió la nulidad de la requisitoria de elevación a juicio. Dijo que “no se probó qué motivos tenía Colombil para quitarle la vida a Bonnefoi”.
Y enfatizó en las precarias condiciones laborales en las que tiene que trabajar el policía de calle con las que se encontró Colombil.

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