Australia. Luego de un escándalo sexual que tiene a toda la opinión pública australiana hablando del tema, el primer ministro, Malcolm Turnbull, anunció una medida insólita: prohibió que los funcionarios de su gobierno tengan sexo con sus asesoras. Esto ocurrió después de que el segundo de Turnbull, el viceprimer ministro australiano, Barnaby Joyce de 50 años, debiera separarse de su ex mujer porque espera un bebé de quien era su asesora de prensa, Vikki Campion, 17 años menor. Joyce estaba casado desde hacía 24 años y tiene ya cuatro hijas.
“Cometió un error de juicio contraproducente y causó mucho dolor”, acusó el premier a su vice. Lo curioso es que éste, lejos de cualquier autocrítica, redobló la apuesta y desató una guerra dentro del Gobierno. “Los comentarios del primer ministro son los que causaron más daño. Creo que fueron ineptos y, sin duda, innecesarios”, dijo a la prensa Joyce, quien es el líder del Partido Nacional, un socio menor en la coalición que gobierna Australia.
Al “acusado” una de las cosas por la que se lo critica fuertemente, más allá de haber embarazado a su asesora, pasa por haber promovido a su joven novia en varios puestos de su partido. Incluso, el lugar que eligió como residencia para vivir con ella también es motivo de cuestionamiento: una mansión cedida gratuitamente por un amigo millonario, cuando aceptar semejante gentileza supone una violación de sus obligaciones como ministro.
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