¿Qué hacer para poder motivarnos si las cosas parecen no andar bien?

Hay que levantar la cabeza y mirar la vida positivamente. Acá te ofrecemos unos tips para tener en cuenta si pinta el bajón.

“Si no te gusta algo, cambialo. Si no podés hacerlo, cambiá tu actitud”. Esta inspiradora frase de Maya Angelou puede volverse en contra si te dejás estar. La actitud lo es todo. Puede hacerte brillar o empañarte de tal modo que te conviertas en invisible o, lo que es peor, en una persona gris, que ni siente ni padece. Aquí van seis principios que te ayudarán a poner los cimientos para cambiar, para bien, tu actitud.

¿De qué modo nos hablamos? Ser críticas o alentadoras define si estamos satisfechas o no.

Sé tu mejor motivadora
¿Cómo te hablás de vos misma: en lenguaje crítico o alentador? Es una pregunta para hacerse porque en ese monólogo interior observarás si estás satisfecha o autoboicoteando tu bienestar y atractivo. Suma decirte a diario lo maravillosa que sos, pero no funciona por sí sólo si hay aspectos tuyos con los que chocás. Podés caer en un falso optimismo. Una actitud potente y duradera dependerá de tener un concepto positivo y de ser consciente de cuánto amás lo que conocés de vos.

Conectá de verdad con vos
Hay que reconectarse con los ciclos naturales, la espontaneidad y la simplicidad; con los valores que nos dan sentido estén o no estén de moda: eso es lo que genera el magnetismo y la elegancia de una mujer atractiva. Así, date la oportunidad de vivir desde tu lado salvaje, desde tu lado protector, tu lado guerrero, tu lado intuitivo y tu lado apasionado.

Agradecer y sonreír
Un nuevo día es una nueva experiencia y una nueva aventura, nueva gente y nuevas vivencia. La opción de cambiar lo que no te gusta.

Visualizá lo que querés
Hay que programar el día y pensar en las ilusiones y los desafíos a tomar. A veces ganarás y otras aprenderás, pero jamás perderás. Programa lo que sí querés y permití que sea tu ilusión la que te acompañe y llene de energía tu cuerpo.

Escuchá más y mejor
Desarrollá tu curiosidad, tu capacidad de escucha activa y tu interés por las otras personas. Hay que oír las palabras pero también la mirada, la respiración, el lenguaje corporal. Esto te permitirá atender las necesidades invisibles.

Valorate sin exigencias
Debemos ser conscientes de que tenemos todas las habilidades posibles en nuestro interior. Como dice la autora Mercè Brey en su libro Eres lo mejor que te ha pasado. ¡Quiérete!, algunas las tenemos desarrolladas y pueden verse en forma de talentos. Pero ese talento no existe para cosas tan grandes como arreglar el mundo. No hay que obsesionarse con que un don tiene que ser algo súper especial o algo que todo el mundo tiene que admirar. Un don, en realidad, es algo sutil. Algo que hacés y te pone feliz. Ni más ni menos.

La solución más que el problema

La experta en educación emocional Nuria Sánchez Romanos dice que “si pensamos que no conseguiremos sentirnos bien, no lo conseguiremos porque las cosas que hagamos irán en esa dirección. Pero si creemos que sí lo conseguiremos, podemos estar seguras de que así será. Hay que pensar en las soluciones en lugar de en los problemas”.

Ojo con las comparaciones

Compararnos con los demás y sentir que salimos perdiendo pone contra las cuerdas nuestra autoestima. Dar la vuelta a esa concepción negativa de nosotros mismos es posible: basta con marcarse nuevas metas vitales. Es nos puede dar una mayor estabilidad emocional.

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