Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante

Las mujeres somos más propensas a sufrir su debilitamiento. Sin embargo, existe un plan de ejercicios destinado a prevenirlo.

Quizás muchas de nosotras estemos leyendo por primera vez sobre el suelo pélvico. Sin embargo, este conjunto de músculos, vasos, nervios y tejidos es de especial importancia, sobre todo para las mujeres.

Concretamente, el suelo pélvico tiene como función mantener las vísceras dentro del abdomen, interviene en la continencia urinaria y anal, además de desempeñar un papel en la sexualidad.

Aunque tanto hombres como mujeres pueden ver esta área afectada, el debilitamiento del suelo pélvico afecta sobre todo a las mujeres.

Una de sus máximas consecuencias es el prolapso, que es la caída de los órganos internos y que suele aparecer después de la menopausia.

Las causas por las que puede producirse son diversas, entre ellas, por factores congénitos, el paso del tiempo, los embarazos y partos vaginales, la realización de deportes de impacto, el tipo de trabajo, la tos crónica, la obesidad y hasta los esfuerzos abdominales repetidos, como el caso del estreñimiento, según señalan los ginecólogos.

Y sus consecuencias van desde la incontinencia urinaria, molestias, prolapsos (caída de los órganos intraabdominales), dolor de espalda e incluso disfunciones sexuales.

Sin embargo, existe una serie de ejercicios destinada a trabajar y fortalecer esta área tan poco explorada, para prevenir alguna de estas complicaciones e incluso rehabilitar un suelo pélvico debilitado: los ejercicios Kegel.

Es importante prevenir Sin importar la edad, las dudas se pueden tratar con un ginecólogo.

Como todos los planes de rehabilitación, este método no es mágico y requiere de la correcta realización de los ejercicios, además de una práctica regular.

Siguiendo un buen plan de entrenamiento, en un par de semanas se puede empezar a notar los resultados, aunque si la musculatura está muy débil, se necesitará más tiempo, entre 5 y 6 meses, para poder experimentar todos los beneficios que conlleva su práctica.

La rutina, ideada en 1940 por el doctor Arnold Kegel, consiste en la contracción voluntaria de la musculatura que cierra los esfínteres (ano y uretra) y sujetan los órganos de la pelvis (vejiga, vagina, útero y recto).

A algunas mujeres les resulta un poco complicado localizar esta musculatura, por lo que la manera más fácil de identificarlos es probar cortar repentinamente la orina, ya que son esos mismos músculos los que intervienen.

Para quienes recién inician, lo ideal es hacerlos acostadas boca arriba, así será más fácil la contracción. A medida que avancemos, podremos practicarlos en cuatro patas, sentadas o incluso de pie.

Alternativas de ejercitación

Bolas chinas: conocidas como juguetes sexuales, en realidad son bolas unidas por un hilo que al introducirse en la vagina producen un masaje que aumenta el riego sanguíneo.

Conos vaginales: son conos con un peso ascendente que al introducirlos en la vagina se produce una contracción suave del suelo pélvico, para evitar que el cono descienda.

Masaje perineal: tiene como objetivo dar elasticidad al suelo pélvico durante el embarazo para evitar desgarros y episiotomías innecesarias.

Electroestimulación: aplicación de una corriente eléctrica no dolorosa para conseguir la contracción de un músculo determinado.

Coito: las relaciones sexuales completas y satisfactorias masajean y activan la circulación del suelo pélvico.

Orgasmo: se consigue la contracción de la musculatura profunda más fuerte que existe.

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