El clima en Neuquén

icon
17° Temp
30% Hum
LMNeuquen vino

Puede fallar: ¿qué hacer cuando se rompe el gusano del sacacorchos?

Es un problema que suele tener solución pero no es una tarea tan sencilla. Cuáles son los trucos a tener en cuenta para no estropear el sabor del vino.

Fatiga de materiales. Esa podría ser una perfecta descripción de este 2020 que parece arremeter contra todo. En todo caso, así se conoce al efecto por el cual el gusano de un sacacorchos se parte, dejándonos con la expectativa de una buena copa rociándole alcohol en gel sobre la herida.

Que no panda el cúnico, diría el Chapulín tinto. Que lo que acaba de suceder tiene remedio. Aunque no por solucionable deja de ser un verdadero escollo a la medida de este 2020 zancadilloso. Pero vamos por partes (nunca mejor dicho).

Te puede interesar...

Falla el sacacorchos

En general, desde que los sacacorchos son mayoritariamente de gusano y no de tornillo –los primeros semejan un espiral de alambre o un zarcillo de vid y los segundos a un tornillo de Arquímides o, más criollo, tornillo rosca chapa– los únicos problemas que se presentan al destapar una botella son un puñadito.

Para los de gusano, las fallas son que no deslizan bien en los tapones sintéticos y hay que meterles fuerza de torque, y que se parten en la base, justo donde arranca el espiral, si son de materiales de materiales de segunda.

Entre los problemas corrientes de los de tornillo, que se desgrane el corcho al tirar de él es una constante y el tornillo sale limpio y sin el tapón que, además, queda averiado para repetir la operación. Eso, si descontamos que en general son de los que hay que tirar con fuerza entrampando la botella con las rodillas.

Cualquiera sea el caso, cuando el sacacorchos deja de funcionar hay un par de trucos que pueden solucionar el problema. Están los trucos recomendables y los que son para cancherear (casi todos no recomendables). A continuación, una caja de soluciones para cuando falle el sacacorchos.

Fatiga de materiales

El problema es que el gusano roto queda dentro del corcho y el tramo que queda fuera no permite sujetarlo con firmeza y hacer fuerza. Ahí es cuando Arquímides vuelve a aparecer, ahora como el sabio griego: “denme una palanca y moveré el mundo”, dijo, y un simple tenedor puede servir para hacer palanca, siempre y cuando lo que queda del gusano se enganche entre sus dientes.

Pero si pasara que no queda pestillo posible para engancharlo, una pinza de presión, comúnmente conocida como mordida de perro (no es pico loro), es un buen aliado. Es verdad: la caja de herramientas y las copas sobre el mantel bajan la lívido un poco, pero todo sea por abrir la botella.

Si estos dos elementos fallaran, quedan aún soluciones recomendables.

El truco del encendedor

Reconoce dos variantes. La soft y la heavy. La primera consiste en calentar el pico de la botella suavemente a la altura del corcho. El calor afloja las resinas que recubren al corcho y, en general, se puede sacar el tapón atorado sin hacer mucha fuerza.

La heavy, en cambio, es sólo recomendable en casos extremos. Consiste en calentar con la llama la burbuja de aire que media entre el tapón y el vino. Al expandirse, ese aire empujará el corcho hacia fuera. La contra es que el proceso lleva tiempo y el vino se cocina un poco.

Si todo falla

Aún queda el viejo y querido empuje el corcho hacia adentro. En este caso es fundamental recordar a otro sabio, el francés Boyle–Mariotte como lo describió en sus leyes de la presión el físico, al introducir el corcho aumenta la presión de la botella, de forma que si el empuje es lo suficientemente importante, se creará un pistón que sacará en un efecto a reacción un buen chorro de vino hacia fuera. Damos fe que un simple empujón puede generar un géiser de tinto (o blanco, el color es lo de menos aunque el tinto mancha) que llega a decorar el cielo raso. Sometido a al gravedad, luego el tinto se precipitará en una lluvia de gotículas (un término 2020) y otras tantas gotas.

Para cancherearla

No intenten esto a menos que estén desesperados. Pero si uno pone el culo de la botella en el interior de una zapatilla a la altura del taco, y sujetándola golpea suave y reiteradamente el taco, producirá un efecto ariete: la columna de vino impactará sobre el tapón y lo hará salir, tal como lo explicó el ruso Nikolái Zhukovski en su famoso efecto conocido como el “pulso de Zhukovski”. Eso sí, hay que manejar bien el pulso porque es más fácil romper la botella que destaparla.

Patentes de sacacorchos

El sacacorchos es uno de los utensilios domésticos que tiene más patentes registradas. Desde 1795 en que se patentó el primero, el problema de abrir una botella ha despertado el ingenio de muchos inquietos pensadores, que incluso hoy siguen patentando inventos, como el más reciente Coravin, que saca dosis de vino por medio de una delgada aguja perforada

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

15.384615384615% Me interesa
23.076923076923% Me gusta
7.6923076923077% Me da igual
42.307692307692% Me aburre
11.538461538462% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario