El momento más crítico a 400 km/h: paso a paso, cómo será el riesgoso regreso de Artemis II
La nave entra en su fase final con un reingreso tras su misión en la Luna, donde el margen de error es mínimo y la tensión crece. Cuándo será el regreso.
La misión Artemis II se acerca a su momento más crítico. Luego de diez días en el espacio y un recorrido que volvió a colocar a la humanidad en la órbita lunar, la tripulación se prepara para regresar a la Tierra en una maniobra que combina precisión extrema y alto riesgo.
El operativo de reingreso marca el cierre de una misión que busca allanar el camino para el retorno humano a la Luna.
El descenso de la cápsula Orion está programado para la noche de este viernes 10 de abril, con una secuencia que exige coordinación milimétrica. Aunque la misión cumplió sus objetivos principales, la atención ahora se concentra en el tramo final, considerado el más delicado de todo el viaje.
Un regreso a máxima velocidad de la Luna a la Tierra
El reingreso de Orion representa uno de los desafíos técnicos más complejos. La cápsula debe ingresar a la atmósfera terrestre a más de 40.000 km/h, lo que genera una fricción capaz de elevar la temperatura externa a cerca de 2700°C. En ese contexto, el funcionamiento del escudo térmico resulta determinante.
Además de soportar ese calor extremo, la nave debe respetar un ángulo de entrada muy preciso. Una leve desviación podría alterar la trayectoria y comprometer la seguridad de la tripulación. La maniobra requiere que Orion se alinee con un ángulo cercano a los -5,8° respecto del horizonte, un margen mínimo que no admite errores.
Durante el descenso, los astronautas atravesarán un período de incomunicación total de seis minutos, producto de la ionización que rodea la cápsula. Ese tramo añade incertidumbre, ya que desde la Tierra no existe contacto con la nave mientras pierde altura.
La secuencia final incluye el despliegue de paracaídas en dos etapas, diseñados para reducir la velocidad antes del amerizaje en el océano Pacífico. Cada fase del procedimiento resulta clave para garantizar un regreso seguro.
Preocupaciones técnicas y antecedentes que generan dudas
A pesar de la confianza en el diseño y en las pruebas realizadas, dentro de la agencia espacial persisten inquietudes. El principal foco está puesto en el escudo térmico, especialmente tras lo ocurrido en Artemis I.
En esa misión previa, sin tripulación, se detectaron daños en el material protector, con pérdida de fragmentos carbonizados y aparición de grietas. Aunque desde la NASA aseguraron que esas fallas no habrían puesto en riesgo vidas humanas, el episodio dejó interrogantes abiertos.
Para Artemis II, la decisión no fue reemplazar el escudo, sino modificar la trayectoria de reingreso para reducir el impacto térmico. Sin embargo, los cambios en los materiales y en el diseño generan un escenario donde todavía existe incertidumbre.
Incluso las autoridades reconocen el nivel de tensión. La operación implica múltiples variables críticas y cualquier desviación puede afectar el resultado. Por eso, el descenso concentra la mayor atención de ingenieros y equipos de seguimiento.
Una misión que vuelve a acercar a la humanidad a la Luna
Más allá de los riesgos, Artemis II ya dejó una serie de hitos que refuerzan su relevancia antes de su regreso. La tripulación alcanzó una distancia récord de 406.777 kilómetros de la Tierra, superando marcas históricas previas.
El viaje también tuvo un fuerte componente simbólico. Por primera vez, una mujer,
un astronauta afroamericano y un representante canadiense participaron de una misión de este tipo, ampliando la representación en la exploración espacial.
Durante el recorrido, los astronautas lograron observar zonas de la cara oculta de la Luna y presenciaron fenómenos poco habituales, como el Earthrise y el Earthset, además de un eclipse solar total visto desde el espacio profundo.
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