Qué le pasa a tu día a día si por mucho tiempo no tenés sexo

Baja autoestima, descuido, mala alimentación y otros problemas.

Madrid.- Puede pasar: abstinencia sexual no deseada cuando no encontramos una pareja, ni estable ni ocasional. Incluso teniendo pareja podemos tener épocas de sequía, debidas, por ejemplo, a algún tipo de disfunción, como la dispareunia (coito doloroso), la disfunción eréctil o alguna dolencia relacionada tanto con nuestros genitales como con nuestro estado anímico, como una depresión. O una simple crisis de pareja. En cualquier caso, ¿tiene una privación prolongada de sexo consecuencias sobre nuestro bienestar?

Rosa Sanz, sexóloga y educadora afectivo-sexual, considera que "no tener un bienestar sexual puede afectar el estado anímico, incluso a la autoestima". Aunque reconoce que no a todos los pacientes los afecta por igual porque la experiencia sexual y la forma de vivirla dependen de cada uno de ellos. Hay incluso quienes renuncian al contacto íntimo para siempre. "Pero lo cierto es que la abstinencia no deseada puede tener un efecto visible en el día a día", insiste.

En este sentido, Froilán Sánchez, coordinador del grupo de Salud Sexual de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, afirma que la abstinencia sexual no deseada "repercute desde el punto de vista psíquico y físico, altera la salud y también el estado de ánimo".

Sánchez señala que dejar de tener relaciones sexuales, "por norma general, tiene efectos sobre la percepción de nuestra imagen y nuestra autoestima, lo que puede llevar a que nos descuidemos, disminuya nuestra actividad física o comamos peor". Como última consecuencia, descuidar la dieta, ver demasiada televisión o el estrés postraumático se vinculan con la obesidad y sus enfermedades derivadas.

Oxitocina, endorfinas

Existen investigaciones que relacionan una vida sexual satisfactoria con una mayor longevidad, o que incluso apuntan que las relaciones sexuales frecuentes (dos veces por semana o más) están asociadas con una menor incidencia de eventos coronarios fatales, así como con una mayor delgadez. Y aunque la felicidad que aporta el sexo tiene un límite, se sabe que durante el orgasmo producimos volúmenes de oxitocina y de endorfinas que nos ayudan a conciliar el sueño y a reducir los niveles de estrés. Una fuente de beneficios que también se pueden obtener en soledad.

¿Dónde está, entonces, el problema de que pasen los días sin una compañía en la cama? En la autoestima y la necesidad de sentirse deseado. Sánchez recuerda que la abstinencia sexual "también conlleva dificultades de comunicación y cuestiones afectivas". No son las hormonas, son los sentimientos.


¿Un mes, dos o todo un año?

En la sexualidad, claro, todo depende del nivel de deseo o la frecuencia de relaciones de cada uno. En efecto: cuanto más practiquemos, más querremos. Por este motivo es muy difícil cifrar en un mes o un trimestre el tiempo en el que la abstinencia comienza a mellar la salud física y mental. Lo que sí suele ocurrir al volver a retomar relaciones es que la persona se sienta cohibida por una caída de su autoestima.

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